La pintura de Pedro Antonio Martínez

Almería recupera el cuadro más emblemático del genio pintor nacido en Pulpí en 1886 y fallecido en 1965 Argentina Se ha adquirido recientemente en Madrid

Las modelos. Óleo sobre lienzo 125x92 cms. (1950).
Las modelos. Óleo sobre lienzo 125x92 cms. (1950).
Trino Tortosa

27 de febrero 2013 - 05:00

Almería recupera la obra más emblemática del genio pintor de Pulpí. Pedro Antonio Martínez. Se trata de un óleo sobre tela de lino apaisado, en perfecto estado de conservación de un metro veinticinco centímetros por noventa y dos, donde el autor exhibe sus grandes dotes compositivos, cromáticos y dibujísticos. Recoge en este lienzo, por primera y única vez, a todas sus modelos, ataviadas con trajes de mantilla, abanicos y peinetas donde se rezuma el caracter goyesco y las mejores esencias de la pintura granadina de los siglos XIX y XX, inspirada en su mayoría por el gran artífice del luminismo español, Joaquín Sorolla y Bastida, al paso por aquella tierra de la Alhambra que le sirvió de gran fuente de inspiración y donde pintó, el valenciano, en repetidas ocasiones.

Pedro Antonio, a diferencia de los pintores más relevantes granadinos de aquella época, como José María López Mezquita, Ramón Carazo, Gabriel Morcillo, Soria Aedo y algún otro artista de primera línea, capta magistralmente el ánima humana de sus personajes así como la expresión gesticular de los mismos, como puede comprobarse en esta pieza soberbia y retadora a la que puede calificarse de joya pictórica insuperable de la historia de la pintura almeriense. Sin duda alguna se trata de un gran acierto, tanto en la inspiración creativa como en la realización técnica.Aquí, Pedro Antonio, desde su paleta sabia y bien dirigida, sienta cátedra.

En el tratamiento de la luz juega, el maestro de Pulpí, con el claro oscuro de los fondos y con los grandes contrastes, como lo hiciera el madrileño José Gutierrez Solana, sin el tenebrísmo tan acentuado de éste, pero con un repertorio colorista muy personal y difícil de imitar.

En los primeros planos, aparecen bien elaborados una rica gama de tonos calientes: marrones, ocres, sienas y rojos que dan fuerza y peso a la composición alternándose con los tímidos azules verdosos que luce la segunda modelo de la izquierda que marca el centro compositivo con el abanico oscuro que mantiene en sus manos. La obra, en su conjunto, adquiere un perfecto sentido de unidad del color, imprescindible para alcanzar cualquier resultado feliz y consagrar a su artífice, Pedro Antonio, como uno de los valores más importantes de la pintura española del sigloXX.

Queda reflejado en este espléndido lienzo el caracter mediterráneo de la plástica hispana del levante, sin poder obviar la luz especial de Almería que siempre quedó impresa en la retina del genio de Pulpí y que tan pocos pintores de la tierra supieron plasmar con tanto acierto. Con ella mostró su arte y con ella triunfó allá por donde realizara sus cosechas, dentro y fuera de España, recibiendo en todo momento los mayores y mejores elogios de la crítica nacional e internacional más exigente y cualificada.

A Pedro Antonio, como a Ginés Parra o Federico Castellón, que tuvieron que triunfar fuera, nunca se les dió en su tierra natal, Almería, el trato artístico que merecen ni se despertó en nuestros responsables municipales ninguna inquietud por reconocerles. Una circunstancia bastante lamentable que descalifica a quienes, por ignorancia, no saben proteger el patrimonio artístico y cultural de su tierra o consideran este asunto, por lo que vemos, poco relevante o trascendente.

Hasta el día de la fecha y salvo algunas excepciones como son, en lo privado, el museo de Andrés GarcíaIbáñez en Olula del Rio y los ayuntamientos de Roquetas de Mar, Alhama de Almería y Pulpí, especialmente y algún otro que parezca sentir inquietudes por fortalecer la cultura pictórica, el resto de pueblos importantes de Almería no han dedicado en sus respectivos presupuestos ni un solo euro para esta disciplina , madre de las artes, como es la pintura. Que me disculpen aquellos que lo hayan hecho y no lo sepamos; pero que no traten de justificarse otros gobiernos municipales que tienen el alma pictórica a catorce grados bajo cero. Desde aquí les animo, con la mejor intención, para que se preocupen y den más importancia a las cosas que la tienen y no despilfarren tanto en otros asuntos irrelevantes.

El nivel cultural de los pueblos se ve en el apoyo que prestan sus gobiernos a la cultura. En lo que respecta a la pintura, la capital almeriense, sigue teniendo esa deuda pendiente. Igual que se hizo para los restos arqueológicos un magnífico museo tendría que ocurrir con la pintura.

Hay artistas con reconocimiento internacional, como Pedro Antonio, Ginés Parra o Federico Castellón que merecen ser protegidos y rescatados.

. En el ayuntamiento de Pulpí se exhiben ocho obras que se han adquirido por las distintas corporaciones y que pueden visitarse, además del interés creciente que muestran sus gentes por coleccionar cuadros de mérito de este maestro de renombre para incrementar el valor de su patrimonio artistico-cultural y económico; además del privilegio de disfrutar de sus cosechas, que se están disparando de precio a pasos agigantados.

Supone un dato muy relevante que hasta en estos tiempos de crisios muchas miradas de profesionales y coleccionistas estén pendientes de los cuadros de Pedro Antonio. Y es que su gran categoría pictórica no se ha correspondido nunca con los precios que hasta hace bien poco se han venido pagando en el mercado nacional del arte. Aquellas cantidades irrisorias quedarán como una anécdota en relación a las cotizaciones que alcanzarán a partir de ahora sus cuadros en el mercado.

Ya saltó la primera alarma con la obra maestra que se exhibe en el presente artículo y que fué subastada recientemente en una sala madrileña muy conocida y donde la competencia empezó a medir sus fuerzas.

No era posible que este gran pintor estuviera en el anonimato, como sucedió en muchas ocasiones con otros artistas relevantes que después de muertos batieron y siguen subiendo sus cotizaciones. Pedro Antonio va a ser, o mejor dicho, ya está siendo uno de ellos. Si lo comparamos con otros artistas de la pintura almeriense, o granadina,de rango menor, que se han venido adquiriendo a precios desorbitados, sobrepasando los cincuenta mil euros; pues la lógica ya nos orienta cual será el camino a seguir de Pedro Antonio. Nunca, las obras maestras bajan de precio. Con este artista comprobaremos si es verdad.

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