Vícar

Antonio Bonilla, el escudero del Poniente

  • El candidato del PSOE en Vícar, un referente en el partido por su carisma y entrega, aspira a una sexta legislatura consecutiva con mayoría absoluta

Antonio Bonilla, actual alcalde de Vícar, durante el Hip Hop Street. Antonio Bonilla, actual alcalde de Vícar, durante el Hip Hop Street.

Antonio Bonilla, actual alcalde de Vícar, durante el Hip Hop Street.

Nadie en las filas socialistas duda de él. Lleva como alcalde del Ayuntamiento de Vícar desde el año 1998 de forma ininterrumpida y siempre con mayoría absoluta. Hombre incansable, intenso, un animal político, Antonio Bonilla es un referente para el PSOE de Almería. Su metódica gestión municipal y su implicación obsesiva en todas las actividades culturales y sociales le han llevado a ganarse un respeto y una admiración entre sus vecinos que es difícil de extrapolar a otros ayuntamientos de la provincia. Bonilla siempre baja al barro, está en todos lados y pese a presidir un Ayuntamiento que ya supera los 25.000 habitantes, se podría afirmar casi sin exagerar que conoce a todos sus vecinos como el alcalde de Benitagla, que tiene algo más de 50 paisanos.

Ese es uno de sus secretos, su cercanía. Lo mismo está pinchando discos en el Hip Hop Street de Vícar rodeado de jóvenes con una gorra de colores que disfrutando en una excursión de la asociación de mujeres en Madrid. Su tiempo tiene otro ritmo que viene marcado por su municipio que ha confesado en muchas ocasiones que “lo adora” porque lo ha visto crecer pese a que no nació en él.

Antonio Bonilla Rodríguez (Granada, 1954) es natural de Albondón y es funcionario de profesión aunque su vida laboral está marcada por su entrega total al PSOE, formación en la que fue elegido senador en las elecciones generales de 1989 por la circunscripción de Almería. Como parlamentario, fue secretario de la comisión de Agricultura de 1996 a 2000, durante el primer mandato de José María Aznar como presidente del gobierno. Al mismo tiempo, fue elegido concejal en Vícar en siete convocatorias sucesivas, desde las elecciones municipales de 1983 hasta el 2011, y ha ocupado la alcaldía de la ciudad en ocho ocasiones, dos por breves periodos de un año (1994-1995 y 1998-1999), cinco más durante el mandato completo (1999-2003, 2003-2007, 2007-2011, 2011-2015 y 2015-2019) y ahora aspira a un sexto con el que muchos vaticinan que será su último, aunque conociéndole y con la energía que destila, hay Bonilla para rato.

Es natural de Albondón. Casado y con dos hijas, ya es abuelo. Su cercanía gana elecciones

Para el PSOE es un referente también porque ha sido el principal bastión socialista en la comarca del Poniente, su mejor escudero frente a la progresiva expansión del PP en la zona. Su gestión municipal ha permitido contar con un granero de votos asegurado con el que paliar los nefastos resultados en otras localidades y es por ello que su voz y sus pensamientos son muy tenidos en cuenta en la dirección provincial del partido.

Casado y con dos hijas, ya presume de tener dos nietos con los que disfruta de su tiempo libre. Es un apasionado de la historia local y de la Alpujarra, de donde es natural y de ahí su implicación en todas las propuestas culturales y movimientos sociales que defienden a esta comarca que comparten Granada y Almería. El plato alpujarreño y un buen vino se encuentran dentro de sus preferencias gastronómicas, nos cuentan los que le conocen en las distancias cortas y que también destacan que cualidades como la humildad, la responsabilidad, el esfuerzo y dedicación le acompañan en todo momento. “Pocos políticos se suben a un escenario junto a Camela y habla ante 12.000 personas con esa alegría y desparpajo sin amilanarse”, señalan sus allegados en relación al concierto que tuvo lugar hace unos días en La Gangosa.

Por eso pocos dudan que en estas elecciones municipales en las que concurren hasta siete partidos Bonilla volverá a ganar. Parte con ventaja sobre el resto de candidatos, porque se ha ganado el corazón de muchos vicarios con su naturalidad y llana forma de ser. Él marca el ritmo.

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