CONGRESO NACIONAL DE LA EMPRESA FAMILIAR La empresa familiar suspende la situación económica y reclama reformas de calado

Marc Puig, presidente del Instituto de Empresa Familiar, interviene en el acto de apertura del 23º congreso nacional. Marc Puig, presidente del Instituto de Empresa Familiar, interviene en el acto de apertura del  23º congreso nacional.

Marc Puig, presidente del Instituto de Empresa Familiar, interviene en el acto de apertura del 23º congreso nacional. / M. G.

La pandemia ha instalado definitivamente a la empresa familiar en el pesimismo sobre la situación económica. Por tercer año consecutivo, los emprendedores que participan en el Congreso Nacional de la Empresa Familiar, que en su 23ª edición tiene un formato telemático y no presencial, precisamente por la alerta sanitaria, empeoran su diagnóstico de la situación económica, a la que ya le otorgan un suspenso, y reclaman que para salir de esta situación de recesión se apliquen reformas de calado.

La empresa familiar supone el 60% del PIB español, el 90% de las empresas y el 80% del empleo. Con este peso abrumador sobre la economía española, desde 2008, el Instituto de la Empresa Familiar organiza una encuesta interactiva en cada uno de sus congresos para pulsar la opinión de sus asociados para dar una radiografía de cómo ven la economía y el futuro inmediato de sus compañías.

Tras un 2020 convulso por el shock causado por la pandemia de coronavirus, los empresarios que participan en la encuesta otorgan a la situación económica actual una nota media de 4,1 sobre 9. Esto supone un descenso de más de un punto respecto a la valoración que dieron hace un año en Murcia, con una nota de 5,33, que ya supuso un retroceso respecto a la que habían dado en 2018 en la edición celebrada en Valencia, con una nota de 5,48, que fue el primer año que rompió la tendencia de crecimiento que había marcado este sondeo interactivo desde 2014.

Además, los empresarios familiares que este año han participado en la encuesta, tienen poca confianza en una pronta recuperación. De manera mayoritaria, el 68% opina que asistiremos a un crecimiento frágil de actividad sin creación de empleo. El 31% prevé un moderado aumento de la economía con unalimitada creación neta de empleo y apenas un el 1% espera un aumento rápido con una intensa creación neta de empleo.

Respecto a su visión sobre la trayectoria que esperan para su propia empresa el panorama es un poco más optimista. Así, el 42% espera para 2021 unas ventas similares a las del año anterior, frente al 31% que vaticina que aumentará su negocio el año próximo, que es mayor que el 27% que prevé una caída.

Los empresarios también demostraron un fuerte compromiso en el mantenimiento de su compañías, que tienen precisamente en le mantenimiento en el tiempo, generación a generación, uno de sus principales valores. Por ello, al ser preguntados qué destino piensan dar a los beneficios que obtengan en 2020, el 58% planea reinvertirlos en su empresa. Le siguen los empresarios (21%) que admiten que este ejercicio recesivo no arrojará beneficios.  Un 12% dedicará las ganancias a reducir endeudamiento. Un 7% a ampliar mercados, y sólo el 2% tiene decidido dedicarlos a repartir dividendo entre sus socios o accionistas.

No es menor tampoco el compromiso de las empresas familiares por mantener el empleo. Con vistas a 2021, un 63% de los empresarios que participan en la encuesta interactiva prevé mantener su plantilla en los niveles actuales, frente al 27% que contestó que se verá forzado a reducirla. Además, otro 10% incluso en la situación actual tiene previsto aumentar los puestos de trabajo que genera su compañía en el próximo ejercicio.

Respecto a cómo manejarán la inversión en 2021, la respuesta es más contenida y está dividida en dos bloques de pesos parecidos: el 52% prevé aumentarla, frente al 48% que no la incrementará.

Sobre el destino que se debe dar a los fondos europeos para la recuperación de la crisis creada por la pandemia, su orden de prioridad es aplicarlos a infraestructuras, a la digitalización, a la transición ecológica, a la formación y, en quinto lugar, a la renovación de las administraciones públicas.

Para afrontar de la mejor forma la recuperación, las empresas familiares creen lo fundamental es que se adopten reformas de calado, logradas con acuerdo político, segunda respuesta en importancia. Al tercer lugar relegan las soluciones sanitarias, a la que le sigue en cuarto puesto el aprovechamiento de los fondos que llegarán de Europa.

Los propios empresarios reconocen que en la gestión de su empresa para salvar la situación actual han emprendido reformas. Así, el 55% reconoce que ha adaptado su estructura productiva. Una proporción similar, el 56%, ha recurrido a el uso de ERTE para poder sostener su actividad y el empleo. El teletrabajo es la medida que más han aplicado, en el 71% de los empresarios que contestaron. Un 37% reconoce haber reducido la inversión y la contratación, un 30% ha recurrido a aumentar su endeudamiento, un 18% ha recurrido a reducir jornadas y salarios de sus plantillas.

El Rey Felipe VI inaugura el 23º Congreso Nacional de la Empresa Familiar. El Rey Felipe VI inaugura el 23º Congreso Nacional de la Empresa Familiar.

El Rey Felipe VI inaugura el 23º Congreso Nacional de la Empresa Familiar. / M. G.

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