Federico García Lorca escribió su primer poema en el Barrio Alto de Almería en 1909

Poesía

El día 16 se han organizado cuatro actos para recordar la estancia del que fuera gran poeta granadino en la ciudad almeriense donde escribió sus primeros versos

Federico García Lorca durante su estancia en Almería.
Federico García Lorca durante su estancia en Almería.

El día 16 de enero de 2026 va a quedar vinculado a la memoria y al nombre del escritor granadino universal, con un lugar histórico de Almería: el Barrio Alto, en cuya Casa Escuela el niño Federico García Lorca se descubrió poeta y escribió sus primeros versos, a los diez años de edad (muy cerca de cumplir los once) en la primavera de 1909, junto a su profesor Antonio Rodríguez Espinosa.

Para ese día, se han organizado cuatro actos –por la mañana y tarde-, para celebrar de manera festiva, como merece, un hecho de tanta relevancia. Es, pues, el Barrio Alto un lugar lorquiano, donde se unieron educación e imaginación poética, que, con el tiempo, habrían de asombrar a los pueblos del mundo.

Ese primer poema no ha llegado hasta nosotros y no existe la casa (que, posiblemente sería una edificación parecida a las de “puerta y ventana” de los siglos XIX y principios del XX, como las que siguen cuidando vecinas y vecinos del Barrio Alto).

Pero, si perduran los datos históricos, en una autobiografía redactada por el mismo autor de Fuente Vaqueros, años después, en 1928, durante su estancia en Nueva York. Dice Federico que, en Almería, comenzó sus estudios de música y da noticia de su nacimiento al poema: en Almería “tuve una enfermedad en la boca y en la garganta que me impedía hablar y me puso a las puertas de la muerte. Sin embargo, pedí un espejo y me vi el rostro hinchado, y como no podía hablar, escribí mi primer poema humorístico, en el cual me comparaba con el gordo sultán de Marruecos Muley Hafid”.

Han colaborado, en esta fiesta, la Asociación de Vecinos Centimillo Barrio Alto, la Asociación Casco Histórico, La Fava Argar, el PSOE de Almería, la Universidad Popular Celia Viñas y la Fava Espejo del Mar. El Grupo de Teatro Jayrán –de El Zapillo-; el poeta Francisco Vargas, que ha diseñado los carteles, recreación y programas; y Miguel Moya Guirado, historiador, que ha elaborado el Código QR, con una amplia y fascinante información y nuevas aportaciones, que serán difundidas en internet. Desde la organización expresan su agradecimiento, de manera especial, al alumnado y profesorado de los Colegios del barrio.

Actividades

Con cuatro actos, por la mañana y tarde, se va a celebrar la presencia del poeta en este lugar histórico. En las Escuelas de la zona -la SAFA, a las 10 horas, y el CEIP Luis Siret, a las 12 horas- el alumnado va a disfrutar con poemas, juegos y canciones de Lorca; con la colaboración de Liberio López, presidente de la Asociación Centimillo, que presentará el taller titulado El espejo del niño Fantasía; que van a animar el profesor Vicente Abad, Emiliano Padilla, maestro y músico, Mariángeles Martín Gallegos, profesora y escritora, Juan José Ceba, poeta e investigador de la estancia del autor granadino en Almería y Francisco Fernández “Pelaíllo”, guitarrista flamenco.

A las 18 horas, en la Asociación de Vecinos Centimillo Barrio Alto, (en la calle Infante 16, bajo) se ha organizado el acto Un poeta para siempre en el barrio; donde se va inaugurar una placa de recuerdo, un hito informativo y un QR de enorme interés.

Participan, con breves intervenciones, Liberio López, con Las palabras del barrio; Vicente Abad, que hablará sobre el Estímulo del maestro en el nacimiento a la creación; Mariángeles Martín Gallegos desvelará el Primer acto poético del escritor universal; Ainoa Rodríguez Sánchez, actriz, leerá poemas del maestro y su discípulo genial; Pili Rodríguez, actriz, dará a conocer un haiku de Lorca sobre su primer viaje a Almería; Paquitina Pomedio y Paco Mané, van a descubrir cómo era Federico niño, contado por el mismo dramaturgo en su última obra, Los sueños de mi prima Aurelia. Ceba esbozará el Itinerario lorquiano por Almería.

