José Enrique Martínez Moya: “Clint Eastwood me mandó en 1994 una fotografía desde Estados Unidos”
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Este profesor ya jubilado, apasionado del cine western, acaba de publicar la segunda parte de ‘Cabalgando hacia la aventura’, una obra que abarca los últimos quince años de rodajes en Almería
-Acaba de publicar la segunda parte de ‘Cabalgando hacia la aventura’. Con este volumen de 850 páginas se puede decir que ya ha publicado la historia total y real del cine en Almería.
-Pues sí, entre el primer volumen de 2011 y este de 2025 se puede decir que se ha contado la historia de la relación de esta provincia con la industria. Aunque no se pueden olvidar otros libros importantes, como Almería, un mundo de película, que puede considerarse como la base de todo.
-Abarca casi los últimos trece años de rodajes en Almería donde ha incluido largometrajes, cortos, documentales y videoclips. Muchos piensan que se ha rodado poco, pero según su libro no ha sido así.
-Se ha rodado muchísimo, más de lo que la gente cree. El origen de este boom coincide con el rodaje de Exodus, dioses y reyes de Ridley Scott. Unos 213 rodajes entre largometrajes y series de televisión. Y de cortometrajes, videoclips o publicidad… no digamos.
-En este período qué rodajes podría destacar por su particularidad o incluso por la repercusión que tuvieron en Almería y provincia.
-Hay muchos, pero podría nombrar: Exodus, dioses y reyes, Terminator 6, Juego de Tronos, Doctor Who… y películas y series españolas como Lejos del mar, Vivir es fácil con los ojos cerrados, Amanece, Mar de plástico, Jaguar, Vis a vis o Entre tierras.
-Si en los años 60 y 70 predominó el género western, con el spaghetti western a la cabeza. En este periodo, ya en el siglo XXI, qué género es el dominante.
-Todo tipo, destacando aventuras, bíblico y bélico centrado en países de Oriente próximo como Afganistán o Irak.
-Como investigador e historiador del cine, cree que Almería sigue teniendo el peso que llegó a tener para las productoras a la hora de elegir esta tierra.
-Por supuesto, Almería es Almería en el mundo del cine y nunca ha perdido su protagonismo. Los paisajes increíbles, la luz y el sol han sido y son la baza fundamental.
-Ha conocido la mayor parte de los poblados que había en la provincia. Sin embargo, también ha visto el progresivo deterioro de muchos de ellos. ¿Cree que se podría haber hecho algo más por conservar ese rico patrimonio?
-Los he conocido todos, pues algunos llegaron hasta los ochenta. Es una pena que no se hayan mantenido, pero la climatología, el viento, la lluvia, los materiales débiles y el abandono han hecho el resto. He llegado hasta hacer proyectos para rehabilitar algunos, como El Cóndor, pero nunca se hizo nada.
-En este libro creo que aparte de rodajes y curiosidades de ciertas grabaciones, ha incluido un apartado de gazapos que incluyó en el anterior volumen. ¿Con que intención lo hizo?
-Desde los noventa he visto que se me ha copiado mucho, pero nunca se me nombraba. Por eso se me ocurrió este juego. En este libro he destapado algunos de ellos.
-También habla de Estudios de Cine y los intentos que haberlos construido en varias ocasiones. Pero la realidad es que no se hizo nada. ¿Realmente eran necesarios esos estudios en Almería?
-Años atrás, cuando surgió la posibilidad yo creo que sí. Hoy viendo la tecnología actual no harían falta grandes instalaciones, con unos Estudios medianos saldríamos del paso.
-Aunque ya empiezan a reconocérselo, pero tengo entendido que tanto el proyecto de las Estrellas del Paseo de la Fama como rutas como las de Leone, fueron ideadas por usted.
-Ciertamente. Desde los 70 empecé a patear el desierto a lomos de una bicicleta de piñón fijo. En los ochenta y noventa los recorridos se extendieron. Ya en los 2000 regalé y ofrecí muchas rutas, siempre de forma desinteresada. El Paseo de la Fama, realmente Bulevar de las Estrellas es una parte del Proyecto Almería de Cine que regalé al ayuntamiento de Almería en 2006, se ejecutó con la actual alcaldesa, antes concejal de Turismo en 2008 y se presentó en Fitur de 2011, donde no puede estar presente pos situaciones que no creo conveniente relatar. Esta parte se inauguró en 2012 con la estrella a mi querido y recordado amigo el actor Eduardo Fajardo. Por cierto, nunca se me invita a nada y creo que no hay criterios muy acertados para elegir a los agraciados con estas “estrellas” de la fama.
