Banderillas y capotazos para hacer más grande el mundo del toreo en la Feria
Ruiz Manuel dirigió una exhibición de salón para todos los amantes de este arte El alcalde presenció el acto
El arte del toreo es algo que se lleva en la sangre y eso nos lo enseñaron los más jóvenes de la capital. La pasada mañana, en la plaza de las Velas, se celebró una exhibición de toreo de salón a cargo de la Escuela Municipal y la Escuela de Aficionados Prácticos de Almería.
El día arrancó como debe ser en estas fechas de feria, bajo la música de sevillanas y los capotes esquivando de la forma más preciosa posible al toro.
Allí estaba Ruiz Manuel, director de la Escuela Taurina Municipal, dirigiendo a los más pequeños para dejar con la boca abierta a todos aquellos amante de este deporte. Sin duda, el torero estaba orgulloso de la gran velada afirmando que "hemos sacado el toreo a la calle" debido a las grandes críticas que están sufriendo por parte de algunos sectores sociales.
Esta actividad debe ser algo de lo más natural, puesto que para Ruiz Manuel el mundo del toreo "forma parte de nuestra cultura y, cómo no, de nuestra Feria".
En la famosa plaza se reunieron maestros y aprendices para deleitar con sus capotes y movimientos a más de una centena de curiosos que se dejaron ver por los alrededores de la zona elegida.
Además, también acudió el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez, junto al resto de concejales del equipo de gobierno para dar el visto bueno al acto y, también, para hacer entrega de los premios al tercer concurso de Arreglo de Escaparates, con la colaboración de Chopera, donde el campeón fue la perfumería Marina y Lina.
Después de entregarle en mano un precioso capote a la empresa campeona, el alcalde se lanzó al ruedo y sorprendió a todos los asistentes con unos pasos que no tenían nada que envidiar a los de un torero.
Para finalizar, más de una veintena de alumnos prácticos junto a sus maestros se colocaron en el centro de los focos para hacer lo que mejor saben, torear. Los más pequeños se atrevieron a banderillear, sacar la muleta a la acción y mover su capote con muchas intenciones. Aunque no estaban ante un toro de verdad, las ganas puestas les hacía sentirse toreros.
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