La Patrona de Almería

Más de 200 años de patronazgo de la Virgen del Mar sobre Almería

  • El Breve Pontificio con la proclamación fue firmado por el Papa Pío VII el 20 de mayo de 1806 · Desde agosto de 1923, Pío IX estableció su festividad el sábado anterior al último domingo de agosto

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Atendiendo a la devoción que el pueblo manifestaba por la Virgen del Mar, por su especial protección ante los terremotos, sequías, pestes y otras calamidades, la Corporación  Municipal acordó el 30 de diciembre de 1738 celebrar fiestas en su honor. Presidió la  sesión Blas de Guzmán, Marqués de la Florida, junto al corregidor Marqués de Iniza y los regidores municipales. El secretario municipal, Jesús Diego López, transcribió así el acuerdo: “De la cordial devoción que profesamos a la Soberana reina de los Ángeles, Nª. Sª. en su admirable advocación del Mar, que se venera en el Real Convento de Santo Domingo, y lisonjeando de aclamarla por nuestra especial Patrona y Protectora, se acuerda hacerle fiesta y octavario a partir de 1740 …”. Estas serían las primeras fiestas que el Ayuntamiento dedicara oficialmente a la imagen, y que suponen el precedente a su posterior patronazgo.

El historiador almeriense José de Juan Oña, autor de numerosas publicaciones y artículos sobre nuestra patrona, detalla en su libro  ‘El Patronazgo de la Virgen del Mar en su segundo centenario’ el recorrido histórico hasta llegar a la proclamción de dicho patronazgo.

Habría que esperar hasta el 20 de Mayo de 1806 para que S.S. el Papa Pío VII firmara en la basílica de Santa María la Mayor de Roma el Breve Pontificio, documento vaticano que incluía el decreto de 22 de marzo de 1806, por el que la Virgen del Mar fue proclamada Patrona Principal de Almería y sus arrabales de Huércal y Viator, así como la fijación de su festividad onomástica en el mes de agosto. La traducción del documento para el Ayuntamiento de la ciudad fue confiada al vicario general y provisor del Obispado, José Antonio Hernández.

El expediente contenía, además de la declaración patronal y fijación de su festividad, la concesión de indulgencias a todos los que visitaran el domingo inmediato al 25 de agosto el templo donde radica esta imagen.  Igualmente, “para favorecer la devoción de los fieles cristianos a la Bienaventurada Virgen María, y para que más fervorosamente se acojan bajo su protección en sus necesidades, a todos los fieles cristianos de uno y otro sexo, verdaderos restablecidos que devotamente acompañan en la procesión, S.S. concedió indulgencia plenaria todas las veces que con licencia del Ordinario haya de hacerse, en sus calamidades públicas o en la misma Iglesia Catedral, donde la imagen fuera expuesta, la visitar en piadosamente, y allí, con la debida disposición orasen.

La festividad onomástica de la Virgen del Mar, concedida por Roma, fue en primer lugar “en la dominica posterior al 25 de agosto”. Otro Decreto de la Congregación de Ritos, de 13 de junio de 1807, corrigió este primer señalamiento, cambiándolo a “la dominica próxima anterior al 25 de agosto”, solicitado por el pueblo almeriense para que se pudiese celebrar dentro de los días de la feria, en cuyo honor se celebraban, ya que con la fecha anterior había veces que no coincidían. Desde agosto de 1923, y a solicitud del prelado Fray Bernardo Martínez Noval, el Papa Pío IX estableció la festividad el “sábado anterior al último domingo de agosto”, firmándose en Roma el 30 de junio de 1923.

Almería fue una ciudad duramente castigada por los terremotos. Ante los numerosos movimientos sísmicos que se producían, las autoridades civiles y eclesiásticas sacaron en diversas ocasiones a la Virgen del Mar en procesión y rogativas, suplicando el cese de los mismos.  En 1529, la imagen fue llevada en procesión hasta la iglesia mayor de la Almedina para celebrar un voto por el terremoto del 22, que consistía en guardar como fiesta el día 2 de marzo, festividad del Santo Ángel de la Guarda. Era entonces obispo de la Diócesis Diego Fernández de Villalán.

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