Análisis de las ventajas del EPS para el envasado de productos hortícolas

En productos como la lechuga, mejora su vida útil, al aportar frescura y textura más crujiente

El poliestireno expandido (EPS) tiene multitud de ventajas para el envasado de frutas y hortalizas.
E. Sancho

26 de julio 2014 - 01:00

Es habitual encontrar productos en el plato del consumidor que proceden de lugares muy alejados y han sido cosechados hace tan solo dos días. Su apariencia y sabor es esencial para lograr la confianza del comprador, siendo en ese momento cuando entra en juego el envase elegido. En el caso de las lechugas, esto es especialmente importante, ya que de su frescura y textura crujiente dependerá su elección por parte del consumidor. Por ello, las cajas de EPS (poliestireno expandido, un material plástico espumado derivado del poliestireno) son la mejor opción para garantizar la calidad de la lechuga, al asegurar que ambas propiedades se conserven intactas hasta su llegada al plato.

Las frutas y verduras frescas son tejidos vivos con un alto contenido en agua y diferentes formas y composición. Por consiguiente, el éxito de su envase dependerá de su capacidad para conservar las propiedades del alimento dentro de la cadena de comercialización del mismo. No debe olvidarse que, un inadecuado envase o embalaje de un alimento provocará que durante la fase de transporte, refrigeración, almacenamiento y venta se generen pérdidas de dinero y recursos. Entre los factores ambientales que pueden afectar más rápidamente a la calidad de las lechugas se encuentra el mantenimiento de las condiciones óptimas de humedad relativa y la temperatura. Así lo explica la Asociación Nacional de Poliestireno Expandido (Anape), en un artículo publicado en Alimarket.

Para lograr el aspecto fresco y crujiente de la lechuga, dado que está constituida en un 90-95% por agua, es esencial que el envase garantice unas condiciones óptimas de humedad. Mientras que otros materiales absorben el agua de la planta, empeorando consecuentemente su aspecto y restando propiedades, el EPS la conserva. Gracias a ello, se logra una mejora de la apariencia y calidad del producto en los mercados o puntos de exposición para su venta. Además, a diferencia de otros materiales, no constituye sustrato nutritivo alguno para los microorganismos. A ello hay que añadir otra ventaja más, al no ser un material higroscópico, las cajas de EPS con las lechugas se mantienen intactas cuando se limpian o refrescan, en caso de que sea necesario, antes de meterlas en las cámaras frigoríficas para su almacenamiento. Otro aspecto crítico en el envasado de lechugas es que el material seleccionado asegure unas bajas temperaturas en almacenamiento y transporte. Gracias a las propiedades aislantes del poliestireno expandido se logra el mantenimiento de la temperatura óptima para la conservación de las mismas respecto a otros materiales. Conseguir mantener la calidad del alimento durante toda la cadena de comercialización es el fin de un envase alimentario. Para ello, es fundamental que se establezcan regulaciones que lo verifiquen. A través de la normativa de control y regulación de envases plásticos en contacto con alimentos en el ámbito europeo, se garantiza que los envases de poliestireno expandido no solo no presentan ningún impacto negativo sobre la calidad del producto, sino que aseguran y garantizan su conservación óptima frente al ataque de los diversos agentes ambientales.

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