Finanzas

La huella hídrica almeriense es veinte veces menor que la media

  • La tecnificación y los avances en riego han logrado que sea una de las provincias de menor consumo

Antonio Valverde muestra su sistema de fertirriego instalado por la empresa almeriense Wise Irrisystem. Antonio Valverde muestra su sistema de fertirriego instalado por la empresa almeriense Wise Irrisystem.

Antonio Valverde muestra su sistema de fertirriego instalado por la empresa almeriense Wise Irrisystem.

Si algo caracteriza a la provincia de Almería no es sólo su clima semiárido, sino también la eficiencia que se ha hecho de un bien escaso y preciado como es el agua. Se aportaron algunos datos en el pasado Día Mundial del Agua del uso ejemplarizante que de este recurso hace la agricultura de invernadero solar almeriense.

Una de estas fuentes informativas sobre la importancia de este recurso para el tejido empresarial almeriense es Coexphal. La huella hídrica es el volumen total de agua utilizada para producir los bienes y servicios consumidos por un individuo, grupo de personas, una provincia, o un país. Y en eso la provincia de Almería está a la cabeza de ahorro y uso eficiente del recurso, ya que consume la mitad de agua que la media del resto de la agricultura española, con una huella hídrica hasta 20 veces menor.

Tal y como explica el informe Contribuciones económicas, sociales y medioambientales del cultivo de invernadero, realizado por Juan Carlos Pérez Mesa y Lucía Aballay para la interprofesional Hortiespaña, los productores de Almería han sabido entender que el agua es un recurso muy valioso por lo que se ha convertido en “la superficie de regadío más tecnificada y eficiente de todo el territorio nacional”, según lo definió Roberto García-Torrente, director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar.

Almería es líder, no sólo en ahorro, sino además en técnicas de fertirrigación, y no sólo de forma automatizada (en el 60% de la superficie de invernadero), sino con riegos localizados de alta frecuencia, control por sistemas informáticos y mediante sensores en que optimizan el uso exacto de agua que necesitan los cultivos, además del desarrollo hidropónico (cultivos sin suelo) o los sistemas de recolección del agua de lluvia, algo obligado incluso por las ordenanzas municipales.

Esta tecnificación y avances en el riego han logrado que Almería, aún teniendo en cuenta todos los sectores económicos, sea una de las provincias españolas con menos consumo, en metros cúbicos, per cápita (1,69%), muy por debajo de otras grandes zonas agrícolas como Valencia (3,59%) o Murcia (3,79%).Y en esa eficiencia se sigue trabajando, mediante la investigación continua y la transferencia de ese conocimiento al sector hortofrutícola. En 2017 se puso en marcha el proyecto Fertinowa (de las siglas en inglés Transferencia de Técnicas Innovadoras para la práctica de la Fertirrigación), financiado con fondos europeos, con la participación de centros de investigación europeos y en el que destacan 6 socios españoles, la mitad de Andalucía: Ifapa, UAL y Fundación Cajamar.

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