El nuevo pacto europeo sobre migración

El nuevo pacto europeo sobre migración
El nuevo pacto europeo sobre migración
Pablo Antonio Fernández Sánchez - Catedrático de Derecho Internacional Publico y Relaciones Internacionales

21 de mayo 2024 - 06:02

El 14 de mayo pasado, el Consejo de la UE adoptó el Pacto de la UE sobre Migración y Asilo. En España, la noticia ha pasado sin pena ni gloria, como si este tema, tan gastado por el tiempo que ha llevado la UE en su formulación. Sin embargo, este pacto incorpora 10 normas jurídicas, con categoría de reglamentos o directivas, con cambios sustanciales en la política común migratoria y de asilo.

Los objetivos generales de todas estas normas aprobadas son gestionar las llegadas de manera ordenada; crear procedimientos eficientes y normalizados; y asegurar un reparto equitativo de la carga entre los Estados miembros.

La importante reforma del sistema de asilo y de control de la inmigración supone, por un lado, dar respuestas a los fracasados sistemas imperantes en la UE al respecto y, por otro lado, un desafío en relación con los derechos humanos.

Se trata, entre otras muchas cuestiones, de “comunitarizar” la presión migratoria que soportan algunos Estados de la UE para que otros puedan prestar ayuda, reubicando migrantes, transfiriendo grupos, contribuyendo financieramente o desplegando personal de apoyo. Eso sí, se simplifican los procedimientos para el retorno de los migrantes irregulares o aquellos solicitantes de asilo a los que les hayan denegado el asilo.

Por tanto, la clave está en el reparto equitativo de la responsabilidad y la solidaridad pero que, seamos sinceros, no es de carácter obligatorio porque muchos de los Estados de la UE no han estado dispuestos a ello. Por tanto, no espero que haya reubicaciones, aunque pueda haber contribuciones financieras o despliegue de personal de apoyo.

Es verdad que hay un nuevo enfoque sobre la migración legal, la contratación en origen y otras vías seguras que permitan atraer capacidades deficitarias en la economía y la sociedad europea. Se trata, pues, de un refuerzo de la tarjeta azul, creada en 2021, para admisiones aceleradas. Sin embargo, como se ve, todo el sistema está sujeto tan sólo a los intereses económicos europeos, muy alejados de criterios éticos o humanitarios.

El nuevo Reglamento sobre la Gestión del Asilo y la Migración mejora los criterios de admisión y el Estado responsable de examinar las solicitudes, que sigue siendo el primer Estado de entrada pero que, ahora, se podría compartir la sobrecarga de algunos Estados, atendiendo a criterios diferentes, como el de la presencia de un familiar en otro Estado, la existencia de un título académico del solicitante, expedido en los últimos seis años en otro Estado miembro de la UE, la reagrupación familiar…

Otros cambios normativos tienen que ver con la autorización para establecer excepciones a las normas de entrada, en caso de afluencia masiva o situaciones de fuerza mayor (seguridad sanitaria, seguridad alimentaria, catástrofes naturales…).

La ampliación de los datos en el sistema Eurodac dará nuevas funcionalidades y la recopilación de datos será más exhaustiva con lo que se puede hacer un seguimiento más personalizado de los movimientos de los migrantes.

En nuevo reglamento de control se puede resumir en dos palabras, o asilo o retorno. Los mecanismos de ambos procesos pueden ser nacionales, es decir, cada Estado establecerá el que considere más conveniente, con el límite de respetar los derechos humanos, especialmente el de no devolución a un lugar donde pueda sufrir persecución.

En cuanto al Reglamento sobre el Procedimiento Común de Asilo se simplifica peligrosamente, permitiendo procedimientos rápidos obligatorios en fronteras, con los problemas derivados de la inadmisión automática de las solicitudes, procediéndose a la expulsión inmediata, con lo que ello supone de trasladar la importancia de una decisión de este calibre a una mera autoridad policial. Esta normativa se complementa con el Reglamento sobre Procedimiento Fronterizo de Retorno.

Las nuevas normas establecidas en el Pacto Europeo de Migración y Asilo respecto a las solicitudes de asilo armonizan las normas de protección y los derechos de los solicitantes, hasta ahora sometidos a criterios menos comunes. Con ello, se reducirá el número de solicitudes de asilo “a la carta”, buscando el país que sea más generoso o cuenta con normas más laxas.

Las condiciones de acogida también se mejoran, entre otras cosas porque se establecen normas uniformes, por ejemplo, en el derecho al trabajo de los solicitantes de asilo (no más de nueve meses tras la solicitud de asilo) o el derecho a la educación de los menores, acompañados o no).

En fin, a estas normas comentadas, se establecen entre otras muchas, que requerirán un estudio académico más pormenorizado, un análisis de la práctica y un conocimiento de cómo los jueces van aplicando estas normas. Sin embargo, lo que no puede negarse es que, tras muchos años, la UE ha sido capaz de llegar a un acuerdo normativo (que no político), de una de las cuestiones más importantes para el conjunto de los Estados miembros de la UE, con sus variables, como son la migración y el asilo.

Muchos aspectos que se están debatiendo estos días y que se intensificarán durante la campaña electoral al Parlamento Europeo que culminará el próximo día 9 de junio, con la elección de la nueva Eurocámara, serán temas estrellas de los debates políticos porque es un tema muy sensible en nuestras sociedades, por falsos temores, por aparentes percepciones y por no tener en cuenta las realidades de las necesidades de la propia Europa, escasa de trabajadores y de personal cualificado para afrontar su futuro con un mínimo de garantía.

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