Cultura

Un profesor de la UAL desvela el clima que había en la época de los romanos en España

  • Los análisis de una estalactita formada en las cuevas de Sorbas formada durante mil años muestran que en el siglo V d.C. hubo una importante disminución de las precipitaciones

Estalactita de las cuevas de Sorbas. Estalactita de las cuevas de Sorbas.

Estalactita de las cuevas de Sorbas.

El profesor de la Universidad de Almería, Fernando Gázquez ha desvelado el clima que había cuando los romanos abandonan la península ibérica, según desvelaba ABC en un reportaje de Gonzalo López Sánchez.

“Hemos podido estudiar el clima durante el periodo en que los romanos ocuparon la Península Ibérica y vincularlo con el momento en que la abandonaron”, explicaba Fernando Gázquez, profesor de Geodinámica.

Según el reportaje, “los análisis de una estalactita formada durante mil años en las cuevas de Sorbas, en Almería, muestran que en el siglo V d.C. hubo una importante disminución de las precipitaciones cuando Roma dejó atrás la Península Ibérica”.

En el artículo se explica el papel que tuvo el clima sobre la caída de Roma. En los últimos años, cada vez más investigadores han estudiado sedimentos de lagos y mares y núcleos de hielo, con la finalidad de obtener un registro geoquímico del clima que existió durante la historia de Roma.

La pasada semana, según el rotativo, un grupo de investigadores presentaron unas conclusiones que muestran que existe otro modo de estudiar el clima del pasado, a través de estalactitas de yeso. Su trabajo, realizado con muestras recogidas de las cuevas de Sorbas, en Almería, también indica claramente que, en el mismo periodo en que Roma abandonó Hispania, en el siglo V d.C., la Península Ibérica atravesó una época de descenso de precipitaciones.

“Hemos podido estudiar el clima durante el periodo en que los romanos ocuparon la Península Ibérica y vincularlo con el momento en que la abandonaron”, explicaba Fernando Gázquez, profesor de Geodinámica Externa de la Universidad de Almería y coautor del estudio, fruto de una colaboración internacional. “Además, ésta es la primera vez que se ha empleado una estalactita de yeso para estudiar el clima pasado”.

En 2018 Fernando Gázquez fue uno de los autores de un trabajo que situó la existencia de una importante sequía durante el período en que se produjo el colapso de la civilización maya. Lo hicieron por medio de los testigos más frecuentes para estudiar las precipitaciones del pasado: los sedimentos de yeso depositados bajo las aguas de los lagos durante siglos. El problema es que no en todas la zonas de la Tierra suele haber lagos, por lo que la información sobre el clima pasado de zonas más áridas tiende a escasear. Sin embargo, gracias a una técnica puesta a punto en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, y desarrollada durante 15 años, los autores han podido recurrir a otro recurso: un estalactita de yeso que creció durante siglos en el interior de la cuevas de Sorbas, en Almería.

“Estudiamos una estalactita que empezó a crecer en el siglo VIII a.C. y que dejó de crecer en el VIII d.C.”, sostiene Gázquez. ¿Cómo lo hizo? Gota a gota, muy lentamente, el terreno llevó el agua hasta el subsuelo y alimentó una estalactita, de 63 centímetros de largo, que encierra en su interior importante información sobre las precipitaciones del pasado, como si se tratara de una auténtica cápsula del tiempo.

Para poder reconstruir las precipitaciones del pasado con esta estalactita, en primer lugar un grupo de investigadores de la Universidad de Quebec (Canadá) dató la estalactita, midiendo la presencia de isótopos de torio y de uranio. Una vez establecida la antigüedad del mineral, el equipo de Gázquez evaluó la proporción de tres isótopos de oxígeno (el 16, el 17 y el 18). La premisa es que cuanta más evaporación se produce, y menos lluvias, el agua que forma parte de la estructura cristalina del yeso está más enriquecida de isótopos pesados. (Recordemos que los isótopos son átomos de un mismo elemento químico con diferente masa atómica).

De esta forma, que requiere una tecnología más compleja que la empleada en sedimentos de lagos, “se han analizado los isótopos estables de las moléculas de agua atrapadas en el yeso”, según ha comentado Fernando Gázquez. “Las diferencias mínimas en el peso de las mismas han dado la información acerca de la humedad que había en la cueva y en su entorno y cómo ha ido cambiando ésta con el tiempo”.

El coautor ha considerado que gracias a estos análisis el estudio “ha revelado que los romanos ocuparon la Península Ibérica coincidiendo con un cambio climático que llevó a que lloviera mucho más en esta región durante varios siglos”.

Según ha dicho, esto coincidió “con el máximo desarrollo del Imperio” porque probablemente las condiciones eran más favorables para cultivar cereales, vid y olivo.

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