Jorge Bittner, del Chile del Estallido a la Almería del 'mar de plástico'

Entrevista

El ISAM oferta posgrados internacionales en el sector agrícola

Jorge Bittner, en un invernadero.
Jorge Bittner, en un invernadero. / D.A.
Carlos Javier Lillo

12 de agosto 2023 - 07:00

La decisión de Jorge Bittner no era fácil de tomar. Estaba tranquilo, bien situado en el sector agrario de su país, Chile, pero algo se movía en su interior. Tenía una posibilidad, la de conocer y aprender en una tierra agrícola clave para Europa, Almería, y esa opción le sedujo.

Hace dos años cruzó un océano dispuesto a seguir aprendiendo. “Siempre busco superarme, salir de la zona de confort”, explica en un parón de su ajetreada jornada. La oferta de posgrados de ISAM le atrajo y quiso probar a vivir una experiencia que quedará para siempre en su recuerdo. “He buscado crecer y aprender”, reconoce.

Tras dos años de esfuerzo, hace unos días se puso la banda. Objetivo cumplido. “Los discursos fueron muy inspiradores y nos hicieron sentirnos parte”, recuerda emocionado. Entre la nostalgia de una etapa superada satisfactoriamente, no quiere olvidarse de Germán Fernández, CEO de ISAM, que le ayudó especialmente a la hora de decidirse y hacer nuevos contactos.

Aunque no quiere olvidarse de nadie, pide dedicar unas líneas a Juan José Vázquez. “Me ayudó para estrechar lazos con el continente americano”, explica. Jorge está feliz. Es la primera vez que da una entrevista pero se maneja a la perfección. Mira atrás y se le escapa la sonrisa recordando lo que ha logrado. “Almería me ha entregado mucho”, asegura.

Una provincia en la que seguirá viviendo. Ha encontrado trabajo. En Biorizon Biotech se encarga del sector de las microalgas. Un “gran desafío” según cuenta. “Buscamos mejorar la agricultura a través de soluciones sostenibles”, defiende.

Aunque satisfecho con su vida en Almería, una idea le ronda la cabeza. “La idea es volver a Chile en algún momento”, explica, aunque reconoce que aún no tiene fecha para sacar el billete de regreso a su tierra natal.

Chile ha cambiado mucho en los dos años que lleva en Almería. Para empezar, de presidente. Gabriel Boric asumió el poder en marzo de 2022. Su elección es el reflejo de un país que cambió abruptamente en octubre de 2019, con la decisión del presidente Piñera de subir los precios del transporte, lo que acabó desembocando en un estallido social que llenó las calles del país de una rabia acumulada.

El Chile que encontrará Jorge será diferente, en el desenlace de un proceso que debe culminar con la aprobación de una nueva Constitución que sustituya la del dictador Augusto Pinochet. Él espera con ansia la promulgación de la nueva carta magna, que debe superar un nuevo plebiscito antes de entrar en vigor. “Ha habido un clima un poco tenso en lo político pero el mercado va a saber que ya no hay incertidumbre”, celebra durante la entrevista.

A la distancia verá qué deciden sus compatriotas, que ya rechazaron el septiembre pasado el primer intento de aprobar la nueva carta magna, que ha debido ser reescrita en una asamblea dominada por el partido del ultraderechista José Antonio Kast.

“En Chile son conscientes de la importancia de la agricultura y la nueva constitución va a mejorar los estandares de producción y se va a legislar sobre seguridad alimentaria”, explica. Jorge se emociona a lo largo de la entrevista. Lleva mucho tiempo fuera de casa, aunque Almería le ha acogido con los brazos abiertos. “Ahora viene mi madre, hace dos años que no la veo”, confiesa. Tiene ganas. Nunca había estado tanto tiempo separado de ella y la echa de menos. Se le nota en una charla en la que repite esta visita familiar varias veces más.

Vive su país a la distancia, pendiente de lo que ocurre. “No he ido a Chile estos dos años, es la primera vez que estoy tan lejos”, asegura. Satisfecho en lo profesional, agradece a todos los que le han ayudado en el camino. “Este es el resultado de todos los que mandan sus buenas vibras”, cuenta con una gran mueca. Ha podido hacer lo que quería. “He podido explotar todo mi potencial”, afirma.

Aprovecha la conversación para comparar su tierra con la provincia. “El norte del país es bastante similar a Almería, y es bastante bueno para el hortícola”, cuenta. Él es del sur, de Valdivia, la capital de la región de Los Ríos. Una ciudad especialmente turística en verano, rodeada de un entorno verde que abraza a sus vecinos. “Gracias al tamaño de Chile, se dan varios climas y tipos de cultivos”, reconoce.

El vino es una de las producciones fundamentales del sector agrario chileno. “Estamos entre los grandes productores”, defiende con orgullo. Y como de la oportunidad se puede hacer un negocio, en Chile aprovechan su producción de cereza abasteciendo a Asia. “Para el año nuevo chino, una caja de cerezas es el mejor regalo y eso nos permite proveerles”, reconoce. El país es el mayor exportador de cereza en el planeta. En la distancia, sueña con Chile, con los caballos que dejó y con su vida en el país. Su lugar ahora está en Almería mientras sigue aprendiendo. Él dice que al aprender más, se es más ignorante. Cierto.

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