Cultura

Arco conmueve con sus canciones de transparentes emociones en el Apolo

  • El artista hizo un recorrido por sus discos en solitario y de El Puchero del hortelano

Arco durante el concierto ofrecido en el Teatro Apolo. Arco durante el concierto ofrecido en el Teatro Apolo.

Arco durante el concierto ofrecido en el Teatro Apolo.

Un pasaporte directo para traspasar cualquier tipo de coraza y repleto de humanidad y vívidas emociones. Ver a Arco sobre un escenario es una experiencia tan catártica y reconstituyente como empática y fácilmente identificable y así lo vivió el público que asistió al Teatro Apolo, en una nueva cita del ciclo de conciertos de Cooltural Go, con la firma de Cooltural Fest y en el marco de la programación del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, siempre dentro de los parámetros de la #CulturaSegura.

El artista granadino y sus canciones fueron los protagonistas de una tarde rebosante de cantos a la alegría, también a la pérdida, al amor, a la madre, al amigo, a las rupturas, a la ilusión… Al desafío. Arco fue valiente cuando decidió cerrar la etapa de El Puchero del Hortelano justo cuando su momento de popularidad le llevaba a congregar a miles de personas en sus conciertos pero no entiende la vida si no es con plena honestidad y eso se transmite en sus canciones, que suenan desprovistas de artificio y con la transparencia de quien se sabe en calma.

La sobremesa comenzó con esa canción compuesta durante la fase más dura del confinamiento, Los que marchan, dedicada a quienes han perdido la vida sin sentir el abrazo de los suyos. Un homenaje cálido, el abrazo reconfortante, que tantas veces nunca llega, si bien la música de Arco es un perfecto sustitutivo.

Canciones de pulsión vital como Vivo, de ilusión, como La Guía, de enumeraciones por un mundo más amable, como Una canción, con plenitud, en Todo. Pese a esa inconfundible querencia del sur, sus canciones no esconden cierta querencia dylaniana, como en Castillo de naipes, a la que sucedió No hay más, uno de los temas de su último álbum 100 Veces.

Pero también hubo espacio, y de qué manera, para mirar el legado de El Puchero del Hortelano. Y las dos primeras fueron ‘a morir o matar’, como decía Vegas, con la desconsolada Ochenta años, para la que hizo un ejercicio de fortaleza al principio y al final de su interpretación, o la descarnada Sábado, para no bajar la emoción tras recordar la canción compuesta “un poquito tarde” para su ‘Mamá’.

Amores en todas sus formas expresivas con alguien que es tan de corazón que hasta uno fue el protagonista de su debut en solitario. Así, no es raro que Quisiera, Quiero y su especial versión de la conocida La quiero a morir siguieran por su repertorio, para llegar al canto de amistad sincera en La fianza fe tu error.

El concierto encaraba su recta final con un público que no dudó en cantar con Antonio Arco más de un estribillo y con Laura como encargada de hacer que la música también suene en el lenguaje de signos.

“Ojalá sean muchos los festivales que copien esta idea”, deseaba Arco, para encarar una de las más bellas canciones declaraciones de su autoría, Tú eres eso, además de la certera y universal Un día perfecto. En la coda, todavía habría emoción y alegría con Por ser tan necio y la rítmica ‘Debo’, antes de despedirse con ‘Lo Difícil’, que arrancó los últimos cantos y aplausos de un respetable que, seguro, se ha ido a casa un poco más feliz de lo que entró.

Era un concierto muy esperado y había levantado expectación. Sin duda, Arco estuvo magistral en Almería y dio una lección de profesionalidad sobre el escenario del Teatro Apolo.

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