Muere el guitarrista y compositor de Pata Negra, Rafael Amador, a los 66 años
Pionero de la fusión entre flamenco, rock y blues, ha fallecido dejando un legado musical irrepetible
Rafael Amador, guitarrista, compositor y cantaor sevillano, ha fallecido a los 66 años dejando un vacío irreparable en la música española. El artista, nacido en 1960 en Sevilla, fue uno de los arquitectos de la revolución musical que fusionó el flamenco con el rock y el blues, un estilo que él mismo denominó junto a sus compañeros como "blueslería". Su muerte se produjo el pasado domingo, 8 de febrero.
El nombre de Rafael Amador quedó ligado para siempre a Pata Negra, el grupo que formó junto a su hermano Raimundo Amador y que revolucionó la escena musical española de los años 80. Su trayectoria artística también estuvo vinculada a Kiko Veneno y a diversos proyectos que marcaron un punto de ruptura en la música andaluza. La capacidad compositiva de Rafael y su habilidad para reinterpretar sus propias canciones en directo le convirtieron en una figura de culto para varias generaciones de músicos.
Los inicios con Veneno y la incomprensión inicial
En 1977, Rafael Amador, su hermano Raimundo y Kiko Veneno crearon el grupo Veneno, un proyecto musical adelantado a su tiempo. El grupo publicó un único disco que no recibió el reconocimiento esperado ni de la crítica especializada ni del público general. La razón principal fue la incomprensión ante una propuesta que mezclaba flamenco con la instrumentación típica de un grupo de rock: batería, bajo y guitarra eléctrica. Aquella apuesta rompedora resultaba demasiado atrevida para la época.
Tras la disolución de Veneno, los tres músicos no abandonaron su vocación innovadora. Participaron en distintos proyectos colaborativos, destacando especialmente su contribución al álbum La leyenda del tiempo (1979), de Camarón de la Isla. Aquella experiencia consolidó la visión de Rafael sobre las posibilidades de fusionar el cante jondo con sonoridades contemporáneas, una intuición que desarrollaría plenamente con Pata Negra.
Pata Negra: el éxito de la 'blueslería'
En 1978, apenas un año después del experimento con Veneno, los hermanos Amador pusieron en marcha Pata Negra, un proyecto que marcaría definitivamente la historia de la música española. A diferencia de su anterior banda, en esta nueva etapa los temas eran compuestos íntegramente por ellos mismos, lo que les otorgó mayor libertad creativa. Gran parte del repertorio salió de la mente de Rafael Amador, quien demostró una extraordinaria capacidad para crear canciones que conjugaban raíces flamencas con estructuras del blues y el rock.
El reconocimiento masivo llegó con trabajos discográficos como Guitarras callejeras (1985), un álbum que comenzó a situarles en el mapa musical nacional. Sin embargo, fue Blues de la Frontera (1987) el trabajo que les catapultó definitivamente a la fama. Canciones como Camarón, Lunático o Pasa la vida se convirtieron en himnos generacionales que sonaban tanto en las radios comerciales como en los círculos más underground. La crítica musical reconoció finalmente lo que el público ya sabía: que Pata Negra representaba una nueva forma de entender el flamenco.
Ese mismo año de 1987, los hermanos Amador grabaron junto a Cathy Claret el disco ¿Por qué, por qué?, un trabajo que ha alcanzado el estatus de obra de culto entre los aficionados al nuevo flamenco. La colaboración con la artista francesa añadió nuevos matices a un sonido que ya de por sí resultaba ecléctico y difícil de clasificar.
Los excesos y la separación fraternal
El éxito trajo consigo una etapa oscura marcada por los excesos y las adicciones hasta que la situación se volvió insostenible y provocó que Raimundo decidiera abandonar el proyecto que los hermanos habían construido juntos. Antes de la separación definitiva, Pata Negra ofreció un último concierto memorable en la sala Zeleste de Barcelona en 1989.
Aquel concierto de despedida quedó registrado en el álbum El Directo, un testimonio sonoro que incluye interpretaciones de algunos de sus temas más conocidos. Entre ellos destaca La Muchachita, original de Veneno, que cerraba simbólicamente un círculo iniciado más de una década atrás. El directo capturó la intensidad y la pasión que los hermanos Amador imprimían a sus actuaciones en vivo.
La etapa en solitario de Rafael Amador
Tras la marcha de su hermano, Rafael Amador decidió continuar en solitario bajo el nombre de Pata Negra, una decisión que algunos interpretaron como un intento de mantener viva la llama del proyecto original. Publicó dos discos durante esta etapa: Inspiración y locura (1990) y Como una vara verde (1995). Ambos trabajos se caracterizaron por un carácter marcadamente personal e introspectivo.
El regreso a los escenarios
Después de un periodo apartado de la música, Rafael Amador regresó a los escenarios dispuesto a recuperar su lugar en la música española. En esta reaparición retomó el repertorio clásico de Pata Negra, interpretando aquellos temas que habían marcado a toda una generación de seguidores. Para esta nueva etapa contó con la colaboración de Navajita Plateá, quien aportó su propia visión flamenca al proyecto.
En su última intervención de estudio documentada, Rafael Amador apoyó y colaboró con el grupo Nea Flamenco Experimental en el maxisingle Flamenco Experimental. Allí grabó el tema La plaza y participó activamente en las ideas de arreglos de guitarra y en la concepción musical de los bajos en cuatro canciones. Esta colaboración demostró que, pese a los años y las dificultades, su creatividad musical permanecía intacta.
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