La confesión del almeriense Diego Capel: "Me planteé retirarme a los 28 años"
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El futbolista desveló varios secretos de su trayectoria en Offsiders, desde una oferta del Almería de Emery en 2008 a lo que supuso en su vida el fallecimiento de Reyes
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Solo un jugador de la provincia puede presumir de haber defendido los colores de la selección española y haber disputado más de cincuenta partidos en competiciones europeas. Diego Capel irrumpió en el mundo del fútbol profesional con sólo 16 años como una de las grandes promesas de la cantera del Sevilla FC y consiguió una dilatada carrera jugando en seis países y acumulando experiencias insuperables. En una reciente entrevista en el podcast ‘Offsiders’, el albojense repasó una trayectoria marcada por el éxito prematuro y la irrupción en la élite a una corta edad.
“Soy de un pueblo de Almería, Albox. Toda mi familia es de allí. Es un municipio pequeño al norte de la provincia de 12.000 habitantes”, arrancó esta charla futbolera un Diego Capel que explicó que, en aquella época, no había equipos de fútbol en su localidad. Un joven que dio sus primeras patadas a un balón en la calle, pero que cambió el asfalto por el terreno de juego cuando su tío se lo llevó a Olula del Río. En una escuela deportiva, en menos de un año llamó la atención del FC Barcelona.
Capel destacó la figura de Pepe Alías, trascendental tanto para su incorporación a La Masía como posteriormente a la cantera del Sevilla. “Me cambió la vida en seis meses”, subrayó el almeriense. En la Ciudad Condal, coincidió con compañeros de residencia como Andrés Iniesta, Víctor Valdés o Cesc Fàbregas. Sin embargo, volvió rápidamente a Albox: “A los seis meses me dio una depresión porque echaba de menos a mi familia. Creo que ahora lo hacen de una forma diferente porque los niños se van con todo su entorno. Te vas en un momento en el que te cambia toda tu vida. Estoy eternamente agradecido porque me trataron muy bien”.
Su llegada a Sevilla
Después de estar en el CD Oriente unos meses, el Sevilla apareció en escena a través de Pablo Blanco. En su primera prueba con el conjunto hispalense, en solo media hora convenció a los responsables de la cantera. “Me sentía en ese ambiente más familiar rodeado de andaluces […] Caí en el sitio y en la situación idónea porque, en ese momento, había un entrenador que apostaba por los canteranos”, afirmó.
Después de dos años en la capital andaluza, el Barça intentó su fichaje. La idea del Sevilla era protegerlo, en un momento en el que José Antonio Reyes había sido vendido al Arsenal. Por ello, firmó un contrato profesional con solo 16 años. Capel pasó del cadete al filial sin jugar un solo minuto en juveniles. En octubre de 2004, el jovencísimo extremo debutó con los de Nervión en un partido liguero contra el Atlético de Madrid (2-1).
Entre las anécdotas de esa época, el almeriense explicó que Dani Alves lo levantó dos metros en su primer entrenamiento con el primer equipo: “Yo me tuve que callar y aceptarlo. Después Javi Navarro me dijo que si quería madurar…”. Unos años en los que empezó a madurar en la entidad sevillana y consiguió grandes logros con las categorías inferiores de la selección española. “He tenido una infancia futbolística espectacular. He disfrutado mucho. No sentía esa presión porque disfrutaba jugando al fútbol. Entraba al campo y me evadía de todo”, aseguró.
Después de lograr el ascenso a Segunda División con el Sevilla Atlético en la temporada 2006/07, Capel dijo en esta entrevista que tuvo ofertas de la máxima categoría, entre las que destacó la del Deportivo de la Coruña de Joaquín Caparrós y la UD Almería de Unai Emey. No obstante, jugó más de cuarenta partidos con el equipo sevillista y estuvo cerca de entrar en la lista de la Eurocopa de 2008.
“Era un espectáculo. Me sentía importante y tuve un rol de titular en el que el equipo me necesitaba para romper la línea defensiva con una conducción. Había dado un paso al frente”, subrayó. Con la llegada de Vicente del Bosque al combinado nacional, Diego Capel debutó como el segundo almeriense en acudir a una convocatoria y jugar tras Antonio Biosca. En su debut, dio dos asistencias a Xavi Hernández y Xabi Alonso en la victoria contra Dinamarca. Unos meses en los que también participó en el primer encuentro del Sevilla en la UEFA Champions League contra el AEK de Atenas.
Una progresión meteórica que se fue cortando con el paso del tiempo, aunque Diego Capel confesó que “es una locura todo lo que viví”. En el verano de 2011, se marchó del Sevilla rumbo a Lisboa, concretamente al Sporting de Portugal. “Ese contrato solucionó mi vida y la de mi familia […] Me hubiese quedado de por vida en el equipo. Siento que estaba en un club en el que sentía ese cariño espectacular por parte de la afición hasta que llegó el cambio en la presidencia”, admitió el atacante.
De Portugal a Italia y Bélgica
Después de cuatro años en Portugal, Capel estuvo una temporada en el Genoa a las órdenes de Gasperini, que es el primer entrenador que lo cambia de banda. Un choque cultural en el que lo más destacado es la cantidad de tiempo empleado en el aspecto táctico: “No estaba acostumbrado a eso, pero fue otro cambio en lo que era mi perspectiva del fútbol. Era otra mentalidad y descubrí otros conceptos”. Tanto que llegó a jugar de nueve contra la Juventus de Chiellini y Bonucci.
El peor paso en su carrera fue irse al Anderlecht: “Me mató el cambio de cultura. Pasé de estar en una casa en la que veía el mar en Italia a estar a cinco grados cuando llegué en agosto”. Además, estuvo apartado del equipo de enero a mayo porque pidió salir en el mercado invernal. Una etapa que definió como “un antes y después a nivel futbolístico y profesional”. “En esa etapa final me equivoqué. El fútbol no tiene memoria y me llega esa situación en la que espero una oferta en un momento en el que pensaba que merecía algo mejor. Me planteé retirarme del fútbol con 28 años”, añadió.
El albojense rechazó una oferta del Cluj de Rumanía que le triplicaba su sueldo en el equipo por el que acabó apostando, el Extremadura: “Estaba muy feliz de volver a España. Quería seguir disfrutando y ser un profesional porque también era un ejemplo para los más jóvenes. Quería dar lo mejor de mí desde la humildad. En todos los sitios en los que he estado he intentado ser lo más humilde posible”.
“Fue un año complicado porque nos salvamos al final de la temporada, pero pasó lo de José Antonio Reyes. Después de vivir el caso de Antonio Puerta, a nivel emocional me dejó muy tocado. Los dos éramos sevillistas y éramos compañeros de taquilla. A partir de ahí, el fútbol cambia a un segundo plano. Empiezo a ver la vida de otra manera, a valorar los momentos con mi familia como llamar a mi madre para decirle ‘te quiero’ porque la vida se puede ir en un momento. Me doy cuenta de que hay otras propiedades después de ser un afortunado y superar todas las expectativas”, afirmó el futbolista.
Dos etapas internacionales en Malta y Grecia fueron los últimos pasos en la carrera de Diego Capel. Pudo continuar jugando, ya que dijo que no iba a probar suerte en Colombia porque “quería disfrutar de mi familia”. Su despedida llegó a través de un comunicado en sus redes sociales, en el que recibió el cariño de todo el mundo del fútbol. “Lo publiqué y tuve un gran reconocimiento, con una gran cantidad de mensajes de todos sitios. Me fui llorando a la cama esa noche de la felicidad de haber sido un afortunado. No le podía pedir nada más a la vida”, concluyó el almeriense.
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