Aprender a sufrir

06 de marzo 2026 - 03:07

Todos concordamos que el Almería no tuvo su mejor partido en Albacete. De los últimos cinco encuentros, probablemente, fue el que más dudas dejó en términos colectivos. No hubo rastro de esa hiperactividad a la que nos había acostumbrado el equipo de Rubi en los inicios del partido. Tuvo ocasiones en el primer tiempo, cierto es, pero ni cerca estuvo de alcanzar las cotas de rendimiento vistas en los primeros compases del último mes. En área propia, la misma tónica de este año: un Andrés superlativo ante las constantes embestidas del rival durante la segunda mitad. Podría seguir extendiéndome en los males que vi del equipo en tierras manchegas, pero mi discurso no va a ir hoy por ahí. La UDA, aún realizando un encuentro que despertó más dudas en lo futbolístico que certezas, sumó un empate. Y de qué manera. Me tomarán por loco, pero el viernes pasado tuve por primera vez en toda la temporada la sensación de que el Almería es un equipo ganador. Y me explico: ese ejercicio de fe realizado por Morci, que finiquitó Arribas en la última acción del partido, es una radiografía magnífica de la candidatura de la tropa rojiblanca por el ascenso. No somos conscientes de la importancia que tiene que un grupo saque los partidos adelante en los momentos donde la pelota no le sonríe. Lidiando con el sufrimiento y picando cuando parece que todo está perdido. Un sentimiento que, aún con todas las genios que dispone de tres en cuarto hacia delante y los buenos picos de rendimiento que ha ofrecido por momentos el colectivo este curso, desconocía hasta el viernes. El Almería de Rubi, al fin, ha aprendido a sufrir y a ser oportunista. Es, sin duda, la mejor noticia que ha podido recibir la afición para afrontar el final de curso. Así nacen los equipos de gen ganador.

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