Feria

Orgullosos de nuestros toreros

  • El público disfrutó ayer del toreo del almeriense Torres Jerez que puso la plaza en pie sabiendo mandar y transmitir sentimiento y emoción, especialmente en el segundo astado, que le abrió la Puerta Grande

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Puerta Grande para Torres Jerez y día grande para todos los almerienses. Así de sencillo podría ser el resumen de lo que supuso la tercera corrida de abono celebrada ayer tarde en el coso de la Avenida de Vilches. Y es que no es nada fácil conseguir lo que hizo nuestro paisano, un gran torero que demostró tener unas enormes ganas de triunfar y la suerte en contra de no contar con el número de festejos que él y todos los aficionados desearían. Tampoco es fácil ser profeta en la tierra en que se nace, a veces demasiado exigente, y otras lo suficientemente generosa para repartir las dos orejas que el reglamento exige para salir a hombros entre los dos toros que le tocaron en suerte, aunque creo que hubieran sido más merecidas en el segundo de su lote. Pero la parte técnica y crítica de la corrida se la dejo a mis compañeros Benjamín y Paco, que son los que entienden, porque mis comentarios son los de un aficionado, he de reconocer que ayer, ciertamente apasionado.

Menos mal que los dos sustos de la tarde sólo quedaron en eso. El primero al dirigirme a la Plaza y 'salvar' a una señora mayor' de ser atropellada en la Avenida de García Lorca, cuando se lanzó a la calzada con el semáforo rojo. El segundo, con el enganche que sufrió Torres Jerez en el primer toro, afortunadamente sin consecuencias.

Antes de comenzar el festejo y saludar a José Tudela, alguacilillo desde 1983 junto a su hermano, es bonito ver cómo le habla a su caballo, Terry, de 10 años y seis abriendo cada tarde el vistoso paseíllo. Dice que hoy está un poco dormido y le sigue contando cosas para espabilarle. En el interior de la Plaza y en la grada 5 se van apiñando -en el más estricto sentido del término- los miembros de la Banda Municipal de Música que esta tarde asisten a la corrida. Cada tarde, explica su director, José Antonio García, acude la mitad porque es físicamente imposible que estuvieran todos dada la falta de espacio; un espacio que sólo cuenta con 26 asientos, en los que hay que situar instrumentos que necesitarían dos o tres.

Desde estas mismas páginas ya reivindicamos el año pasado más espacio para nuestra Banda de Música, y este año es obligado volver a hacerlo. No sería ningún problema para la empresa correr la valla para agrandar el espacio reservado y facilitar la imprescindible labor de interpretar los pasodobles, tan bien como ellos lo saben hacer. Y para hablar de ese buen hacer, nadie mejor que Puri Allés y Raquel Criado, rebosantes de belleza y simpatía que siguieron el festejo justamente delante de la Banda, mientras mi querido amigo Luis Criado, cónyuge y padre de las mismas, transmitía su sabiduría taurina y sus conocimientos universales a través de las ondas radiofónicas de la Cope.

Tengo que agradecerles su invitación para la merienda, que dejaré para otro día, porque de ésta di buena cuenta gracias a Eva Viciana y Pedro Gómez. Exquisitas empanadillas y almendras fritas, y deliciosos pastelitos acompañados con unas bebidas que parecían recién salidas del frigorífico.

En el callejón siguió el festejo nuestro paisano Carlos Herrera, con su inseparable puro habano, acompañado por Diego Asensio, Segura Vizcaíno y Juan Callejón, mientras el presidente de Diputación, Juan Carlos Usero, prefirió el calor de un tendido. En la bocana del 3, como cada tarde, Mercedes Navarro, siguiendo junto a su madre a los toreros "guapos" y un poco más arriba Fray Justo Cuberos, prior de los Dominicos.

Esta tarde más. Con el maestro Ruiz Manuel volveremos a sentir el orgullo por nuestros toreros.

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