Cultura

Homenaje a Antonio Ramírez de Almería Western Museo del Cine-Bar Ambrosio

  • Reconocimiento del mundo del cine a este actor y gran caballista conocido como ‘Pequeño oso’

Antonio Ramírez homenajeado por Almería Western Museo del Cine-Bar Ambrosio. Antonio Ramírez homenajeado por Almería Western Museo del Cine-Bar Ambrosio.

Antonio Ramírez homenajeado por Almería Western Museo del Cine-Bar Ambrosio. / D.A.

El grupo de amigos de Almería Western Museo del Cine-Bar Ambrosio sigue con sus actividades. Además del rodaje de La marcha del diablo, un ambicioso western centrado en la frontera de Arizona durante las guerras indias en 1876, sigue celebrando Homenajes a distintas celebridades almerienses relacionadas con la industria del cine.

En esta ocasión el homenajeado fue el reputado caballista cinematográfico y actor de acción, Antonio Ramírez Segura, conocido como Pequeño Oso. Raro es el almeriense que no se haya cruzado con él en alguna ocasión por las calles de Almería. Antonio, que se siente un auténtico nativo americano, es todo un ejemplo de la historia del cine en Almería.

Nacido en el popular barrio de la Plaza Vieja en 1956, vivió de pequeño el trasiego ocasionado por el rodaje de Lawrence de Arabia, hecho que le marcó y que hizo que se empezara a interesar por los caballos. Con unos 11 años acudía con su padre al cortijo de Paco Rey, en el Zapillo, y junto a Antonio El cochero y los Farrucos, expertos caballistas, se inició en este mundo. Era 1968, cuando recibió su bautismo de fuego en una importante película, de la que no recuerda el título.

Pasado los años, ha colaborado prácticamente en todas las producciones rodadas en esta tierra, destacando entre ellas El viento y el león, protagonizada por Sean Connery en 1974, cuando aún era muy joven y a la que siguieron muchas más. En la actualidad sigue siendo requerido por la mayoría de las producciones, aunque no sean de temática western.

En el acto de homenaje se encontraba su hija; el taxista del cine, Diego Fernández, y su esposa así como el incombustible Ignacio Mañas. Diego Rodríguez Fernández, afamado atrecista y que también fue homenajeado meses atrás, ataviado de General del 5º de caballería, papel que interpreta en La marcha del diablo, fue el encargado de leer un manifiesto donde se explicitaba la importancia del personaje y su relación con los nativos americanos. Tras estas palabras fue obsequiado con una pipa de la paz como símbolo de hermandad y aprecio. En el mismo acto explicó por qué se le conoce como Pequeño Oso. Fue puesto por un amigo, Joody Gaskin, de la tribu de los Navajos en una Concentración que se produjo en Suiza con el tema de los nativos americanos.

Tras unas palabras sobre el personaje, por parte del escritor José Enrique Martínez Moya, el homenajeado dio las gracias e hizo una rápida semblanza sobre el cine en Almería y los personajes que ayudaron a crear este mito.

En este acto se volvió a reivindicar que la Tierra del Cine no puede olvidar a sus protagonistas y el propio José Enrique Martínez, autor del proyecto de cine que está ejecutando el Ayuntamiento de Almería, pidió que su proyecto se ejecute tal como fue ideado y se tenga en cuenta a todos aquellos almerienses que han contribuido a crear la imagen que tiene Almería.

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