Ayuso encara 2026 con Sánchez en la diana, aupada por la condena al fiscal y a la espera de la investigación a su novio
La líder madrileña mantiene un equilibrio delicado con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, entre la lealtad formal y los estilos y estrategias diferenciadas
La presidenta de la Comunidad y del PP de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, encara el año 2026 con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el punto de mira, aupada tras la condena al que fuera fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz por revelación de secretos de su pareja, Alberto González Amador, y a la espera de la investigación al mismo por presunto fraude fiscal.
Con Sánchez, de nuevo, como su principal antagonista en 2025, la dirigente madrileña cerró otro año marcado por la intersección entre política regional y nacional, con su máxima de que "lo que pasa en Madrid resuena en toda España".
Una Ayuso combativa ha acusado asiduamente al presidente de actuar de forma "dictatorial", de llevar a España "a la división" y de impulsar un proyecto "pernicioso" que se ha visualizado en la nula relación que mantiene con el delegado del Gobierno, Francisco Martín, a quien considera el delegado del "sanchismo" en la región. En todo caso, el punto álgido ha llegado de la mano de las investigaciones fiscales a su pareja.
Desde el principio, vio en esto una "cacería" con el objetivo de, a través de un "particular", "destruir a un rival político" y fue al final cuando se llevó una de sus mayores victorias: la condena a García Ortiz por revelación de secretos. Para ella, presidente y fiscal actuaron de forma "coordinada".
El desenlace se conoció a final de año, pero ha sobrevolado toda la actividad política de 2025. Más allá de esto la dirigente madrileña se ha mantenido fiel a sí misma, tanto en la gestión de la Comunidad de Madrid como con su mensaje claro y sin titubeos ante cualquier tema de trascendencia nacional e incluso internacional.
Gestión regional
Ahondando en sus banderas de bajadas de impuestos, colaboración público-privada en materia sanitaria, libertad educativa e impulso a la vivienda a través del Plan Vive en la gestión, la presidenta concluye un año en lo regional sin grandes sobresaltos en la primera mitad y con las polémicas sobre el registro de los objetores del aborto y el Hospital de Torrejón en la segunda.
El Gobierno central anunció a mediados de noviembre un recurso contencioso administrativo contra la Comunidad de Madrid por no presentar su registro de objetores al aborto y, en cuanto al Hospital de Torrejón, los audios publicados por el CEO de Ribera Salud en los que pedía rechazar pacientes o procesos no rentables alcanzaron también la esfera nacional.
Para la dirigente autonómica, los ataques del Ejecutivo con estos temas venían a sumarse al deseo del Gobierno de ir "contra Madrid" como, a su parecer, se vio durante el resto del año con, entre otros temas, declarar la Real Casa de Correos Lugar de Memoria Democrática (por albergar la Dirección General de Seguridad durante el franquismo) o la intención de reforzar la supervisión sobre las universidades privadas.
Perfil propio
El perfil propio que la presidenta mantiene volvió a evidenciarse en la Conferencia de Presidente de Barcelona, así como en su posicionamiento sobre el conflicto palestino y el papel de Israel, un debate que ganó peso en España tras los episodios vividos durante la última etapa Vuelta Ciclista.
En el encuentro autonómico, Ayuso rechazó utilizar los pinganillos de traducción simultánea habilitados para las intervenciones en lenguas cooficiales y llegó a abandonar momentáneamente la sala cuando algunos presidentes tomaron la palabra en catalán o euskera, al considerar que se trataba de una escenificación política innecesaria. Todo esto evidenció, de nuevo, que no le importa ser un verso suelto ni, llegado el caso, de la línea mayoritaria del PP.
Así, la relación el presidente de su partido, Alberto Núñez Feijóo, mantiene un equilibrio delicado entre el respaldo y la lealtad formal y los estilos y estrategias diferenciadas. Así, Ayuso continuó ejerciendo de referente del ala más combativa del partido. En todo caso, aunque existen diferencias estratégicas y de tono político, ambas partes han mantenido un respeto y convivencia muy alejado de las tensiones vividas durante la etapa de Pablo Casado. Todo augura que el clima electoral de 2026 afianzará la conexión entre ambos dirigentes.
Si de algo no hay duda es que se mantendrán unidos frente a la corrupción vinculada PSOE, con los casos del ex asesor Koldo García o al ex ministro José Luis Ábalos, así como las denuncias internas de acoso contra Paco Salazar, así como en la exigencia de la convocatoria de comicios nacionales para este año.
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