Enérgica decisión
Despropósito nacional
Volver al estadio. Por primera vez en esta temporada, ocupé mi localidad en los Juegos Mediterráneos con la ilusión de un niño con zapatos nuevos. Una vez más, reivindico la mejora de ambiente en las previas de los encuentros del equipo rojiblanco, con mayor presencia por parte de los seguidores en los aledaños del feudo indálico. Sin embargo, lo que quiero expresar en estas líneas es mi absoluta disconformidad con respecto al mosaico que se exhibió cuando ambos equipos saltaron al terreno de juego. La frase principal, «vamos con todo», era una alusión a las primeras palabras de Cristiano Ronaldo como nuevo accionista del club. Una referencia que, más allá de discrepancias razonables, puede ser un guiño aceptable. Lo que carece de sentido es incluir el famoso grito del futbolista portugués. Como ya ocurrió con la llegada de Turki Al Sheikh, con la exposición de una enorme lona con su cara en el duelo contra la Ponferradina de la campaña 2019/20, el estadio se engalana para sus propietarios salvo contadas excepciones en el último lustro. Puede parecer una mera anécdota, pero no deja de ser una pérdida de idiosincrasia en la que se deja de lado la historia de la entidad para ensalzar a los directivos. Evidentemente, las diferentes aficiones del panorama nacional aprovecharon la ocasión, que era un balón botando dentro del área con el portero caído y la defensa en el campo rival, para mofarse del Almería. Hay que aprender a poner ciertos límites a la importancia de que una figura internacional con Cristiano esté vinculada al proyecto. Esa delgada línea en la que la UD Almería puede pasar a ser el “Almería de Ronaldo”. Una situación inaceptable.
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