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Fotografía

La exposición ‘Lo que el tiempo se llevó’ se puede ver en el Castillo de Cuevas

  • La muestra que se halla en la Sala de la Tercia del Castillo del Marques de los Vélez estará abierta al público hasta el 18 de junio

En la Sala de Conferencias del Museo de Arte Contemporáneo Antonio Manuel Campoy tuvo lugar el acto de inauguración y presentación de la muestra de fotografía retrospectiva Lo que el tiempo se llevó. Ante un numeroso público, el alcalde de Cuevas del Almanzora Antonio Fernández Liria, el primero de los intervinientes, expuso las pretensiones municipales en relación a la recuperación, salvaguarda y difusión de nuestros valores culturales y patrimoniales, y justificó precisamente esta exposición en ese afán por acercarnos a lo que nos define, a las realidades de otro tiempo que guarda esta colección de 32 instantáneas de época que ahora se exhiben, a las esencias de nuestro pasado que pueden apreciarse en estas imágenes cuando se contemplan con detenimiento.

El primer edil desveló en su intervención algunos de los aspectos más curiosos que ofrecen las imágenes seleccionadas, muchas de ellas hasta el momento inéditas.

Antonio Llaguno Rojas, director del Museo Antonio Manuel Campoy y uno de los tres comisarios de la exposición, protagonizó un momento efectista al traer hasta la mesa de presentación un precioso cofre que le donaron hace años. Explicó a quién perteneció y qué contiene; fue entonces cuando desveló que, entre una interesante correspondencia de carácter privado y otros preciados documentos, aquel cofre guarda varias cajas de diapositivas estereoscópicas y negativos en cristal que recogen panorámicas norteamericanas y de Cuevas del Almanzora a principios del siglo XX, un tesoro fotográfico que ha sido completamente digitalizado y del que, ampliadas, ahora se enseñan cinco espléndidas imágenes en la exposición que ayer se abrió al público. Al final anunció su intención de donarlo al Archivo Histórico Municipal de Cuevas.

La última intervención estuvo a cargo de Enrique Fernández Bolea, cronista oficial de la localidad y comisario de la muestra. Se detuvo en los contenidos y la distribución de los mismos, ya que a las 32 imágenes aludidas se suma una colección de más de 200 piezas originales que contribuyen al discurso expositivo que se han ubicado en las nueve vitrinas distribuidas por las dos salas de la Tercia que ocupa la exposición.

Aludió a los fotógrafos profesionales y aficionados que captaron estas imágenes desde mediados del siglo XIX hasta la década de los 50 del siglo XX, responsables de que hoy nos podamos asomar a estas ventanas al pasado convirtiéndonos en privilegiados viajeros en el tiempo. De justicia fue nombrar a todas aquellas personas e instituciones que han contribuido de manera altruista, y dedicó una especial mención a José Guerrero Rodríguez, fotógrafo e impresor de profesión y tercer comisario de esta exposición, quien por motivos personales no pudo acudir al acto, destacando la labor imprescindible que ha desarrollado en todo el proceso de tratamiento fotográfico, con resultados impecables en el retoque, reproducción y ampliación de las fotografías elegidas.

Finalizada esta primera parte, el público se dirigió hasta la sala de exposiciones de La Tercia, situada dentro del recinto fortificado del castillo del Marqués de los Vélez, donde se procedió a la inauguración oficial por parte del alcalde Fernández Liria y los comisarios Fernández Bolea y Llaguno Rojas. Los asistentes disfrutaron de la visita, con constantes comentarios y expresiones de asombro al contemplar las llamativas mutaciones que encierran estas imágenes.

La fotografía ha sido y es testigo del tránsito de los tiempos, de las transformaciones que el paso de los años inflige a los espacios, a los edificios, a los paisajes que conforman nuestro entorno más cercano, aquel en el que transcurre nuestra vida y, por ello, se convierte en escenario familiar, íntimo, a veces inalterable. Esa supuesta inmutabilidad, o a lo sumo modificada por cambios paulatinos a los que nuestra mirada se adapta sin sobresaltos, se desvanece cuando nos detenemos ante una instantánea fotográfica de antaño que atesora cómo era el lugar donde habitamos o ahora visitamos. El impacto suele estar garantizado, porque lo que vemos nos produce extrañeza, asombro en ocasiones, sorpresa no pocas veces.

De esto se trata. A través de las 32 imágenes seleccionadas, ampliadas para apreciar detalles que de otro modo pasarían desapercibidos, pretendemos provocar en quien las contemple asombro, pero también admiración; sorpresa, pero también conocimiento sobre lo que una vez hubo y ya no existe, sobre lo que aún permanece y cómo se ha conservado. Son 32 imágenes que recorren bastante más de un siglo de nuestro municipio, puesto que a los motivos seleccionados de la ciudad de Cuevas se suman escenas y escenarios de algunas de nuestras pedanías.

Son estas fotografías el fundamento de la exposición, sin embargo quien la visite las hallará bien arropadas por un conjunto de objetos de otro tiempo –publicaciones de época, fotografías originales, libros de feria y de semana santa, folletos, postales, celuloides, negativos en cristal, cámaras fotográficas de antes, visores- que igualmente reproducen imágenes de una Cuevas que ya pasó, que descansa en el recuerdo de nuestros mayores.

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