Todo ello con el misterio de la guitarra flamenca de Francisco Fernández, Pelaíllo; y el cantaor Joaquín Rodríguez “El Parecico”. Habrá brindis por el poeta y su pedagogo, ya para siempre entre sus vecinas y vecinos.

Será a las 19:30 horas, en la sede del PSOE, Calle Horno 21; el Diálogo entre el poeta y su maestro, que llegaron al Barrio Alto el 16 de enero de 1909. Dos placas evocarán el primer poema escrito por el chiquillo granadino. Se expondrá un cartel informativo y el QR que une al escritor con nuestra ciudad. Se sucederán intervenciones muy breves y ágiles: el secretario general del PSOE Almería, Juan Francisco Colomina, hablará sobre Educación y Poesía, compromiso con la transformación de la realidad; Vicente Abad dará a conocer a Don Antonio, maestro apasionado por la Poesía y su influencia en Federico; Mariángeles Martín leerá el Hito informativo de Lorca en Almería; la presidenta de la Asociación Casco Histórico, Magdalena Cantero, dará a conocer fragmentos de las Cosas de Federico en su niñez, escritas por Gabriel Pradal Rodríguez, nieto del profesor; la actriz prodigiosa Paquitina Pomedio interpretará unas escenas de Bodas de Sangre; Pili Rodríguez, Ainoa, Mariángeles y Ceba animarán un diálogo poético entre el alumno y su maestro.

Habrá un momento muy emocionante, con el vídeo de la canción La sangre derramada de Lorca, interpretada por Vicente, Rafael y Paloma Pradal –descendientes de Antonio Rodríguez Espinosa- (desde Toulouse). Emiliano Padilla invitará a cantar a coro las canciones de Lorca; y “Pelaíllo”, avivará la lumbre de su guitarra flamenca.

La Universidad Popular Celia Viñas ha diseñado un “Itinerario por la Almería de Lorca”, que podrá seguirse en grupos organizados o de manera espontánea e individual, para la primavera. Una copa de vino llenará de calidez todos los espejos del mundo, donde se miran los niños y las niñas que nacen en la paz del poema.

Federico en Almería

Federico pasa dos cursos y medio en Almería (entre 1906 y la primavera de 1909) con su maestro Antonio Rodríguez Espinosa, un pedagogo excepcional, republicano, progresista, seguidor de las corrientes renovadoras de la Escuela Nueva y la Institución Libre de Enseñanza; que escribe artículos en los diarios, revistas educativas, y poemas orientalistas, dedicados a la Alhambra o a las leyendas de Mulhacén.

Don Antonio aparece como testigo en el acta de bautismo de Lorca, en Fuente Vaqueros. Allí fue compañero de Vicenta Lorca, madre del dramaturgo y maestra de niñas, al tiempo que Espinosa era enseñante de los niños. En una foto con sus alumnos aparece Federico, muy pequeñito y con un gran sombrero. Siempre se tuvieron un gran respeto y cariño, como muestran las cartas que le envió su discípulo. Y toda la familia García Lorca mantuvo una preciosa relación familiar con Espinosa.

Con gran afecto y ternura lo describe Francisco García Lorca (hermano del autor de la Generación del 27 o de la República) en su libro Federico y su mundo: era “un excelente maestro nacional”, “de humilde extracción social e ideas razonablemente avanzadas. Ardiente republicano, rendía culto al progreso y a la inteligencia, y era hombre íntegro y liberal, con sus ribetes anticlericales”.

“Era éste aficionadlo a las letras, sin duda a la oratoria, y alguna vez puso mano a la pluma para cantar las bellezas de Granada en sonoras y bien medidas estrofas con mucho de Zorrilla y ya algo del sentimiento modernista, bajo el patrón de Villaespesa”.

Don Antonio llega a Almería, en 1903, procedente de la Escuela Aneja de Jaén, como maestro de los niños del Hospicio, que estaba situado en el Hospital Provincial. Vive, con su familia (su esposa, doña Mercedes, sus cuatro hijas) y varios alumnos de Fuente Vaqueros y Pinos Puente en plaza de Balmes 2, principal (que hoy lleva su nombre). Lorca realiza el examen de Ingreso al Instituto (en la actual Escuela de Artes) el 21 de septiembre de 1908. Y asiste al Colegio de Jesús en la plaza del Educador. Se trasladan a la Casa Escuela del Barrio Alto el 16 de enero de 1909, donde Antonio Rodríguez Espinosa es destinado como maestro.

