Comodidad, una de las bazas principales para invertir en tecnología

La Sociedad García Cervilla ha optado por un modelo inteligente en cuatro de sus cinco invernaderos · Sus cultivos cuentan con calefacción y automatismos

Los paneles manuales permiten cambiar parámetros en el invernadero.
V. Hernández / La Mojonera

19 de marzo 2011 - 01:00

¿Qué impulsa a un empresario agrícola a invertir decenas de miles de euros en tecnología dentro de un invernadero en Almería? Miguel Ángel y Juan Antonio García Cervilla, copropietarios de la sociedad de carácter familiar que lleva su nombre, Sociedad García Cervilla, lo tienen claro: "la comodidad". De trabajar con un modelo tradicional de producción intensiva han pasado a controlar casi toda la superficie de que disponen (5,5 hectáreas repartidas en cinco invernaderos) a través de sencillos pero contundentes golpes de 'ratón'.

Un ordenador portátil centraliza las diferentes acciones que se deben llevar a cabo de manera periódica o ante determinados imprevistos. Así, es posible establecer la hora exacta de inicio y fin del riego, además de la cantidad de agua que se tiene que utilizar; cuando el sistema detecta que los niveles de humedad son superiores o inferiores a lo requerido se abren o cierran las ventanas de manera automática; incluso si hace demasiado frío o calor se regula la maquinaria de calefacción.

"Merece la pena", asegura Miguel Ángel García. "Antes si empezaba a llover a las cinco de la mañana teníamos que venir corriendo a cerrar las ventanas, y ahora el ordenador lo hace solo".

Además del sistema automatizado, ubicado en la nave principal, el agricultor recibe información sobre la finca en su propio teléfono móvil y puede controlar los diferentes parámetros que influyen en los cultivos a través del mismo. "El teléfono me avisa de falta de presión del agua, de luz, cuando salta el grupo electrógeno...".

Dentro de los invernaderos existe también un panel de control manual con el que se pueden supervisar y modificar el funcionamiento de algunos dispositivos. De esta manera las garantías son aún mayores ante cualquier inconveniente que pudiera surgir. Hasta tal punto llega la sofisticación de la empresa que el anterior propietario, padre de los dos hermanos, "se ha quedado atrás porque no entiende la tecnología".

Para transformar las antiguas instalaciones en lo que son actualmente, "una planta inteligente", ha sido necesaria una fuerte apuesta económica. "El sistema de calefacción costó 30.000 euros y los automatismos unos 120.000", apunta Miguel Ángel García.

El agricultor es consciente de que "poca gente arriesga" sumas tan grandes en el sector hortofrutícola a nivel provincial y ha sido cauto en sus decisiones. Las modificaciones se han ido haciendo poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Empezaron en el año 2006, gracias a una subvención para modernización del 50% y hoy solo les resta por ultimar un invernadero.

La rentabilidad "no es muy grande, prácticamente solo da para mantenerte", pero permite 'jugar' con los cultivos y plantar en fechas en las que otros no lo hacen para ganar más precio al producto. "Intentamos cambiar el dinero" por facilidades, comenta.

De su gama de productos, basada principalmente en tomate, melón y pepino, es este último el que más beneficios reporta por ser "el más delicado" y necesitar de un control mayor. La temperatura "ideal" a la que deben estar los cultivos durante todo el año ronda los 20 grados, y la tecnología inteligente se lo permite.

En cuanto a productividad, García Cervilla calcula un rendimiento de 13,5 kilos/metro frente a otras fincas de corte tradicional, en las que se obtiene una media de 9. El año pasado, por ejemplo, comercializaron un total de 96.000 kilos de tomate, cifra que esperan mantener o incluso incrementar este año.

Otra de las características de la empresa García Cervilla es su apuesta por la hidroponía o agricultura 'sin tierra'. Todos sus invernaderos se cultivan sobre una base de soluciones minerales, en lugar de la tradicional capa de tierra. La elección de esta modalidad agrícola responde a una intención clara: "controlar mejor el suelo". Por lo demás, "existen las mismas plagas y se habla de que genera más gastos de agua y abono, aunque no tenemos cifras reales".

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