Las viviendas prefabricadas de hormigón llegan a Almería: "La construcción es como hacer un Lego"
La empresa Modular Home desembarca en la provincia con su primera construcción en Roquetas de Mar montada en apenas una semana y a un precio cerrado
Este pueblo de Almería está entre los más baratos de toda España para comprarse una casa
Los tiempos que corren están revolucionando el mercado inmobiliario en la provincia de Almería, donde cada día se sufre más la subida de precios, unida a una escasez de oferta y de mano de obra que pone cada vez más difícil hacerse con una vivienda. Para acabar con esta situación surgen nuevas fórmulas innovadoras que ofrecen una alternativa frente al modelo tradicional de construcción que nacen para ofrecer más rapidez, control de los costes y una mayor eficiencia: las casas modulares o prefabricadas.
“Nuestras casas funcionan como una construcción de Lego. A partir de piezas estandarizadas, siempre las mismas, puedes hacer todo lo que quieras y nosotros con las nuestras hacemos casas”, explica el almeriense Valentín Rodríguez, delegado comercial de Modular Home, una empresa que lleva casi dos décadas construyendo viviendas prefabricadas en todo el territorio nacional y que acaba de desembarcar en Almería con su primera construcción en Roquetas de Mar.
Modular Home, con origen en Moraleja (Cáceres) y fábrica principal en Coria, nació en 2008, en plena crisis económica, tras años dedicada a la construcción tradicional. Fue entonces cuando desarrolló su propio sistema constructivo, el MH System, dedicado a adaptarse a las necesidades del cliente mediante la personalización de la vivienda
A diferencia de una vivienda construida de forma tradicional desde cero en un terreno, una casa prefabricada se "produce" en gran parte en una fábrica. En ella se encargan de diseñar y fabricar los muros de hormigón con los que se componen las viviendas prefabricadas, que luego son transportados en camiones y montados con ayuda de una grúa en el lugar elegido por el cliente.
La vivienda construida en Roquetas de Mar se trata de una casa adosada de dos plantas con garaje, diseñada inicialmente como una vivienda de obra tradicional y posteriormente adaptada al sistema constructivo industrializado de Modular Home manteniendo una estética blanca y moderna que encaja perfectamente con el entorno y el paisaje del Poniente Almeriense. Cuenta con un acabado de diseño en el exterior, ventanas de PVC, chimenea y con todas las comodidades tanto dentro como fuera de ella.
“Podemos personalizar cualquier tipo de vivienda partiendo de un proyecto de obra tradicional, no necesariamente tiene que ser una casa que ya esté prediseñada”, apunta Valentín, quien asegura que este sistema de construcción apuesta por la “personalización estandarizada”, lo que permite construir viviendas personalizadas al 100%, pero construidas a partir de piezas y paneles de hormigón con medidas estandarizadas que aceleran el proceso.
Y es que el tiempo de construcción es sin duda la principal ventaja de este modelo. Mientras una vivienda tradicional puede tardar entre 16 y 18 meses, una de estas casas modulares de hormigón puede completarse en unos seis meses, con la estructura montada en apenas una semana. “En montar la estructura de la vivienda de Roquetas hemos tardado siete días mientras que una casa de obra nueva de construcción tradicional puede tardar años en ser habitable”, apunta Valentín.
Además, la industrialización de la construcción da respuesta a la escasez de mano de obra cualificada, uno de los grandes problemas que afronta el sector en los últimos tiempos tras la conocida crisis del ladrillo que arrancó en 2007 y que sigue latente hoy en día.
El resultado es una casa de hormigón muy fino y elegante, anclada con anclajes metálicos que da uniformidad y resistencia a todo el conjunto para que sea una vivienda más compacta, resistente y por consiguiente, más duradera. “En Almería tenemos muchos terremotos y este sistema, que es el que se utiliza en Japón, permite que a pesar de que haya grandes movimientos la casa no se caiga independientemente de su altura”, señala Rodríguez. La vida útil del hormigón es de más de cien años, lo que supone que la casa no tenga apenas ningún tipo de mantenimiento.
Las casas prefabricadas de hormigón destacan también por su alta eficiencia energética, ya que el propio material actúa como aislante natural gracias a su densidad e inercia térmica, a lo que se suman aislamientos interiores como XPS y láminas reflectivas que permiten construir viviendas con certificación energética A.
La sostenibilidad es una de las claves desde el comienzo hasta el final, ya que este tipo de obras genera menos residuos al hacerse en un espacio completamente controlado. El residuo que se genera es mínimo. “Al producirse hasta un 70% de la vivienda en fábrica, mientras una construcción tradicional de 150 metros cuadrados puede generar hasta 15 contenedores de escombros, una vivienda modular de este tipo apenas genera tres”, apunta Rodríguez.
Pero sin duda, la mayor ventaja es el precio cerrado. El precio por metro cuadrado se sitúa en torno a los 1.500 euros, una cifra similar a la de la construcción tradicional, pero tener el control del gasto es uno de los grandes atractivos para quienes deciden optar por este tipo de viviendas que pierden el miedo de que se pueda encarecer a posteriori sea por el motivo que sea. La única pega, que el cliente debe tener muy claro cómo quiere que sea su casa, porque una vez fabricados los paneles principales, ya no hay vuelta atrás.
Al igual que el resto, estas viviendas son totalmente hipotecables, siempre que se construyan en suelo urbano y cuenten con proyecto y licencia. “Hay entidades bancarias que financian hasta el 100% del valor de la construcción si el cliente ya dispone del terreno”, anuncia el comercial de Modular Home.
Estas viviendas representan un futuro con gran potencial en la provincia de Almería, donde cada año se construyen numerosos inmuebles, no solo para clientes particulares, sino también para promotoras que necesitan mayor agilidad en los plazos de ejecución. Esta empresa es capaz de producir hasta 200 viviendas al año, ofreciendo una respuesta eficaz al problema de la ralentización de la obra causada por la escasez de mano de obra. Además, el precio de la construcción tradicional en ladrillo, que hasta hace unos años era notablemente inferior en la provincia, se ha equiparado en la actualidad, lo que abre a esta alternativa un importante espacio en el mercado al que se lanza de lleno para competir.
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