EDITORIAL
Señales desde Aragón
Flamenco
La artista celebra sus tres primeras décadas de trayectoria con un recital muy especial que tendrá lugar mañana sábado, 7 de febrero, a las 21 horas, en el Teatro Apolo.
-Ya 30 años dedicada al flamenco. ¿Se puede decir que es toda una vida?
-Llevo desde los siete años cantando saetas. Cuando me refiero a esos 30 años es cuando canté por primera vez en el Maestro Padilla. Llevo toda la vida cantando.
-¿Cuando fue la primera actuación en público que llevaste a cabo?
-Fue el 26 de diciembre de 1995. Recuerdo que fue un recital benéfico con más artistas. Fue un festival flamenco a beneficio del fútbol base del Plus Ultra, en recuerdo de Ramón Gómez y José El Gordo. Estaban José Sorroche, Juan Gómez, Juan Luis de la Rosa, Paco El Mellizo, Luis de la Venta, Antonia López que es mi madre, Antonio Sánchez y yo. Me acompañó a la guitarra Juan Carmona Habichuela, nunca lo olvidaré.
-¿Siendo niña pensaste en algún momento haberte dedicado a otra cosa?
-Yo lo que sabía hacer era cantar, ya que iba al colegio y las maestras me ponían de pie porque me ponían a escribir letras que hoy canto. Nunca he hecho otra cosa que no sea cantar, es una forma de vida.
-El flamenco lo llevas en las venas.
-Yo era muy mala en el colegio en todos los sentidos y mi padre siempre me animaba a cantar. No estudiaba las cosas del cole pero me metía en mi cuarto y me ponía a estudiar cosas del cante. Yo no quería salir a ningún lado en Nochevieja como las niñas de mi edad, quería quedarme en mi casa porque estábamos hasta por la mañana, cantando.
-¿Tu padre es clave en toda tu trayectoria artística?
-Fue la primera persona que creyó en mí y creyó mucho. Ha sido mi mejor representante. Tenía una mente privilegiada, de verdad. Era una persona muy inteligente.
-Cuando fallece tu padre, Antonio se va un ser muy querido, pero se fue algo más. Lo pasaste realmente mal.
-Se fue una parte de mi vida. A mí con la muerte de mi padre me ha cambiado la vida. Es verdad que yo con mi padre tenía una relación muy especial. Mi padre sabía verme. Yo a mi padre no le tenía que traducir quién soy. Y a mí eso me cuesta, a mí me cuesta que me vean. Mi padre confiaba en mí, mi padre era muy importante en mi vida. De hecho, se lo dije antes de irse y se me partió el corazón. A mi madre la quiero y la admiro, pero con mi padre yo tenía una conexión especial.
-Ganar la Lámpara Minera fue algo que marca tu destino. ¿Qué supuso en ese momento para ti?
-La Lámpara Minera te abre una puerta increíble o sea, te abre una puerta muy grande pero eso te da un año de trabajo, no te da más. Lo importante de la Lámpara Minera como otro cualquier premio es mantenerse. No hay otro secreto y yo gracias a Dios hasta el día de hoy me sigo manteniendo después de ganar ese premio en el año 2000.
-En esto del flamenco, sueles ir aprendiendo cada día o parece que ya todo se sabe.
-Se aprende cada día y yo no hay día que no aprenda algo nuevo. Yo creo que los cantaores cogen su forma ya muy adentrados en edad.
-Siempre has escuchado a cantaores antiguos. ¿Hay alguno especial para ti?
-Manuel Vallejo y Pepe Pinto me encantan. A Pepe Pinto lo he escuchado siempre pero a Manuel Vallejo creo que era un fenómeno cantando. Me gusta todo lo antiguo.
-Y de los cantaores más actuales con quién te quedas.
-He tenido el privilegio de cantar un mano a mano con La Paquera y yo he disfrutado cantando con Chano Lobato, Menese y me ha tocado a la guitarra Enrique de Melchor en el Teatro Albéniz. Pero es verdad que llevo un tiempo que cada vez me sorprendo más cuando escucho a Enrique Morente. Sinceramente, Morente me parece un genio ya que cuanto más lo escucho más me gusta. Camarón fue una leyenda del flamenco.
-Un buen cantaor siempre se dice que tiene que ir bien acompañado de una guitarra.
-Yo siempre he trabajado con muy buenos guitarristas. Hay que reconocer que hay guitarristas muy buenos y he tenido la suerte de contar siempre con grandes figuras cuando me subo a las tablas.
-Tienes una hija Soleá que ya tiene 17 años. ¿Se inclina por la música?
-Es una persona muy bella, y guapísima. Es muy tímida pero en el homenaje a mi padre se subió al escenario y cantó. Si quiere el día de mañana se puede dedicar a la música porque tiene mucha sensibilidad. Ella está estudiando Artes Escénicas, le gusta mucho la interpretación.
-Tres décadas. Si echas la vista atrás el camino cómo ha sido.
-Lo que más me gusta del mundo es cantar y mi resumen ha sido 30 años de cumplir sueños.
-Este sábado en el Apolo celebras esos 30 años. Has preparado algo especial para esa noche histórica.
-Sí, hay algo especial y me subiré al escenario con la misma ilusión de siempre. Hay que reconocer que esto es un camino muy bonito, pero también es difícil. La vida del artista es una noria constante. Este sábado va a estar mi barrio presente.
-¿Quienes te acompañarán en una efeméride tan importante en el Apolo?
-David El Niño de la Fragua a la guitarra; Johny Cortés, con la percusión y Juan Andrés Heredia, Tony Santiago, que es sobrino de El Negrillo y Antonio el Pescaíto a las palmas.
-¿Estás preparando algún nuevo trabajo?
-Ahora pienso en llevar este espectáculo Mis 30 años de cante a Madrid, en julio.
-Te ves dentro de otros 30 años cantando flamenco.
-Me costaría mucho trabajo no cantar. Si hay un mes que no canto, porque eso pasa, porque hay meses que tienes mucho trabajo y hay meses que están más parados, me falta... o sea, yo me marchito, yo tengo que cantar. Es mi forma de expresar lo que siento.
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