LÍNEAS TORCIDAS

Pantaleón Mecías Escámez

Presión

Miguel de la Fuente, durante su presentación como nuevo futbolista del Almería.
Miguel de la Fuente, durante su presentación como nuevo futbolista del Almería. / Javier Alonso

17 de enero 2026 - 03:06

Caben pocas dudas acerca del buen hacer del Almería en el presente mercado de invierno, siempre esquivo y, llevado a la cotidianidad, lo más parecido al típico supermercado de excedentes a precios de saldo ante la proximidad de su fecha de caducidad. El club ha vuelto a sacarle el tuétano a su poder financiero (y, por tanto, persuasivo), para firmar a uno de los grandes futbolistas de la categoría; ídem con uno de sus baluartes defensivos, aunque tendrá que picar piedra para traerlo antes de tiempo (me aventuro, a las bravas, a predecir que llegará en invierno). Por su parte, De la Fuente parece conformar el prototipo de delantero susceptible de querer relanzar su carrera en invierno. Rendimiento trasnochado y temporadas perdidas en el tiempo que invitan a forzarse a creer (cacofonía intencionada). Aunque no sea el delantero de los ojos de cualquier almeriensista, parecía poco viable firmar a un jugador con mejores registros, que bien es sabido valen su peso en oro. No obstante, la fe recargada tras las incorporaciones y, no neguemos la mayor, lógica, induce a pensar que un perfil rematador, fijador y, en general, de área, puede verse ampliamente beneficiado por el impacto de Arribas y Embarba en el ecosistema rojiblanco. No es en quién se confía la hacienda, sino en qué tipo de delantero. Así las cosas, Rubi tiene poca escapatoria. Y seguramente sea el primero en agradecerlo, claro. La UDA 25/26, a expensas de la posible llegada de Pulido y de la vuelta de futbolistas clave, está más cerca que ayer de ser una máquina casi perfecta para una Segunda División. Sólo parece justificable en caso de catástrofe natural o guion apocalíptico que este equipo no oposite a la zona más alta de la tabla hasta que baje el telón.

stats