Cultura

Antonio Jiménez Millán: “En mi manera de entender la poesía es clave la concreción, espacial y temporal”

  • El escritor malagueño participa mañana viernes en el VIII Encuentro de las Artes y las Letras del Mediterráneo donde presenta su obra ‘Biología, Historia’ a las 21 horas en la galería MECA

Antonio Jiménez Millán participa en el Encuentro presentando su última obra. Antonio Jiménez Millán participa en el Encuentro presentando su última obra.

Antonio Jiménez Millán participa en el Encuentro presentando su última obra. / D.A.

Catedrático de Literaturas Románicas en la Universidad de Málaga, Antonio Jiménez Millán es una de las voces más consolidadas de la poesía española contemporánea. Con su libro de poemas Ventanas sobre el bosque (Madrid, Visor, 1987) obtuvo el Premio Internacional de Poesía Rey Juan Carlos I. Biología, Historia, Editorial Visor, 2019, es su último libro de poemas que presentará dentro de las actividades desarrolladas en el VIII Encuentro de las Artes y de las Letras del Mediterráneo-Almería 2019, actividad paralela dentro del marco expositivo PhotoEspaña 2019, en Meca Mediterráneo Centro Artístico, hoy viernes 7 de junio a las 21 horas.

-Biología, Historia, Editorial Visor, 2019, es su último libro de poemas, ¿Qué motivo le llevó a escribir el poemario?

-Hay dos momentos bien diferenciados en la escritura de este libro. Desde la publicación de Clandestinidad en 2011 hasta junio de 2017 tenía 24 o 25 poemas; entre junio y diciembre de ese año escribí otros 25, a raíz de un problema de salud que me exigió reposo y al mismo tiempo me creó un estado de ánimo muy propenso a la creación literaria. Es excepcional en relación a mis libros anteriores, debido a las circunstancias en las que surge.

-¿Concibe este libro de poemas como una catarsis para purificar todos aquellos miedos y obsesiones que atormentan al poeta?

-Por consejo de mi amigo Antonio Lafarque, decidí incluir los poemas de carácter político en un apartado que titulé Disolución. Algunos de estos poemas estaban muy relacionados con los acontecimientos del otoño de 2017. Los poemas políticos que tenían un tono diferente formaron parte de otro libro, Veinte sátiras y un deseo (Litoral, 2018). Pero, en sentido global, el libro sí funciona como una especie de catarsis, por los motivos que expuse antes.

-Un libro de poemas intenso donde se puede apreciar que el poeta trasciende desde el detalle hacia lo trascendental. ¿Qué razón íntima propicia este viaje desde la nada hacia el todo y su conciencia?

-En mi manera de entender la poesía es clave la concreción, espacial y temporal. Raro es el poema que no esté muy localizado. A partir de esa concreción trato de llegar a un público lector que pueda compartir los poemas en mayor o menor medida. Recuerdo lo que decía Antonio Machado: lo particular es la única forma de acceder a lo universal.

-¿Por qué en este último poemario se torna necesario volver hacia el pasado?

-La memoria es un componente fundamental de mi poesía. El primer poema de Biología, historia, Partituras, recupera la figura de un adolescente que recorría las calles de Granada (una ciudad se puede leer igual que un libro, como decía Walter Benjamín) y empezaba a tomar conciencia de la realidad social y política. Una conciencia que asumiría plenamente en la juventud, vivida en plena transición política, y en la madurez. Hasta hoy.

-En este libro de poemas, el poeta va creciendo a través de las calles. ¿Cree que la madurez es ese momento en el ser humano donde todo deja de tener sentido y debe reescribir el mundo?

-La madurez va descubriendo nuevos sentidos con el paso del tiempo. Los años ofrecen distintas imágenes de uno mismo, distintas formas de enfrentarse a la realidad, porque el componente biológico no puede separarse de la presencia constante de la historia. Es un debate que cuenta con cierta tradición en la cultura española del siglo XX, desde los ensayos de Ortega y Gasset hasta las lecturas marxistas de los años setenta. El título del libro es el mismo del poema que dedico de manera póstuma a mi maestro, Juan Carlos Rodríguez.

-De esta manera, ¿el ser humano intenta buscar su identidad a través del otro?

-En cierto sentido, sí. Es lo que digo en el poema en prosa Carnets: “La identidad es un perfil borroso, es una construcción lenta y cambiante que fija la mirada de los otros. La única certeza es lo inestable: el simulacro de libertad que el poder nos concede, aquel carnet que ya no tiene fecha”.

-Después de este intenso poemario donde deja toda la carne en el asador, si cabe, ¿Qué espera del futuro? ¿Con qué volverá a sorprendernos a los lectores?

-En principio, mi idea era escribir un libro que fuera exclusivamente de poemas en prosa –ahora tengo unos quince-, e incluso le encontré título: Noche en París. Pero esa dinámica ya se ha alterado y recientemente he escrito algunos poemas en verso. El tiempo dirá.

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