Cultura

Teatro existencialista de la mano de la compañía Dromoscopio

  • 'A puerta cerrada', de Jean-Paul Sartre fue representada el viernes en el Teatro Apolo

"¿Una habitación así?". Es lo que se pregunta José Garcín, desesperado, al ingresar a un recinto donde no hay más que tres sillas y una estatua. Quien lo acompaña es un guardián que bien recuerda a un carcelero. Estelle e Inés llegan posteriormente a ese lugar sórdido. Es la cárcel de la eternidad.

Estos oscuros personajes atormentados llegan a un infierno que poco recuerda a las llamas y látigos acostumbrados. Lo peor de este infierno es tener que compartir la eternidad encerrados en una habitación.

La angustia de los personajes es admitir precisamente sus pecados. En vida se vieron envueltos en situaciones más o menos oscuras e incluso llegan a reflexionar si nunca han estado tan vivos como en el infierno.

La obra de Sartre, probablemente la más reconocida del filósofo francés, fue puesta en escena por la compañía Dromoscopio el viernes en el Teatro Apolo. Fue la segunda representación y la única por el momento en el teatro de la ciudad. En los diálogos, los personaje se embelesan describiendo cómo eran sus vidas y no llegan a creer que la muerte sea para siempre.

Esta representación cuestiona al público permanentemente sobre la existencia en la tierra. Se establece un diálogo de miradas entre quienes siguen en el mundo y los personajes ya muertos.

Cuando logran admitir sus pecados ocultos, los atormentados comprenden que su sino es compartir la eternidad juntos, con sus demonios. "El mundo estaba bien antes, cuando aún teníamos esperanza", sentencia Garcín.

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