Durante su estancia como educador del Hospicio, el enseñante cobra dos mil pesetas al año y reside en casa de alquiler, que debe pagar Diputación (según libro de actas) por 547, 50 pesetas anuales.

Las memorias y declaraciones del maestro, la nota autobiográfica que Lorca redacta en Nueva York, los trabajos de investigación del recordado profesor Pascual González Guzmán, los diarios de Almería (en especial “El Radical”) y el libro “Solo el misterio. Lorca y su maestro” de Ceba, han sido claves para fijar la fecha de llegada de don Antonio y Federico a la Escuela Nacional del Barrio Alto y, aproximarse, asimismo, a la fecha de la primera composición poética del chiquillo imaginativo de la Vega granadina, en la primavera de 1909. Ahora indagan cómo fueron sus días en este lugar de Almería; las fascinantes excursiones con los maestros, como la realizada a la finca de “Los Callejones”, en 1909, con los niños y niñas del Barrio Alto, Viator y Huércal de Almería, con los que, posiblemente, Federico García Lorca pudo jugar y convivir.

Año nuevo, vida nueva

Artículo de Antonio Rodríguez Espinosa, maestro de García Lorca publicado en El Radical el lunes, 1 de enero de 1906

Después de haber visitado, no ha muchos días, en unión de un amigo forastero, los más notables edificios y lugares de Almería, subimos la empinada cuesta que conduce hasta la cima de la esbelta colina que sirve de pedestal a la morisca Alcazaba, cuyos rígidos torreones y desdentadas murallas parecen los descarnados huesos del esqueleto de una raza fuerte y soñadora, ya extinguida; hojas sueltas del desencuadernado libro de la historia de un pueblo que ya pasó.

Era una tarde de dulce bonanza: el sol hundía su dorada faz por entre nimbos de nacaradas nubes, festoneada de rojo escarlata.

Mi amigo y yo contemplábamos desde aquel balcón del paraíso, el espléndido panorama que presenta el conjunto de maravillosos encantos encerrados entre las dos puntas de la media luna que forman el Castillo de San Telmo y el Cabo de Gata.

Un mar bonancible, de un azul purísimo, como una sábana de raso, se dilató, desde el pie de la ciudad hasta la vecina costa del africano continente.

Unos cuantos navíos de alto bordo atracados al muelle, aguardan, como monstruos hambrientos, a rellenar su vientre del rojizo mineral de hierro que han de conducir a extranjeras tierras. El embarcadero de Alquife se ve desde aquella altura, como un gigantesco reptil, como una bestia sedienta que mete sus patas delanteras en el agua. Infinidad de pequeñas barquichuelas, con sus blancas telas, surcan gallardas las dormidas aguas de la bahía, como bandadas de revoltosas gaviotas.

La fértil vega salpicada de caprichosas casitas, y Almería, con sus típicas azoteas, su blanco caserío, las esbeltas agujas de sus templos, aprisionada por la límpida barrera del mar y las últimas estribaciones de Sierra Nevada, parece que, enamorada de su pasado, duerme abrazada a los pies del antiguo Alcázar de los Alhameríes.

Absorto en la contemplación de tan majestuoso espectáculo, permanecimos algunos minutos, hasta que mi amigo rompió el silencio en estos términos: “Es Almería, sin disputa, una de las poblaciones más hermosas y ricas del litoral. Su vasta y especial producción uvera, su inmensa riqueza minera, su clima dulce y suave, la hacen una de las poblaciones más envidiables del planeta. Solo por el doloroso contraste que se advierte entre la natural belleza de este encantado rincón del Mediodía y el suicida abandono que en el aseo y ornato de la ciudad se nota, se explica uno la causa de no ser Almería la estación universal elegida por los favorecidos de la fortuna. Almería puede compararse con una mujer de singular belleza, afeada por los sucios harapos de su atavío.

¿Tenía razón mi acompañante? Yo creo que sí.

Todos los preciados dones con que la Naturaleza pródigamente dotó a esta bendita tierra, han quedado hasta aquí obscurecidos por la desenfrenada avaricia de los tutores encargados de velar por la conservación y fomento de sus encantos y tesoros.

Nazcan, con el año nuevo, en el corazón de los buenos almerienses los apagados entusiasmos, y hagamos votos por que esta ciudad ocupe en plazo breve, el lugar a que le dan indiscutible derechos sus naturales encantos.

Año nuevo, vida nueva.

stats