Aragón: segundo aviso para Sánchez... y para Feijóo
Pilar Alegría, la maestra que quería volver a casa
Tras curtirse en todos los cargos y ser la cara visible del Gobierno en momentos 'delicados', Pilar Alegría asumía el reto de intentar gobernar la comunidad que la vio nacer
En diciembre de 2025, Pilar Alegría se despedía del Consejo de ministros después de cuatro años y medio en el Ejecutivo para centrase en su labor como candidata socialista en las elecciones en Aragón. “Vuelvo a mi casa” fueron las palabras con las que se marchaba la que, como portavoz del Gobierno, era una de las caras más visibles de la política nacional.
Las encuestas no han fallado y Alegría no sólo no ha logrado imponerse a un viejo conocido, el popular Jorge Azcón, sino que, tras igualar el peor resultado del PSOE en Aragón, está en juego su carrera política.
Pilar Alegría nació en 1977 en La Zaida (Zaragoza), un pequeño pueblo que no supera los 500 habitantes. Hija de una ama de casa y un agricultor, estudió en el colegio rural. Se diplomó en Magisterio por la Universidad de Zaragoza y cursó un máster de Educación Social en la Complutense de Madrid, pero nunca ha ejercido como docente. Fue en su época universitaria cuando despertó su vocación política y se afilió primero a UGT y luego al PSOE.
Como muchos de su generación, Alegría desempeñó trabajos temporales como camarera, técnica en una empresa de informática o recogedora de fruta.
Fue en Aragón donde empezó en política, pasando por todos los cargos: concejala, diputada regional, consejera de Innovación, Investigación y Universidad, delegada del Gobierno y secretaria general del partido desde 2025. Fue en su etapa como consejera cuando despuntó, demostrándose activa y dialogante en uno de los mayores conflictos que encontró: la convivencia entre la universidad pública y la privada.
Diputada del Congreso entre 2008 y 2015, Alegría formó parte de la Ejecutiva federal del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero y, pese a su cercanía ahora, no apoyó a Pedro Sánchez en las primarias: en las de 2014 se posicionó del lado de Eduardo Madina y en las de 2017 lo hizo con Susana Díaz.
Como secretaria de Organización del PSOE Aragón, fue mano derecha del fallecido Javier Lambán hasta 2019, cuando Sánchez la situó como candidata a la alcaldía de Zaragoza, desafiando el criterio del presidente aragonés por la formación de las listas del Ayuntamiento. En su primer duelo contra Azcón, la lista de Alegría fue la más votada, con diez concejales y el 27,7% de los votos, pero la suma de PP, Ciudadanos y Vox la dejó finalmente en la oposición.
Aunque no apostó en las primarias por Sánchez, la eligió para relevar a Celaá en Educación"
No obstante, esa situación sólo duró ocho meses. Alegría dio el salto a la política nacional al ser nombrada delegada del Gobierno en Aragón, un movimiento de Sánchez que fue visto como un intento de reforzar su figura frente al díscolo Lambán, entonces uno de los barones más críticos con el presidente del Gobierno.
Pese a sus apuestas por los candidatos derrotados, en 2021 Sánchez la eligió como ministra de Educación para sustituir a Isabel Celaá, muy desgastada por la tramitación parlamentaria de la Lomloe, y, dos años después, también como portavoz del Gobierno. Además, le agregó la cartera de Deportes en plena crisis por el caso Rubiales. Tanta responsabilidad acumuló que se llegó a hablar de ella como una de las posibles sucesoras de Sánchez.
Pero como portavoz del Ejecutivo le ha tocado dar la cara en los momentos más delicados. Ha tenido que justificar la amnistía y explicar las investigaciones de corrupción del PSOE, los ingresos en prisión del ex ministro de Transportes José Luis Ábalos y del ex secretario de organización socialista Santos Cerdán, y la condena del ya ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz. También ha sido cuestionada tras conocerse que se alojó en el Parador de Teruel, en 2020, al mismo tiempo que Ábalos celebraba allí una fiesta y haber comido en un restaurante con el ex alto cargo de Moncloa y del PSOE Francisco Salazar después de que varias mujeres presentasen denuncias internas por presunto acoso sexual, un encuentro que más tarde admitió como un “error”.
En estos últimos meses, ha vuelto a poner el foco en su tierra, preocupada por el rumbo que ha tomado. Así, esta madre de un hijo en edad escolar, que disfruta de la lectura, la música y de la compañía de su familia y amigos, optó por una campaña a pequeña escala, recorriendo miles de kilómetros de su comunidad, el lugar donde empezó todo y que, sin duda, marcará un punto de inflexión en su vida política.
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