Cultura

Manu Muñoz: “Ha sido el peor año de mi vida, aunque en lo artístico no ha ido mal”

  • El artista almeriense ofrece una muestra hasta finales de mes en la galería Lucía Dueñas de Oviedo

El artista almeriense Manu Muñoz expone hasta el 30 de este mes la muestra Mapa de la vida extraña en la Galería Lucía Dueñas en Oviedo. Este pintor, que triunfa en medio mundo con su obra ha vivido unos meses muy intensos debido al encierro por el coronavirus.

“Ha sido y está siendo una época extraña para todos. Esto tiene, como todo, sus cosas positivas y sus aspectos negativos. Creativamente hablando no he notado mucho cambio en lo que sería mi rutina habitual o mis procesos como artista. Estuve confinado hasta que autorizaron que se podía volver a trabajar y así lo hice. Con naturalidad, sin darle demasiada importancia a lo extraordinario de la situación. Ya nos condiciona demasiado como para darle aún más relevancia”.

El confinamiento lo aprovechó Manu Muñoz para trabajar. “Estuve en casa trabajando en los bocetos y pruebas para las obras que a día de hoy se exponen en la Galería Lucía Dueñas bajo el título Mapa de la vida extraña. Haber vivido el confinamiento en Cabo de Gata tiene sus ventajas. En un invierno normal casi hay la misma gente en la calle que durante el confinamiento, somos muy pocos los que vivimos aquí, así que ciertamente no notamos mucho la diferencia. Me iba tranquilamente al taller y la sensación era la misma que en cualquier otro año: Silencio y más silencio”.

Ahora llega a Oviedo por segunda vez la obra del creador almeriense. “Es la segunda exposición que realizo con Lucía Dueñas, encantado, como siempre. Es una galería joven, con mucho empuje y que trata con sumo respeto a los artistas”. Sobre la propia exposición, Muñoz sostiene que “recoge una docena de trabajos realizados desde finales de 2019 hasta la primavera de 2020. Han confluido varias de mis temáticas habituales, “pretextos” como me gusta llamarlo. El título Mapa de la vida Extraña define bien lo que podría ser una imagen global, aunque me gusta que cada obra tenga su personalidad. Habla de mundos que, de momento, son ficticios. Digamos que son universos vistos desde otra perspectiva a la que habitualmente miramos la realidad. Me refiero a la perspectiva humana, donde sentimos que somos el eje de todo”.

“En cierto modo es una invitación a asomarse a esa posibilidad -cada día menos remota- de que quizá algún día esto siga adelante y no estemos para verlo. Hay una pieza en la exposición llamada Roseate II que resume muy bien esta idea, dos aves majestuosas en un contexto transformado por el ser humano pero dónde el ser humano ni está ni se le espera” explica.

Pero Manu Muñoz ha vivido en primera persona el coronavirus. “Tuve la mala fortuna de contagiarme de COVID días antes de la inauguración de la exposición y tuve que confinarme. Fueron días durísimos para mi, fundamentalmente por la pérdida de mi abuela María, la persona que más me ha inspirado en mi vida y que no pude ni despedir. Es algo inexplicable el dolor, el desconsuelo y la impotencia que sentí, pero pensaba continuamente en lo que ella me diría y ese pensamiento tiraba de mi con una fuerza tremenda”.

“Para mi, sin duda, ha sido el peor año de mi vida, aunque en lo artístico, paradójicamente, no ha ido mal. En líneas generales el arte siempre ha estado en crisis, aunque por épocas pudiera parecer que no. Esta es la realidad. Más aún en un país como España que, a pesar de ser un país con grandes artistas, está muy lastrado por los años negros de la Dictadura y por el residuo que aún queda de ella. Hay que ver la situación actual con claridad, tomarlo como una catarsis y salir de esto con algo aprendido, porque el fracaso sería ya total si salimos sin haber transformado algo a nivel individual o social. Aunque, sinceramente, confío poco en ello” afirma tajante Manu Muñoz.

En su particular visión sobre la cultura en general en Almería, Muñoz es muy crítico. “Almería es ya -desgraciadamente- un peso muerto. Un cadáver. Solo hay que pasear por sus calles, es un hecho patente. Quizá debería ser políticamente correcto y capear esta cuestión con bondades pero no me pagan por ello, creo que lo más honesto es llamar a las cosas por su nombre porque cuanto antes reconozcamos que estamos perdidos antes nos pondremos a encontrar la salida”.

“La Almería de hoy está a años luz de la Almería de los noventa e incluso del primer decenio del siglo XXI. No se trata de un hecho condicionado por la situación económica, la falta de comunicaciones o la pandemia, es algo que va más allá”, apunta.

Muñoz asegura que “hay falta de actitud básicamente. Este carácter nuestro tan pusilánime a veces, ese conformismo tan endémico que nos hace ver a dirigentes y gestores objetivamente mediocres como algo aceptable y la falta de ambición nos va a costar muy caro en el futuro. Tenemos que dejar de ser un souvenir barato y ponernos a trabajar en un proyecto de ciudad ambicioso de verdad, gestionado por gente capaz e impulsado por una sociedad que actualmente solo puede vanagloriarse y sentirse orgullosa de sus playas, que llevan millones de años ahí, de su Alcazaba, con mil años de historia en sus muros o de que tenemos 300 días de sol al año y salen unos tomates hermosísimos”.

“Creo que es hora de que apuntemos alto y no apostemos todo a un equipo de gobierno como el que tenemos que ya ha demostrado no estar capacitado para su labor. Actualmente, la poca energía que hay viene del sector privado”, apunta.

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