Cultura

La partícula de Dios

  • 'El compositor de Dios' es un paseo por la vida y obra de Tomás Luis de Victoria en torno a un recital de The Sixteen

En 2011 se conmemoraron los cuatrocientos años de la muerte de Tomás Luis de Victoria, acaso el más extraordinario compositor de la historia de España y, en opinión de Harry Christophers, "el más grande de todo el Renacimiento". Aunque el interés por su figura es antiguo, la efeméride sirvió para profundizar en ella a través de algunos ciclos, grabaciones y actividades académicas y científicas.

Aún nos llegan en forma de publicaciones los rescoldos de ese interés, como este documental que financió la Fundación BBVA para la colección Sacred Music de la BBC, que se viene editando desde hace unos años en Coro, el sello particular de Harry Christophers, uno de los grandes directores corales de nuestra época. Christophers es bien conocido en España, que visita frecuentemente con su grupo The Sixteen, un conjunto vocal que se inserta sin estridencias en la esplendorosa tradición coral británica.

Presentado por Simon Russell Beale, The God's Composer se plantea como un documental más o menos convencional en el que, a modo de ilustración, se integra un programa musical interpretado por The Sixteen en la iglesia de San Antonio de los Alemanes de Madrid, intercalándose en el relato tanto los números musicales como las opiniones del propio Christophers y de la doctora Elena Carrera, especialista del Siglo de Oro español en la Universidad Queen Mary de Londres. Desde el nacimiento en Ávila y su primera formación como niño de coro de su catedral hasta su muerte en el Monasterio de las Descalzas de Madrid, se ofrece un recorrido bien sintetizado de la carrera del músico, acaso poco desarrollada su crucial etapa romana, que duró dos décadas, lo que quizá también explique el gran énfasis con el que pretende relacionarse a Victoria con la mística castellana, minusvalorándose el impacto que el más mundano estilo italiano tuvo en su obra.

Victoria no compuso (que se sepa) una sola pieza profana en toda su vida, pero su música no deja de estar contaminada por la sensualidad del madrigal que conoció en Italia (¿no son acaso sus piezas sobre textos del Cantar de los Cantares madrigales camuflados de motetes?) y por el dramatismo, tan marcado en los Responsorios de Tinieblas o el Réquiem, que anuncian ya el mundo estético del Barroco. Las interpretaciones de The Sixteen superan con mucho ese marco de misticismo tan invocado en el guion, pues por encima de todo son brillantes, ligeramente desequilibradas hacia las tesituras agudas, una constante del estilo interpretativo inglés. Christophers no rehúye la honda espiritualidad de esta música ni la ternura de las piezas destinadas al culto mariano, pero juega con las dinámicas con gran libertad, potenciando las grandes explosiones en las cadencias, e intensifica el color, especialmente en las obras más dramáticas y tardías, en las que el cromatismo y la disonancia se integraban ya con naturalidad en la música, actuando así como disolvente de la polifonía renacentista, el lenguaje que mejor ha sabido conectar nunca a los cristianos con el misterio inefable de su religión, la auténtica partícula de Dios.

The Sixteen. Harry Christophers Coro (Harmonia Mundi) (DVD)

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