Cultura

Jaume Queralt muestra el universo humano del toreo en el Museo Taurino

  • La muestra, que se puede visitar en verano, reúne 22 trabajos de gran formato donde aparecen las caras de toreros como Antoñete y Manolete y personajes del mundo de la cultura como Picasso y Hemingway

La exposición El Toreo: Imágenes y personajes de Jaume Queralt se puede contemplar en el Museo Taurino de Roquetas de Mar. La primer teniente de alcalde destaca

la fuerza de las obras que se exponen y afirma que "desde tuve conocimiento de esta muestra y vimos algunas de las pinturas de Queralt, tuvimos claro que era la exposición que queríamos mostrar en el Museo Taurino en el décimo aniversario de la Plaza de Toros".

En esta exposición se pueden ver un total de 20 obras de distintos formatos, donde aparecen las caras de toreros y personalidades del mundo de la cultura que tuvieron algo que ver con la fiesta Nacional. Así se pueden ver desde pinturas de Antoñete y Manolete a otras pinturas con la cara de Picasso e incluso hay una serie de seis dedicadas a Hemingway.

Jaume Queralt que lleva toda su vida dedicada a la pintura descubrió el toro para el arte pictórico cuando su hijo interpretó a Luis Miguel Dominguín en la película sobre Hemingway. Aunque en su pintura siempre aparecía la figura humana, su amor a la fiesta de los toros es muy reciente, aunque sus obras están cargadas de mucha fuerza, porque sabe extraer el espíritu de lo que quiere plasmar.

Jaume Queralt nace en Tarragona en 1949 y estudia en la Escuela de La Massana de Barcelona. Trabaja todo tipo de técnicas artísticas como el óleo, el pastel, collage, acuarela, litografia, dibujos, etc. Artista con la capacidad de sorprender, persevera en su búsqueda de nuevas vías de expresión artística. Queralt, desde su aislamiento en su estudio del pequeño municipio de Alforja (Tarragona) - donde vive y trabaja-, es capaz de desarrollar de manera simultánea diferentes líneas argumentales.

El proceso creativo de Jaume Queralt es poco o nada convencional. Es un artista que rehúye de la creación insípida y meramente decorativa. Para él, el Arte debe comunicar, debe transmitir, sino no tiene sentido y cae en la banalidad. El artista vuelca sobre la tela sus angustias y sus vivencias interiores, por esta razón comunica tan bien con el espectador. Todas sus obras responden a ejercicios reflexivos de investigación.

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