Agustín Belmonte: “La historia de ‘La Casa Azul’ está basada en hechos reales”
Literatura
El autor acaba de lanzar la segunda edición de la obra ‘La Casa Azul’ editada por editorial Círculo Rojo
La segunda edición de la novela La Casa Azul, de Agustín Belmonte, editada por Círculo Rojo y distribuida por Logista, ya se encuentra en librerías. Su autor se muestra muy ilusionado con esta nueva edición de una gran novela.
-¿Por qué una segunda edición de este libro suyo en este momento?
-La primera se agotó en apenas unos días. Luego, por diversas causas, no he encontrado el momento de sacar la segunda. Pero la historia lo merece. Creo en ella. Es una historia potente y muy humana, la de unos niños huérfanos que, del Hospicio de Almería, son trasladados a la vega de Pechina para apartarlos de los horrores de la guerra. Su lucha por la supervivencia bien merece ser conocida por los almerienses.
-¿Son hechos reales los que cuenta?
-La historia está basada en hechos reales. Por cierto, ha sido muy emocionante el contacto con un par de supervivientes de la Casa Azul, niños entonces, ancianos ahora, que han llevado siempre grabado a fuego en su corazón lo vivido en aquel lugar. Lloraban leyendo la maqueta del libro.
-Es decir, en realidad fue un lugar de sufrimiento para ellos, ¿no?
-Sí, sí… Recordaban el hambre, el abandono, el peligro de la guerra alrededor de la casa. Sobre todo, me hablaron de Angustias, la enfermera que dirigió la colonia, de su tesón, de su empeño en preservarlos de los sufrimientos, de cuidarlos en la enfermedad, de su estilo maternal y magistral en el trato: allí, por ejemplo, no hubo castigos, hubo ternura, amor. Eso es lo que más me impactó de sus relatos.
-Aquellos niños conocieron, entonces, los cuatro jinetes del Apocalipsis, el hambre, la enfermedad, la guerra, la muerte…
-Murieron algunos, sí. La mala alimentación… Las condiciones higiénicas… Los medios de diagnóstico y los medicamentos tampoco estaban tan avanzados como ahora. Y, claro, la guerra en curso, que provocó tantas carencias y calamidades.
-Había un médico.
- Sí, don Serafín de Torres, médico del Hospital Provincial. Era el director accidental del Hospicio cuando el gobernador Gabriel Morón, a raíz de un bombardeo que afectó al edificio, colindante con el Hospital, ordenó el traslado en enero de 1937. Gracias a la labor de Angustias, Serafín y las cuidadoras, los niños vivieron en la Casa Azul una verdadera infancia, en medio de la cruenta guerra civil en que estaba sumido el país. Fíjate que uno de los supervivientes me decía que, a pesar de las penalidades, luego, cuando volvieron a Almería, comprendieron que en la Casa Azul habían sentido en sí mismos, por primera vez, el más preciado bien del ser humano: la libertad.
-¿Qué fue de todos ellos?
-Al final del libro incluyo un epílogo donde doy cuenta al lector o lectora del destino de los personajes principales y también de los secundarios. Por ejemplo, uno de ellos, Manuel Rosales, conducía durante la guerra, con apenas 16 años, el camión 3HC ruso que estaba al servicio del Hospital y del Hospicio –y que en la novela se convierte en un personaje más–. Pues bien, ya a fines de los 50, Manuel me llevaba muchas veces en su ambulancia de Cruz Roja: era mi héroe.
-Esto, como se suele decir, da para una serie, ¿verdad?
-Sí, sí que da, sí. De hecho, tengo muy ultimado ya el guión de la película. Desde aquí invito a las productoras locales a esa aventura apasionante. Los exteriores están ahí todavía –excepto, precisamente, la Casa Azul, que derribaron, pero hay otras similares–. Además, el casco histórico de Almería aún conserva calles, lugares, rincones idóneos para una película ambientada en los años 30. Seguro que la producción sería apoyada por las instituciones. Almería, ya se sabe, es tierra de cine. Sería maravilloso presentarla en el Festival de Cine que tenemos. Sería…genial.
-Suerte con el libro.
-Bueno, lo económico no es mi interés principal. Más bien es la conservación de la memoria de aquellos niños, héroes sin saberlo. Mi libro es, en realidad, su epopeya.
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