-La Casa del Cine es una realidad, que realiza algunas actividades desde su apertura. ¿Qué cree que le falta a la Casa del cine para que sea un atractivo turístico de primer nivel?
-Desde que se inauguró, con la presencia de Eduardo Fajardo, la Casa ha sido “una casa fantasma” que no ofrecía prácticamente nada. Con la llegada de LaOficina, coordinada por Carlos Vives, la cosa ha cambiado mucho. Se hacen muchas actividades y exposiciones y ha tomado mucha vida, tal como cuento en este libro. Eso sí, habría que dotarla de material (libros, vídeos, fotografía, guiones, atrezzo de rodajes…) y convertirla en un auténtico Museo del Cine.
-¿Cuales han sido para José Enrique las cinco grandes producciones rodadas en esta tierra?
-Esto es muy difícil de responder. Hay grandes películas. Quizá me quedaría con La muerte tenía un precio, El viento y el león en los primeros lugares y luego la grandilocuente y monumental Lawrence de Arabia, Patton y Conan el bárbaro.
-En su obra da a conocer el proyecto Ruta 66. Cuál es la idea de ese proyecto?
-Ya que he ideado tantas rutas, me planteé ofrecer una ruta especial semejante a la Ruta Madre de Estados Unidos. Esta ruta, recorrería parte de la provincia de Almería, para mostrar la gran variedad de paisajes que han sido retratados por el celuloide: desiertos, montañas, bosques, playas, decorados. Almería es algo más que un impresionante desierto.
-Qué pena que David Lean falleciera en 1991 cuando dos años antes estuvo buscando localizaciones para Nostromo. ¿Cree que hubiera sido la película de la historia?
-Una auténtica pena, tal como me comentaba el amigo común Eddie Fowlie, en su hotel de Carboneras. Lean era un genio y contaba con grandes capitales a su disposición. Llegó a tener todo localizado y planificado para este rodaje, centrado principalmente en el área de Mojácar … y hasta los hoteles apalabrados. Una pena, hubiera sido otro espaldarazo a la fama de la provincia.
-Imagino que sigue trabajando en temas vinculados al cine. ¿En qué está ahora centrado?. ¿Habrá más libros de cara al futuro?
-Efectivamente. Ya estoy trabajando en otro libro de cine relacionado también con Almería del que llevo ya 400 páginas. Será algo diferente, novedoso.
-¿Qué cree que se podría hacer para fomentar más los rodajes en esta tierra?
-Que la Filming Almería y Almería Film Office se transformen en una Oficina única, muy coordinada y dotada de medios técnicos y profesional cualificado con dominio de idiomas y con contactos en todas las oficinas de la provincia. Tener un espacio bien situado y de fácil acceso, como la Casa del Cine, donde se podrían habilitar espacios e intentar que el sector privado se involucre creando asociaciones de personal (figuración, especialistas, caballistas, atrezzo, terrenos…) para evitar perder el tiempo en largas colas de casting.
-Creo que su casa se ha convertido casi en un museo del western. ¿Qué es lo más valioso que tiene a nivel sentimental en torno al cine?
-Hace muchos años no di valor a un objeto que tuve conmigo desde 1970 hasta 1997 y del que me desprendí y del que hoy no paro de arrepentirme: mi bicicleta BH de piñón fijo que me acompañara en tantas aventuras. Hoy sería mi Joya, pero … Tengo bastantes cosas, pero lo que quizás tenga con más “valor” sentimental es la foto que Clint Eastwood me mandó desde Estados Unidos y que recibí en la navidades de 1994. Cuando escribí a su agente William Morris, pensaba que iba a perder el tiempo pero le hizo caso a la carta y me mandó dos fotos dedicadas. Luego le volví a escribirle y mandar material relacionado con las Jornadas dedicadas a La muerte tenía un precio, en 2005, pero ya no obtuve respuesta.
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