FÚTBOL | ENTREVISTA A MANUEL CASAS 'MOLO'

"Sé que no sentiré como entrenador lo que sentía como futbolista"

  • El almeriense, que colgó las botas hace menos de un mes, admite que echará de menos jugar pero afronta con positivismo su debut como técnico en el exigente proyecto del Lleida, donde se ganó el cariño de toda la afición en su etapa como jugador

Molo posa para este diario en el Paseo Marítimo de la capital almeriense. Molo posa para este diario en el Paseo Marítimo de la capital almeriense.

Molo posa para este diario en el Paseo Marítimo de la capital almeriense. / Francisco G. Luque (Almería)

–¿Como se fraguó su fichaje por el Lleida?–La temporada en El Ejido a nivel físico la acabé con una lesión importante en la rodilla, el equipo desciende y me comunican que no renuevo. A partir de ahí me quedo en una situación en la que no puedo irme a ningún sitio a seguir jugando tal y como tengo la rodilla, por lo que la opción de ser entrenador, que es algo que tenía madurado desde hace tiempo, cobra fuerza. Siempre me ha inquietado el tema de ser técnico y le comento a mi representante que cómo estaba la situación para dar el salto a los banquillos. Empezaron las conversaciones, incluso con el fútbol base en clubes de Primera División, pero al final salió lo del Lleida, ayudó mucho los cuatro años que estuve allí, me conocen, hay buena relación y fue relativamente sencillo en ese sentido.

Manuel Casas 'Molo'. Manuel Casas 'Molo'.

Manuel Casas 'Molo'. / Francisco G. Luque (Almería)

–Un club muy especial para comenzar su aventura como entrenador...–Es un club con una presión enorme. Muchos me están preguntando si soy consciente del reto al que me expongo y siempre digo que sí, he vivido cuatro años la presión de ese club y conozco muy bien la exigencia del proyecto. Como cosa positiva es un club que conozco perfectamente el entorno, la ciudad, a los que trabajan dentro y esa adaptación es un plus que llevo ya ganado. También tengo la certeza de que es un club que trabaja muy bien el tema de la planificación, que en los últimos años tiene cierto éxito en la categoría y me puede ayudar a ese crecimiento personal. Soy optimista en que puede salir bien.

–No hay duda de que toma la alternativa en una plaza muy complicada...–A lo mejor lo ideal, como dice mucha gente, es empezar en un sitio sin mucha presión en el que te puedes equivocar. Yo sé que aquí me tengo que equivocar poco, por eso me estoy centrando en estos dos meses, que son claves para planificar todo lo que tengo en mente. Lo que podamos controlar tanto el club como yo, tenerlo controlado. La presión me la tomo como cuando era jugador, mi trayectoria como futbolista me ha enseñado que mis comportamientos bajo presión han sido mejores que sin presión, entonces es una cosa con la que me gusta convivir y me lo tomo con naturalidad.

–¿Cómo tomó la decisión de colgar las botas y dar el salto a los banquillos?–Fue un proceso rápido, las circunstancias tras lo del CD El Ejido, con la lesión, apresuran la decisión y en cuanto se presentó esta oportunidad es que no llegué ni a pensármelo. Tenía que cogerlo. Ha sido tan rápido que a veces me cuesta asimilar que he dejado de jugar al fútbol. Estoy cambiando el chip. Una persona que se retira del fútbol es siempre algo muy triste, porque es lo que has vivido toda la vida, pero en mi caso, al coger un banquillo como el del Lleida, es una retirada dulce. No te da tiempo ni a estar triste, en cierto modo no lo he asimilado.

"A nivel futbolístico, Lleida es mi primera casa, allí tuve un cariño que siempre eché de menos en mi tierra"

–¿Cuál es su referente en la parcela técnica?–Tengo muchos, porque he tenido la suerte de coincidir con entrenadores como Unai Emery, Paco Flores, Idiakez, Seligrat y José María Salmerón, que estuve poco tiempo con él pero me sorprendió. Mi idea es captar lo mejor de cada uno de ellos para hacer algo propio mío. La verdad es que he tenido muy buenos maestros, esa es una realidad. Lo que me queda por demostrar es saber si soy capaz de coger lo mejor de cada uno de ellos y transmitirlo a mis jugadores.

–¿Echará de menos estar dentro del terreno de juego?–Siempre queda nostalgia. Todas las decisiones que he tomado en mi vida, incluso a nivel personal, han sido por un motivo que era jugar al fútbol. Sé que lo voy a echar mucho de menos, porque me encanta competir, entrenar... He vivido los mejores años de mi vida, sin duda, y estoy seguro de que lo que pueda sentir como entrenador no será igual a lo que sentía como futbolista. Será también bonito, pero no igual y seguro que lo echaré de menos.

"Colgar las botas es triste, pero en mi caso ha sido una retirada dulce al aparecer tan rápido esta oportunidad”

–¿Qué dijo su familia al comunicarles la decisión?–Si soy sincero, se alegraron mucho, porque han sufrido muchísimo. Han tenido que coger el coche en infinidad de ocasiones, de urgencia, para ir a acompañarme a un quirófano, porque he pasado cinco operaciones de rodilla, tres desprendimientos de retina... A nivel físico en algunos momentos le llegué a tener miedo al fútbol. Para mi madre es un alegría, es como un descanso, no se ha tomado como algo trágico.

–Vuelve a la que es como su segunda casa...–Lleida es como mi primera casa, desde el punto de vista futbolístico. Es así. Irte a un sitio tan lejano, tan diferente a Almería y que te hagan sentir tan bien, que notes que es tu sitio de confort... La gente me tiene muchísimo cariño y eso te da una facilidad enorme para trabajar.

El almeriense durante la entrevista. El almeriense durante la entrevista.

El almeriense durante la entrevista. / Francisco G. Luque (Almería)

–La afición del Lleida, según se puede ver por redes sociales, ha celebrado su fichaje...–Es una decisión un poco arriesgada por parte del club, porque no tengo experiencia en cierto modo y eso es una evidencia, pero pese a ello la respuesta ha sido muy buena, simplemente por el cariño que me pude ganar como futbolista. Ahora es una responsabilidad, todo ese cariño recibido, la confianza del club, son muchas piedras en la espalda de no querer defraudar a toda esa gente. Me siento en la necesidad de no poder defraudarlos. Es una presión que llevo bien pero pesa.

–¿Le ha quedado tiempo para disfrutar de unas pequeñas vaciones?–Estuve cuatro días la semana pasada en Lleida para cerrar cosas. Aunque esté de vacaciones ahora he venido y sigo en contacto con el director deportivo, llego a casa y tengo que mirar vídeos, reuniones con un par de entrenadores... Digamos que tengo vacaciones, pero entre comillas. Voy a intentar disfrutar de la familia, que por desgracia un tiempo estaremos lejos.

–Volvió el año pasado a Almería para jugar en El Ejido, cerca de su gente. Ahora de nuevo le tendrán lejos...–Han vivido con eso toda la vida, no se pueden escandalizar.

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