Rocío Segura ofrece un recital cargado de verdad, emoción y flamenco en el Teatro Apolo
Flamenco
La cantaora almeriense comparte con los almerienses sus 30 años sobre los escenarios, en una noche mágica de cante jondo
“Qué alegría ver a tanta gente en este teatro”. Con estas palabras la cantaora Rocío Segura expresó su agradecimiento al público que llenó el sábado, el Teatro Apolo. Pero realmente las gracias son las que le quisieron dar todos los almerienses por sus 30 años de amor y pasión por el flamenco y convertirse en una embajadora de la cultura de esta tierra.
El Teatro Apolo vivió una cita muy especial. Con el aforo completo y un público entregado desde el primer quejío, la cantaora almeriense Rocío Segura celebró sus treinta años sobre los escenarios con un recital cargado de verdad, emoción y flamenco en estado puro, en una velada organizada por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería.
Desde el primer momento quedó claro que no se trataba de un concierto más, sino de una auténtica crónica vital cantada, un viaje por la trayectoria personal y artística de una de las voces más respetadas del flamenco actual. Rocío Segura salió al escenario con la serenidad que da la experiencia y la pasión intacta de quien sigue cantando como si fuera la primera vez: cante jondo, sin concesiones, valiente en las alturas y profundamente emotivo. Con su voz poderosa y cargada de autenticidad.
Acompañada por David de la Fragua a la guitarra, Johny Cortés a la percusión y las palmas de Juan Andrés Heredia, Tony Santiago y Antonio Pescaíto, la cantaora desplegó un repertorio que fue creciendo en intensidad y profundidad. Las seguiriyas, rotundas y desgarradas, las bulerías aportaron compás y celebración, y los fandangos de Huelva fueron un homenaje a Almería.
Rocío Segura volvió a demostrar por qué es una cantaora única: voz poderosa, timbre personalísimo y una forma de decir el cante que va directa al corazón, sin artificios, con una honestidad que conecta de inmediato con el público. Cada palo fue recibido con largos aplausos, en un clima de comunión entre la artista y los espectadores.
El concejal de Cultura, Diego Cruz, afirma que “para el Ayuntamiento es una prioridad apoyar y visibilizar a nuestros creadores locales, y anoche quedó demostrado que Almería tiene artistas de primer nivel y un público que responde llenando los teatros. Es un orgullo que Rocío Segura celebre en el Apolo sus 30 años en el flamenco”.
La noche concluyó con Rocío Segura cantando sin micrófono, tras hora y media de cante del bueno, seguida de una ovación larga y sincera, de esas que no se piden, sino que nacen solas. Treinta años después de aquel primer escenario, la cantaora reafirmó que su cante sigue creciendo, fiel a la tradición y abierto al futuro, dejando claro que su historia con el flamenco aún tiene muchas páginas por escribir.
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