Finanzas

Ilovebelove, la firma almeriense que crea ropa de baño con redes de pesca

  • La empresa comercializa sus productos en toda Europa, especialmente en el centro y el norte

  • Las elaboraciones se fabrican íntegramente en la provincia con material ecológico

Carmen Castro (izquierda), fundadora de la firma , y Maria del Carmen, propietaria del taller. Carmen Castro (izquierda), fundadora de  la  firma , y Maria del Carmen, propietaria del taller.

Carmen Castro (izquierda), fundadora de la firma , y Maria del Carmen, propietaria del taller. / Rafael González

La fibra que compone las redes de pesca tiene recorrido fuera del mar y sus aplicaciones son tan diversas como curiosas. La firma almeriense Ilovebelove se encarga de llevarlo a la práctica diseñando ropa de baño con este material ecológico. La extracción de un hilo de poliéster es sufciente para confeccionar un tejido cuyas propiedades destacan por su calidad y resistencia.

Carmen Castro, fundadora de la empresa, se encuentra detrás de esta innovadora forma de producción. Graduada en Administración y Dirección de Empresas, emprendió este proyecto tras cursar modelismo de indumentaria en la Escuela de Arte, lo cual le llevó a indagar sobre la posibilidad de trabajar con material ecológico. El descubrimiento de un taller textil en Roquetas de Mar, hace dos años, fue el detonante para lanzarse a esta aventura tan novedosa. Desde entonces, ha puesto a la venta dos colecciones y varias reediciones como consecuencia del éxito.

El minimalismo y la arquitectura son las fuentes de inspiración de la empresa

Una de las particularidades es que la fabricación se ejecuta íntegramente en Almería por expreso deseo de Castro: "He tenido la oportunidad de hacerlo en Portugal, pero prefiero generar la riqueza aquí", confiesa. No le supone ninguna limitación al comercio internacional gracias a la venta online, aunque también cuenta con tiendas físicas en Almería y Almerimar para quienes se decantan por lo tradicional. Sin embargo, siempre ha tenido claro que la web es fundamental. Prueba de ello es que el negocio tiene un volumen de ventas destacado en el centro y norte de Europa, algo que se ha potenciado a través de las redes sociales.

El arquitecto del proyecto digital es Eduardo, pareja y especialista en diseño digital. Una de las claves, según comenta, es que la web recoge todo tipo de detalles acerca del producto. Además, permite combinar modelos y colores, de manera que la venta al cliente es muy personalizada: "Buscamos que la gente pierda el miedo a comprar por temor a que no le quede bien y eso se refleja en las pocas devoluciones que tenemos", afirma. Sin tiempo para descansar, ya prepara el desembarco en el hemisferio sur, concretamente en Sudamérica, para dar continuidad al comercio más allá del verano y evitar la venta estacionaria.

Para lograr este tipo de retos es imprescindible tener unas señas de identidad propias que se reflejan en los diseños. En este caso, los planteamientos de su fundadora se inspiran en el minimalismo y la arquitectura. Las prendas se caracterizan por su pureza y su limpieza en las líneas, además de su atemporalidad: "Creamos las piezas pensando que sirven para varios años", apunta Carmen Castro. Tanto es así que aún recibe pedidos de la primera colección procedentes de los países nórdicos.

El uso del material ecológico no implica una merma en la calidad del producto, una de las grandes inquietudes que centra la actividad de la empresa. La idoneidad del material se evidencia en su resistencia al cloro, al sol y en su capacidad para no mancharse con los protectores solares. Incluso impide el paso de los rayos ultravioleta. "Siempre gusta vender, pero cuando algún cliente te dice que está encantado con el resultado de la compra es una sensación excelente", explica. Los precios oscilan entre los 26 y los 79 euros.

Al otro lado de las satisfacciones están los esfuerzos y el trabajo tan necesario para el buen funcionamiento de Ilovebelove. "Cuando trabajas para ti, echas tantas horas que ni controlas. Si una vez cosido no te gusta, reajustas el patrón y lo haces de nuevo", declara Castro, que ya está inmersa en la preparación de la próxima colección. La confección tiene lugar en el taller Horme, ubicado en Roquetas de Mar y compañero de viaje desde que la firma iniciara su andadura en la producción ecológica y sostenible. Se trata de una fábrica independiente que también trabaja en la personalización de ropa deportiva.

Maria del Carmen, que regenta el negocio desde hace una década, desempeña una actividad inédita en Almería puesto que es el único taller textil. Una tarea nada sencilla ya que el escaso tejido industrial de la provincia significa que las referencias son inexistentes y carece de cualquier asesoramiento. Pero suficiente para que ambas partes se muestren satisfechas por los logros conseguidos.

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