Los alcornocales, en la nueva carrera del carbono
Más de 90 propietarios, gestores forestales y empresas participan en un encuentro para convertir sus alcornocales en un sumidero aún más eficaz y medible de CO₂
La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, busca nuevas fórmulas de gestión orientadas a aumentar la captura de carbono en estas masas forestales de crecimiento lento, una apuesta que se articula alrededor del proyecto europeo LIFE CO2RK y del Sistema Andaluz de Compensación de Emisiones (SACE). El objetivo es doble: reforzar el papel climático y ecológico de estos montes y, a la vez, abrir una vía de financiación para su conservación mediante compensación voluntaria de emisiones.
El punto de inflexión llegó esta semana en Sevilla, con el taller “Alianza BosqueEmpresa: las claves del LIFE CO2RK. Compensando CO₂ paso a paso”, que reunió a más de 90 propietarios, gestores forestales y empresas interesadas en integrar la compensación en sus estrategias ambientales. La idea que sobrevuela el encuentro es clara: si la sociedad exige descarbonización, el territorio que sostiene sumideros naturales necesita herramientas técnicas, reglas comunes y un marco de confianza para atraer inversión.
Selvicultura del carbono
La Consejería plantea una línea de trabajo centrada en la selvicultura del carbono, aplicada a ecosistemas como el alcornoque, donde los crecimientos son lentos, pero la estabilidad y el valor ambiental son altos. Bajo esta lógica, la captura de carbono deja de ser un “beneficio colateral” del monte para convertirse en un criterio central de planificación: qué tratamientos se hacen, dónde, con qué intensidad y cómo se evalúa su impacto a largo plazo.
En los últimos meses, el proyecto ha realizado visitas técnicas a alcornocales de distintas zonas de Andalucía para clasificar tipologías de masas y traducir ese conocimiento en una guía operativa: un Manual de Selvicultura del Carbono, que describe actuaciones posibles según el tipo de alcornocal con un objetivo compartido: incrementar la fijación de carbono y mejorar su conservación futura. No se trata solo de capturar más CO₂ hoy, sino de sostener bosques más resilientes en un contexto de sequías, olas de calor y episodios extremos.
Medir para acreditar
La gran barrera para que la compensación funcione es la credibilidad: cuánto carbono se fija, cómo se calcula y quién lo verifica. Por eso, LIFE CO2RK avanza en un marco metodológico específico para cuantificar existencias y flujos de carbono en alcornocales, que se concreta en una propuesta de fichas de cuantificación. La Junta las presenta como una herramienta clave: procedimientos estandarizados para realizar mediciones verificables y comparables, útiles tanto para evaluar tratamientos selvícolas como para planificar y, sobre todo, para acreditar proyectos orientados a aumentar el secuestro de carbono.
En esa misma línea se enmarca el protagonismo del SACE, que busca respaldar y dar transparencia a los proyectos de compensación que se desarrollen en Andalucía. La directora de la Oficina Andaluza de Cambio Climático, Inmaculada Tola, subrayó durante la jornada la importancia de contar con un registro público que aporte confianza y trazabilidad a estas iniciativas. El mensaje es directo: sin reglas claras y visibilidad institucional, la compensación se arriesga a quedarse en declaraciones; con un registro y metodología, puede traducirse en inversiones reales sobre el territorio.
Bosques de crecimiento lento
El taller puso sobre la mesa motivaciones concretas. Se expuso el interés de compañías como APM Terminals por compensar su huella ambiental en montes de crecimiento lento, y también el del sector forestal por proyectos que refuercen la rentabilidad y sostenibilidad de las fincas. Desde la óptica de los gestores, la compensación puede funcionar como un incentivo para abordar problemas estructurales: masas envejecidas, necesidades de regeneración y actuaciones de adaptación que, sin apoyo económico, resultan difíciles de sostener en el tiempo.
Detrás de la estrategia late un enfoque de soluciones basadas en la naturaleza: sumar objetivos climáticos, biodiversidad y economía rural en un mismo itinerario. Es decir, que el carbono no compita con la conservación, sino que contribuya a financiarla.
Una alianza con presupuesto y pilotos en Sierra Morena y Los Alcornocales
LIFE CO2RK cuenta con 2,37 millones de euros, cofinanciados por la Unión Europea a través del Programa LIFE, y un consorcio con actores públicos, científicos y del sector. Participan, entre otros, la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA), la Universidad de Córdoba, ASAJA, la União da Floresta Mediterrânica (Portugal) o la Universidad Pública de la Marche (Italia), junto a empresas privadas implicadas en el proyecto.
La iniciativa entra ahora en una fase decisiva: llevar el conocimiento a la práctica. La Junta prevé iniciar la redacción de seis proyectos piloto en Sierra Morena y en el Parque Natural Los Alcornocales, donde se testarán sobre el terreno los “itinerarios selvícolas” definidos. Estos pilotos contarán con financiación aportada por las empresas participantes, reforzando el modelo de colaboración público-privada como eje del sistema.
En paralelo, el proyecto trabaja en la elaboración de un estándar específico para compensación de huellas de carbono en ecosistemas de alcornocal, junto con una calculadora asociada. Una vez listo, el estándar se someterá a aprobación por parte de la Consejería, con la intención de dotar a estos proyectos de un marco común, transparente y verificable.
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