Finanzas

Coexphal analiza los principales desafíos del sector agro para 2019

  • Avisa del alza de los costes, el conflicto de Francia y la presión de la competencia de Holanda y Marruecos

Desde hace semanas, el precio del pepino se ha desplomado y el sector ha activado las medidas de gestión de crisis. Desde hace semanas, el precio del pepino se ha desplomado y el sector ha activado las medidas de gestión de crisis.

Desde hace semanas, el precio del pepino se ha desplomado y el sector ha activado las medidas de gestión de crisis.

Arranca un nuevo año y desde Coexphal realizan un análisis acerca de los retos del sector agro para este 2019, que según recoge la patronal de producción y comercialización hortofrutícola almeriense en su revista 'Almería en verde', se resumen en siete desafíos:

1. La campaña. Después de unas campañas muy distintas, pero que podemos considerar buenas, esperemos que continúen mejorando los márgenes que, por cierto, marcaron mínimos en la campaña 2013-2014. Desde entonces, el comportamiento de los precios ha sido aceptable y lo costes han podido contenerse, aunque en el último ciclo (2017-2018) éstos últimos han empezado otra vez a crecer más de lo esperado. El inicio de esta campaña podemos considerarlo bueno, aunque diciembre empezó flojo. Deberemos estar pendientes al invierno.

2. Francia. El entorno económico no ayuda y genera incertidumbre. La idea fundamental es que el sector tenga siempre un plan de contingencia. El conflicto francés es un aviso a navegantes. Por ejemplo, somos un sector dependiente de las infraestructuras terrestres, por contar con productos muy perecederos y por la posición geográfica: la salida al mar tiene que proporcionarnos un seguro de vida en caso de necesitarlo.

3. Alemania. Hasta ahora Alemania no paraba de crecer. Sin embargo, la situación está cambiando en productos muy sensibles como el tomate o el pimiento. El comercio hortofrutícola es muy activo y la competencia puede llegar por muchos canales. Se detecta reexportación francesa, proveniente de Marruecos, hacia Alemania. Por otro lado, el consumidor prefiere, siempre que es posible, producción de cercanía. Holanda, de nuevo, revive en productos, como el pimiento, donde Almería ya era líder destacado. Y sigue presionado con la producción de tomate. Turquía por ahora está dormida, esperando su oportunidad: Alemania es su mercado de consumo masivo por excelencia. El problema es que todos estos problemas se producen de forma lenta, nunca parecen acuciantes, hasta que llega la gota que colma el vaso.

Juan Colomina, consejero delegado de Coexphal, durante un acto en la Universidad de Almería. Juan Colomina, consejero delegado de Coexphal, durante un acto en la Universidad de Almería.

Juan Colomina, consejero delegado de Coexphal, durante un acto en la Universidad de Almería.

4. Brexit. Incertidumbre. Nadie puede saber por ahora qué va a pasar. Si todo va como debería, se establecerá un periodo transitorio de dos años, donde las condiciones comerciales no deben cambiar. Sin embargo, no está de más preparar el cuerpo por lo que pueda pasar a principios de 2021. De hecho, ya ha quedado patente, con las recientes retenciones en Francia, lo sensible que son las hortalizas a posibles retrasos y trabas en su tránsito.

5. Marruecos. La situación está complicada. Su oferta es idéntica a la existente en Almería. Incluso muestra sensibilidad de cambio, superior a la nuestra, hacia variedades de primor de acuerdo con los nuevos gustos del consumidor europeo. En este sentido, el tomate cherry ya ocupa una posición prioritaria. Por otro lado, su capacidad logística está creciendo, incluso podrán aprovechar el corredor ferroviario central español mejor que Almería. El puerto de Tánger les permite abordar el mercado de Reino Unido sin problemas por vía marítima, algo que ya se aprecia en la exportación creciente hacia este país. Mencionar, por supuesto, las grandes inversiones en desalación. También han onseguido aprovechar el veto ruso para posicionarse en este mercado, su segundo destino en importancia después de Francia, donde ya están introduciendo más de 120.000 toneladas de tomate. Incluso están llegando a EEUU en mejores condiciones que la escasa oferta española.

6. Nuestra imagen. Trasladar hacia el consumidor las buenas prácticas de nuestra agricultura es hoy en día una obligación que hemos descuidado. Las nuevas tecnologías son nuestras aliadas y tenemos una oportunidad de llegar a medio mundo a través de las redes sociales. La gestión de esta herramienta debe ser prioritaria: esperemos que no aparezca ningún “influencer” con ganas de buscarnos las cosquillas. Estar posicionado con personal cualificado, no sólo técnicamente, sino que conozca las fuentes para defender en tiempo real al sector, se hace imprescindible. HortiEspaña es una herramienta muy poderosa y que debe coordinar los esfuerzos.

7. Inmigración. La inmigración es necesaria desde muchos puntos de vista y aporta valor al sector. La cuestión es saber regular los flujos de inmigración ilegal, donde el sector no puede jugar ningún papel. El problema trasciende el ámbito local, regional e incluso nacional. En este problema la agricultura es el sujeto pasivo que sin embargo sufre los efectos de una inadecuada gestión.

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