Récords en el año del apagón
Caer de pie
El otro día comenté en este mismo espacio que con un portero y un delantero bastaba para que un equipo pudiera alcanzar sus objetivos. El fútbol, por mucho que les hablen de sistemas, zona 14, sinergias y mil historias para no dormir, es mucho más simple de lo que creen. Está todo inventado. Y, en clave Almería, creo que mi punto cogerá aún más fuerza conforme avancen las semanas. Al nivelazo de Andrés que, otra jornada más, dio un do de pecho para sacar el partido adelante, hay que añadir la confirmación de Miguel de la Fuente como una de las referencias ofensivas de la tropa de Rubi. No les descubro nada nuevo, a todo el almeriensismo nos tiene «enamoraicos perdidos». Ha caído de pie, algo que les podrá resultar baladí, pero que en el caso concreto de Miguel no era para nada sencillo. Si no me creen, revisen en sus redes sociales de confianza los comentarios que se lanzaban tras anunciarse su incorporación a la disciplina rojiblanca. Algunos aficionados pepineros, no a todos, poco más y descorchan una botella de champán. Ya lo dijo Monchi, con buen tino, en su momento: «No hay buenos fichajes, hay malos rendimientos». Miguel ha encontrado en Almería el escenario ideal para poder recuperar su confianza y, con ello, sacar su mejor cara futbolística. Fíjense las esperanzas que depositó Rubi en MDLF que, desde su primer encuentro como titular en casa, el plan de juego cambió radicalmente. Y qué decir de esa fe con la que contagia al resto de sus compañeros; ese pundonor para luchar cada balón como si se tratase del último; ese instinto dentro del área para traducir cada oportunidad en una ocasión de verdadero peligro. Todo son buenas noticias, pero me tengo que quedar sólo con una: el Almería es un candidato más serio al ascenso desde la llegada de Miguel de la Fuente.
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