Cultura

Andreas Prittwitz deja patente su virtuosismo con la flauta de pico

  • Concierto de la Orquesta Barroca de Roquetas dirigida por este destacado músico alemán en el Castillo de Santa Ana donde hubo una alta afluencia de público

El Festival de Música y Danza Antiguas de Roquetas de Mar denominado Mare Musicum vivió el sábado una noche mágica en el Castillo de Santa Ana donde actuó la Orquesta Barroca de Roquetas dirigida por Andreas Prittwitz. Hubo un lleno absoluto, con un público que desde el primer momento quedó fascinado con el virtuosismo del músico alemán y el gran trabajo de todos los componentes de la Orquesta Barroca.

Se hizo un programa único e irrepetible, situando cara a cara a la música original barroca -en formato de cámara y solista- con una versión de la misma basada en elementos modernos, como la improvisación o la tímbrica de instrumentos contemporáneos como el clarinete o el saxofón.

En la primera parte del concierto se expuso el barroco más virtuoso y profundo a través de dos obras magistrales, compuestas para uno de los instrumentos más importantes de aquella época y a su vez, de los menos conocidos y apreciados en la nuestra como es la flauta de pico.

Tanto el virtuosismo de Concerto per Ottavino (flautín) de Vivaldi en una versión del propio Vivaldi para flauta soprano y sol mayor, como el colorido recorrido por las danza de estilo alemán, italiano o francés de la Suite en la menor para flauta de pico y cuerda, dieron cuenta de los enormes recursos de la flauta de pico

La segunda parte aportó la visión personal de Andreas Prittwitz sobre la música barroca, interpretada dentro de la fidelidad a la ejecución correcta de la época, con la incorporación de elementos modernos, pero no por ello, transgresores, como la improvisación y la utilización del clarinete y saxofón.

Así se crea una textura completamente nueva y revolucionaria, una tensión no conocida en la música 'seria' que surge gracias a la emoción y al riesgo que aporta la improvisación, demostrando al mismo tiempo que en la música no existe límites.

Sobre el escenario estuvieron el concertino Joan Espina; Marta Fernández y María del Mar Ibáñez, violines I; Alejandro Torrente y Manuel Sánchez, violines II; Mercedes Sáez, Traverso; Patricia Benedito y José Vicente Ibáñez, Violas; Javier Salinas, cello; Belinda Sánchez Capuchino, viola da gamba; Miguel Ángel García, guitarra barroca; Mabel Ruiz, tiorba; Gorka Gómez, Espineta y Javier Utrabo, contrabajo.

Parte del público no podía ocultar su sorpresa al ver con la facilidad con la que tocaba Andreas Prittwitz su flauta de pico.

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