Este roscón de Reyes endulza el día más mágico en Almería: artesanal, tierno y con decenas de sabores

Este dulce típico con sorpresa se degusta cada mes de enero con la llegada de Sus Majestades de Oriente y en la confitería Yemadi de la capital se elabora de forma artesana con rellenos de una infinidad de sabores

Panettone artesanal de Alcolea: el dulce que está de moda esta Navidad en Almería

Roscón de Reyes de la confitería Yemadi.
Roscón de Reyes de la confitería Yemadi. / Javier Alonso

Los roscones de Reyes ocupan ya las vitrinas de los obradores de toda la provincia de Almería, donde durante los últimos días trabajan a mayor ritmo de lo habitual para que hoy y mañana todos los almerienses puedan degustar uno de los dulces protagonistas y más ansiados de toda la Navidad.

En estos días previos al 6 de enero son cientos los que se elaboran, como en el obrador de la confitería Yemadi, situado en el barrio de Nueva Andalucía de la capital, donde su maestro pastelero, Javier Guerrero, elabora cada año más de 600 roscones de Reyes.

El secreto de este roscón, que para muchos es el mejor de toda Almería, radica en una elaboración artesanal que comienza escasas horas antes de ser degustado. El trabajo arrancó en la confitería Yemadi (calle Pérez Galdós 8) el pasado domingo 4 de enero, para ofrecer a sus clientes un dulce exquisito recién hecho que no deja a nadie indiferente con una receta que cumple 27 años de historia transmitida de padres a hijos, y que ahora ejecuta esta segunda generación de pasteleros.

El proceso de elaboración parte de una masa madre y un extracto de los ingredientes para que adquieran aromas y sabores, para terminar con una fermentación mínima de 8 horas y de hasta 12 horas. “El proceso de fermentación y cocción es el que marca la diferencia con el resto de estos dulces que puedes encontrar en cualquier supermercado o en otras pastelerías”, comenta Javier. La tarea continúa amasando con mimo esta dulce masa para darle forma de rosca, colocarle su emblemática fruta confitada y llevarla al horno hasta que tome la consistencia ideal.

El resultado es un roscón tierno y suave, esponjoso, sabroso, con aromas que conquistan desde el primer bocado. Dulce, con olor a azahar, un aspecto que enamora a primera vista y un sabor muy especial. Los hay para todos los gustos, con relleno o sin él, de infinidad de sabores (nata, chocolate, merengue, trufa, cabello de ángel, Kinder, Oreo, Nutella, Lotus, Filipinos, yema tostada, crema, Ferrero Rocher, dulce de leche y pistacho) y de tres tamaños diferentes, coronados con almendra y azúcar glas.

La mayoría lo prefieren de nata, siendo el que más triunfa en ventas, mientras que muchos optan por el roscón sin relleno, que ocupa el segundo puesto entre los más vendidos de cada año, y otros optan por sabores más innovadores. “La novedad de este año es el relleno de pistacho que está causando mucho furor entre nuestros clientes”, destaca Javier, quien asegura que cada vez son más quienes se arriesgan a la hora de elegir este dulce.

Pero, sea cual sea la elección, lo que no puede faltar en un roscón de reyes son dos cosas: una figurita de porcelana de un rey y el haba. Estas dos sorpresas, camufladas en el interior del pastel son las que se encargan de dar juego dar juego a los comensales que quieran disfrutar de esta tradición tan especial. “El rey y el haba tienen que estar sí o sí”, apunta Javier, quien explica que, una vez fuera del horno, se dejan enfriar para rellenarlos con los diferentes sabores, y colocarle los dos pequeños objetos que dan historia a la gran celebración que gira en torno a este dulce.

Desde luego, pocos son quienes están dispuestos a perdérsela. Por eso las ventas se concentran todas durante estos días, del 4 al 6 de enero, en los que cada vez son más los roscones que llegan desde este obrador a todos los rincones de la provincia almeriense. La mayoría de la clientela reside en Almería Capital donde adquieren el roscón para llevarlo a municipios como Níjar, Bacares, Almerimar, El Ejido o La Cañada y compartirlos allí con sus familias y seres queridos. Sin duda, se trata del mejor obsequio con el disfrutar de la mañana del Día de Reyes, aunque son muchos quienes no consiguen aguantarse las ganas y optan cenar la Noche de Reyes tras la cabalgata, o incluso quienes lo consumen como postre o como merienda en cuanto pueden hacerse con uno de ellos.

Así, las fiestas de Navidad llegan a su recta final, pero todavía queda una fecha muy especial por celebrar, la llegada de Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente, uno de los días que se viven con mayor ilusión en el que sobre la mesa habrá un nuevo manjar con la última remesa de calorías de estas fechas para poner el broche por todo lo alto. Si al cortarlo en pedazos, el trozo lleva el rey, el comenzal se colocará la corona que incluye la caja, si en cambio, es el haba, esa persona será la encargada de dirigirse al obrador el año que viene para comprar uno de estos roscones, no sólo porque quien los prueba repite, si no porque tendrá la responsabilidad económica de pagar el pastel y compartirlo.

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