La mente empuja, el cuerpo obedece

Ejercicio físico regular. Produce claros beneficios a nivel mental: aumenta la productividad, menor número de bajas laborales, normaliza, entre otros, los parámetros de azúcar y colesterol...

El pádel es uno de los deportes que más exige concentración a nivel mental.
El pádel es uno de los deportes que más exige concentración a nivel mental.
Antonio Ríos

24 de abril 2016 - 05:02

EN las últimas semanas he podido leer algunos artículos muy interesantes que correlacionan el ejercicio físico con los beneficios, no sólo a nivel físico, que es obvio, sino también a nivel mental, mientras preparaba la charla para el ciclo de conferencias de Salud que patrocina y promociona Cajamar, y que tuvieron el detalle de invitarme para hablar sobre Salud y ejercicio físico. El primero de ellos trataba de cómo afecta el ejercicio físico en niños, en lo relacionado al rendimiento académico. Compararon un grupo de niños que hacía ejercicio regularmente con otro que no hacía ningún tipo de actividad. El resultado fue llamativo. Los deportistas rindieron a un nivel superior, sobre todo en las pruebas de memoria, mejorando hasta en un 30% al grupo de los inactivos. Curioso.

El segundo de esos estudios hablaba del impacto del ejercicio en el aspecto laboral. Los directivos de grandes empresas son los que predican con el ejemplo. El mismo flamante presidente de Telefónica es un maratoniano consumado. La prensa económica últimamente se hace eco de aquellos ejecutivos que correr la famosa maratón de Nueva York; recientemente hasta el triatlón se ha convertido en la nueva "droga de los directivos". La razón, el ejercicio físico regular produce claros beneficios a nivel mental: aumenta la productividad, menor número de bajas laborales ya que además, los parámetros de laboratorio como colesterol o azúcar se normalizaban así como los valores de la tensión arterial, y otro detalle muy esclarecedor en mi opinión, menor percepción de estrés por parte de los trabajadores. Todo ello hace que uno vaya con una mejor predisposición a trabajar, lo que repercute en el rendimiento y lo que más le gusta a las empresas, la productividad.

Hay una ecuación que debemos cumplir y es TRABAJO MÁS CONSTANCIA MÁS SACRIFICIO = RECOMPENSA. El ejercicio bien entendido, provoca una adaptación en nuestro organismo, adaptación. Lo contrario, degeneración muscular y articular si no prestamos atención a los tiempos, a dejar que nuestro organismo asimile el trabajo.

Un día, un amigo me dijo que una maratón o un ironman se empieza a correr el día que no te apetece nada salir a entrenar, y sin embargo, sales a correr. Saber sufrir y querer sufrir. Con el paso de los meses, de los años de entrenamiento y regularidad, se va produciendo esa ansiada transformación. Habremos perdido peso, fortalecido y endurecido nuestro tren inferior y adaptado a nuestra vida de corredor o de atleta de resistencia; las pulsaciones en reposo se ralentizarán considerablemente y la tensión arterial se reducirá al mínimo. En el plano mental, ganaremos en fortaleza y capacidad de superación, sabremos gestionar el sufrimiento y la dificultad. Los obstáculos que antes se nos antojaban como infranqueables, ahora se afrontan de una manera más directa y positiva.

Cuando se empieza a correr desde el sedentarismo, uno hace lo que puede. En una ocasión, un paciente me comentó cómo se había levantado del sillón. Con 140 kg en canal decidió comprarse una bici para dar paseos por su pueblo. Pero el uso de ésta era escaso por lo que los tres dígitos seguían intactos cada vez que se subía a la báscula. Un día cualquiera, montando en la bici, se colocó paralelo a él un coche conducido por un joven como todos los que transitaban el él. Le dijeron riéndose a carcajadas "¿DONDE VAS GORDO CON ESA BICI?". Aquello le hirió tanto en su interior y en su orgullo que, a día de hoy, es todo un campeón de ciclismo a nivel popular. En el caso de los corredores populares, se intenta economizar energía acortando la zancada y levantando los pies del suelo lo mínimo para no tropezar. Tras acumular kilómetros en las piernas y horas de entrenos y carreras, adquirimos ciertos hábitos que nos van a ayudar a progresar como la técnica de carrera, los trucos para dosificarnos y, sobre todo, aprender a conocer nuestro cuerpo. Gracias a eso, seremos capaces de identificar las sensaciones favorables cuando las piernas responden, o en cambio, cuando estamos acercándonos a nuestro límite, levantando el pie del acelerador. Podremos diferenciar cuando una molestia puede ser la manifestación de una lesión que nos obligue a abandonar, o si no tiene importancia y continuamos en carrera.

En el aspecto mental, el esfuerzo también nos hará más fuertes. Dirk Beardsley, ganador de la maratón de Boston, dijo: "Cuando cruzas la línea de meta de una maratón, no importa lo rápido o lento que haya sido, tu vida cambiará para siempre. Nada se te podrá resistir jamás". Otra gran verdad. Si yo fuera director de recursos humanos, a la hora de seleccionar personal, no valoraría únicamente la capacitación profesional en forma de licenciaturas, másteres y cursos. Le daría el puesto a aquellas personas que, además de una cualificación académica, tuvieran experiencia en deporte de resistencia como es el atletismo de fondo. Eso garantiza trabajo, esfuerzo, constancia, capacidad de superación, control mental y sacrificio, en cantidades industriales.

A todo paciente que visita mi consulta, no importa el motivo ni la edad, aparte de preguntarle por sus operaciones pasadas, enfermedades actuales y medicación, les pregunto si hacen ejercicio. Si la respuesta es afirmativa, les interrogo acerca de qué actividad y con qué frecuencia. Me desilusiono cuando la respuesta es "no" y se apostilla diciendo "es que no tengo tiempo". No me lo creo. Como una vez me comentó una persona que no dedicaba tiempo a cuidarse, apostilló, "uno no busca el tiempo para aquello que no le gusta". El tiempo se encuentra si se quiere. Es una cuestión de organizarse. Se puede entrenar por la mañana temprano, que es lo que hago yo sobre todo en verano para evitar el calor y la humedad almeriense, se puede hacer a mediodía o por la noche. Siempre hay un hueco. Es cuestión de encontrarlo. Lo importante es hacer algo, lo que sea. Desde Taichi a pádel, o simplemente caminar. El día tiene 24 horas que dan para mucho. El entrenamiento no depende de otros compañeros. El que no lo hace es porque no quiere. LA MENTE EMPUJA, EL CUERPO OBEDECE.

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