Un libro rescata la poesía carcelaria de Uldarico del Olmo, exalcalde de Almería
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Intelectual y catedrático de instituto fue nombrado alcalde de Almería en 1931, pero al finalizar la Guerra Civil fue procesado y condenado por haber sido masón
El libro titulado Uldarico del Olmo, caballero del Bien escrito por José Ramón Ramos, y editado por Arráez Editores, se presentó hace unos días en el Círculo Mercantil de Almería.
Uldarico fue un intelectual y catedrático de instituto que fue nombrado alcalde de Almería en 1931, pero que, al finalizar la Guerra Civil fue procesado y condenado por haber sido masón. Durante su estancia en diversos penales va a escribir varios poemarios que describen como nadie la vida de los presos republicanos en las cárceles franquistas: la violencia de los carceleros, el hambre, los piojos.
El libro de 724 páginas recoge su biografía y más de 500 páginas de sus poemas carcelarios y de crítica a la situación que vivía España. Un testimonio excepcional e inédito que no pudo presentar el autor del libro, José Ramón Ramos, fallecido en 2022.
En la mesa, aparte del editor, Juan Grima y de Cecilia Ramos, profesora de lengua y literatura e hija del autor, se contó con Fernando Martínez López, actual secretario de Estado de Memoria Democrática y exalcalde de Almería.
Con este libro se hace de alguna manera justicia a un hombre excepcional, al que el régimen franquista intentó quitarle la dignidad. En el acto Fernando Martínez en nombre del Gobierno de España dio cuenta de un documento de reparación por la persecución y violencia padecidas por razones políticas, ideológicas y de conciencia por Uldarico del Olmo durante la dictadura y en reconocimiento a su condición de víctima, según establece la Ley 20/2022 de 19 de octubre, de Memoria Democrática, que reconoce y declara la ilegalidad y la ilegitimidad de los tribunales, jurados de cualesquiera otros órganos penales y administrativos que se hubieran constituido para imponer condenas o sanciones de carácter personal así como la nulidad de las sentencias y resoluciones que dictaron.
Juan Grima, editor, se muestra satisfecho de esta obra que reconoce a una persona que hasta ahora estaba en el olvido. Precisamente, en la obra narra como en el verano de 2012 recibió la llamada de José Ramón Ramos Díaz. “Me dijo que tenía preparado un manuscrito que deseaba publicar y que quería reunirse conmigo para hablar del tema. Quedamos en vernos en mi casa de Las Alparatas (Mojácar) el fin de semana siguiente; y cumplido el tiempo, vino acompañado de su esposa, Cecilia Martínez. El manuscrito de Uldarico del Olmo Medina, caballero del Bien para empezar la maquetación lo recibí el 10 de octubre de 2012, hace la friolera de más de trece años”.
“Desde el primer momento me di cuenta que era un libro muy especial, un libro diferente, un libro cargado de humanidad, que pretendía contar la injusticia sufrida por un hombre bueno, cuyas circunstancias debieron de ser en muchos casos similares a las de otros intelectuales y republicanos que pasaron por las cárceles de la posguerra por cuestiones políticas” recuerda Grima.
En la primera parte de la obra hay una interesante biografía de Uldarico del Olmo y en la segunda más extensa esta la obra poética de este hombre que pasó muchos años en la cárcel. “Es posible que el poemario no esté completo, pues en algún lugar se comenta que al finalizar la Guerra Civil entraron en su casa buscando documentación para inculparle y le desaparecieron herbarios, libros, papeles, fotografías y recuerdos personales” explica el editor.
“A pesar de que buena parte de su poesía fue destruida, la aportación que se hace en este libro es de una importancia tal que deberán valorarla los especialistas, no solo para conocer aspectos como la vida en los penales, sino cuestiones como la solidaridad entre presos, la defensa de las ideas, los valores, los principios y la dignidad de las personas”.
En los poemas es patente la situación extrema que vivió durante los años que estuvo preso. “Otro tema del que se habla mucho es del tabaco, si no te lo enviaba tu familia, era de lo más buscado, por lo que fumaban productos alternativos. La represión era también psicológica y destructiva de los ideales, especialmente obligando todos los días y a casi todas las horas en el patio de los penales a cantar el Cara al Sol”, comenta Grima.
“Pero la represión otras veces era física, pero que muy física (con violencia). En otras ocasiones la cosa era mucho más grave, como cuando cuenta que entraron los Regulares en el penal y que sacaron a un preso de su barracón, y que, para escarmiento, delante de todos, lo fusilaron por haber intentado huir”, sostiene el editor de la obra.
“En algunos poemas aparecen figuras como Franco e incluso Hitler. Los presos estaban informados de lo que ocurría a nivel internacional. Uldarico del Olmo es un pacifista claro, sin dudas, a diferencia de muchos de sus compañeros de barracón; la mayoría de estos se alegran de que Polonia sea invadida por Alemania, porque eso hará entrar a Francia y Gran Bretaña en la guerra, y a Franco no le quedará más remedio que incorporarse al conflicto en apoyo de Alemania. Uldarico sobre este tema es radical, no quiere más guerras ni más muertes, y teme que España acabe siendo un cementerio”, afirma Juan Grima.
