Grupo Indalo Foto celebra 44 años de historia con la entrega de los ‘Premios Jarapilla 2025’
Fotografía
Los miembros de este grupo celebraron su comida anual en Tony García-Espacio gastronómico, donde se entregaron los premios ‘F16 a la narrativa audiovisual’ en un gran ambiente festivo e hicieron balance de lo realizado durante el pasado año
El Grupo Indalo Foto celebró su 44º aniversario en un ambiente marcado por la convivencia y la pasión por la imagen. Hace unos días, numerosos socios se dieron cita en los salones de “ah-avenidahotel” de Almería con motivo de su tradicional Comida Anual, servida por el prestigioso chef Tony García-Espacio Gastronómico. Un encuentro ya emblemático dentro del calendario de la asociación. Durante la jornada tuvo lugar la entrega de los galardones del Concurso Anual La Jarapilla 2025 y F16 a la narrativa audiovisual, reconocimientos que simbolizan el compromiso y la excelencia artística de los integrantes de este histórico colectivo.
Javier Pérez, Presidente del Grupo Indalo Foto, pronunció unas emotivas y reflexivas palabras durante el brindis que cerró la comida conmemorativa del 44º Aniversario de la asociación y la entrega de los “Premios Jarapilla 2025”, dejando en todos los asistentes una huella de gratitud.
Lejos de limitarse al protocolo habitual de estos actos, el Presidente quiso ir más allá y ofrecer una mirada profunda sobre el verdadero significado de lo que el grupo representa. En su intervención destacó que los fundadores de Grupo Indalo Foto no crearon simplemente una asociación fotográfica, sino que plantaron una semilla de algo mucho más trascendente: un espacio donde la mirada se convierte en diálogo y donde el obturador captura no solo imágenes, sino también vínculos humanos duraderos.
Uno de los momentos más brillantes de su discurso fue cuando señaló que lo extraordinario del grupo no reside en las cámaras ni en los trofeos acumulados, sino en esa “alquimia invisible” que se produce cuando sus miembros comparten experiencias. Describió con gran sensibilidad cómo la técnica de uno ilumina la creatividad de otro, cómo la inseguridad del principiante inspira humildad en el más veterano, y cómo una simple salida fotográfica acaba convirtiéndose en memoria colectiva e imborrable.
Javier Pérez también subrayó una idea de gran calado ético y humano: que las mejores fotografías no son las que acumulan premios, sino las que hacen mejores personas a quienes las toman. En esa misma línea, recordó que el verdadero enfoque no es solo técnico, sino la capacidad de ver al otro con generosidad y de celebrar el talento ajeno como si fuera propio.
Al referirse a los Premios Jarapilla y F16 a la narrativa audiovisual, los definió como seña inequívoca de la identidad del grupo, pero aclaró que lo que realmente se celebraba ese día era algo más grande: seguir siendo una familia que elige la luz, en todos sus sentidos.
El Presidente cerró su intervención con unas sentidas palabras de agradecimiento a todos los miembros presentes y pasados de la asociación, reconociendo su pasión, su lealtad y su amistad como los pilares sobre los que se sostiene el Grupo Indalo Foto. Su brindis final, “¡Por muchísimos años más de luz compartida!”, resumió con elegancia y emoción el espíritu que lleva cuatro décadas uniendo a esta singular familia de fotógrafos.
La celebración incluyó la proyección de un vídeo resumen editado por Alfredo Romero, con la colaboración de José Francisco Góngora, en el que se repasaron las múltiples actividades desarrolladas a lo largo del año. Este balance audiovisual puso de relieve la intensa labor formativa y divulgativa que el grupo impulsa en la provincia.
Entre las propuestas más relevantes destacaron los talleres especializados impartidos por fotógrafos de reconocido prestigio. Luis de la Poza ofreció una completa formación sobre el uso de cámaras y técnicas de gran formato, acercando a los participantes a procesos de positivado de alta calidad. Asimismo, la asociación reforzó su apuesta por la fotografía química mediante las ya consolidadas noches analógicas, sesiones centradas en el laboratorio en blanco y negro que permitieron recuperar y poner en valor los métodos tradicionales de revelado.
Fotografía y territorio: una mirada compartida
El calendario anual también incluyó diversas salidas fotográficas orientadas a descubrir enclaves singulares de la provincia. Entre ellas destacó la Ruta del Agua en Bédar, un entorno de gran riqueza paisajística y patrimonial que ofreció múltiples posibilidades creativas. Los encuentros mensuales FotoWalk, por su parte, continúan afianzándose como espacios de intercambio y aprendizaje colectivo, fomentando la documentación visual tanto del entorno urbano como del patrimonio natural almeriense. El primer premio del certamen fue concedido a Néstor Fernández Aranda, cuya obra se distingue por ir más allá de lo meramente estético. Su trabajo en arte digital persigue provocar emociones intensas y despertar la imaginación del espectador a través de composiciones impactantes. El segundo reconocimiento recayó en Andy Arche, autor centrado en el retrato como vía de exploración del ser humano. Sus imágenes destacan por un tratamiento magistral de la luz, que potencia la expresividad y profundidad de cada escena. El tercer premio fue otorgado a Rafa Camacho, fotógrafo versátil y creativo, especialmente reconocido por sus imágenes de viajes y por su aportación innovadora al lenguaje visual del colectivo. En la categoría F16 Colecciones de Reportaje Fotográfico, destinada a proyectos presentados en formato audiovisual, el galardón fue para Ángel Soler por su obra Los Giles. Este trabajo, ambientado en el entorno rural, sobresale por su capacidad narrativa y por la intensidad emocional que transmite. El Premio F16 subraya la apuesta del colectivo por nuevas formas de expresión visual, impulsando propuestas que amplían las fronteras de la fotografía tradicional mediante la integración de recursos audiovisuales. Los trabajos premiados, seleccionados pasarán a formar parte del Fondo Histórico Fotográfico del grupo.
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