“Como Antonio Machado, Uldarico del Olmo en un largo poema aprovecha para describirse y autorretratarse, y sobre todo para defender los valores que le ha transmitido su paso por la masonería, a la que no renuncia, considerándola un título clave en su vida. En otro lugar de este Autorretrato precisa los tres principios que le han motivado desde siempre: “Libertad, labor (trabajo), progreso”, enumera Grima.
“Uldarico –desde el momento en que acabó la guerra civil y hasta su muerte– padeció la ingratitud y la maldad de un sistema político injusto, pero nunca perdió la fe ni la esperanza en sí mismo ni en el género humano. Fue en su anonimato, con sus versos, como un Gandhi, un Luther King o un Mandela”, concluye.
Por su parte, Fernando Martínez, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Almería y secretario de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de España en el prólogo de la obra apunta que “para mí es un privilegio poder prologar el libro Uldarico del Olmo Medina, caballero del Bien que nos devuelve a nuestra conciencia democrática la identidad y relevancia de Uldarico del Olmo. Profesor del Instituto de Almería, republicano y masón, alcalde de la ciudad de Almería durante unos meses del primer bienio de la Segunda República y una de las personalidades eminentes de la Almería del siglo XX, injustamente represaliada y degradada por la dictadura franquista, que debe continuar siendo semilla y referente en el que se fundamente nuestra libertad y nuestros derechos”.
“La publicación de este libro entra de lleno en el deber de memoria, su difusión es fundamental para que nuestro pasado totalitario no vuelva producirse. Dar a conocer la figura de Uldarico del Olmo en Almería, rescatarla del silencio y del olvido en el que ha estado durante tantos años, como tantos otros hombres y mujeres de aquella generación de la edad de plata de la historia de España, hemos de agradecérselo a José Ramón Ramos, que tristemente ya no se encuentra con nosotros, a su compromiso, a su empeño y a su cariño por una personalidad que merece toda la admiración de los demócratas almerienses”sostiene en el prólogo de esta interesante obra, Fernando Martínez.
Cecilia Ramos
Cecilia Ramos Martínez, hija de José Ramón Ramos Díaz, autor de esta gran obra, fallecido en 2022, apunta que “José Ramón Ramos, autor de la investigación sobre Uldarico del Olmo Medina, murió sin haber visto publicada la obra para la que tantos años estuvo trabajando e investigando, el homenaje a su querido profesor”.
“Desde pequeño, José Ramón tenía admiración a ese vecino que apenas salía de su casa por el estigma de ser un represaliado de la guerra y con el que la gente no quería relacionarse por temor a ser considerado afín a ideas antifranquistas” comenta Ramos.
En un brillante artículo y emotivo, Cecilia Ramos cuenta una anécdota. “Uldarico había poseído una maravillosa colección de plantas y endemismos almerienses que fue vendida en los años de la posguerra por el valor del papel secante que la contenía. Ese afán por la observación y el coleccionismo derivó en una colección geológica que José Ramón Ramos compiló, asesorado por el propio Uldarico”.
“José Ramón Ramos refería con orgullo una de las escasísimas salidas de Uldarico de ese confinamiento autoimpuesto para asistir a una conferencia dada por él en la Biblioteca Villaespesa –que en aquellos años estaba situada en el Paseo de Almería, como fue una de las pocas veces que vio a Uldarico elegantemente vestido con ropa de calle, la manera en que se quedó en la parte de atrás de la sala para pasar inadvertido y la cara de satisfacción del preceptor”.
“Uldarico murió en 1972. No quiso perder José Ramón la oportunidad de despedirse de su querido maestro, un entierro al que además de su esposa Carmen, solo asistieron cinco personas. La amargura de la injusticia hizo mella en José Ramón, ese castigo final, –tras años de punición física, mental y social– esa damnatio memoriae a la que fue condenado el que fuera profesor, catedrático, masón, político y alcalde de Almería”, explica Ramos.
“Es por eso que, con el tiempo, sintió la necesidad de dar a conocer la vida y obra de don Uldarico en un artículo en el periódico. Fortuitamente, por aquellos días contactó con el también antiguo alcalde, el catedrático Fernando Martínez, en el XII Symposium Internacional de historia de la Masonería Española, represión y exilios, celebrado en Almería en octubre de 2009 y supo de la existencia de un ingente material poético original escrito por Uldarico, que estaba en manos sus herederos, así como su gran valor artístico e histórico. Es por ello que José Ramón decidió meterse de lleno e investigar a fondo por toda España en los lugares por donde anduvo el catedrático después que lo apresaran en Alicante; se informó en numerosos archivos acerca de los procesos judiciales que había padecido; supo de la gran valentía y coraje que puso en su propia defensa ya que no tenía ningún delito que mereciera el castigo tan terrible que se le estaba infligiendo”.
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