El parqué
Ligeros ascensos
Se ha acabado la primera vuelta con un triste empate ante el Mirandés, colista al inicio de la jornada, en su regreso a Anduva. El Almería acaba con 3 puntos menos que la temporada pasada (cuando acabó campeón de invierno), con una victoria menos, los mismos goles a favor y uno más en contra. Mas allá de las estadísticas y de bajas (especialmente dolorosa la de Bonini, ya que desde que no juega hemos encajado 8 goles en la últimas 4 jornadas), queda la sensación de que podríamos llevar más puntos si no fuera por algunas decisiones de Rubi, que bien podríamos denominar rubinadas. El entrenador, en una reciente entrevista con Marca, contaba cómo su cuerpo técnico y él necesitan ver el partido dos veces y que no cree que los periodistas lo hagan para hablar tan libremente de ciertas decisiones. También comentaba que ellos manejan información que los periodistas no tienen de los entrenamientos durante la semana. El problema es cuando semana tras semana se toman decisiones cuestionables y seguimos tropezando con la misma piedra, como colocar a Arribas en banda; o que Gui entre y salga del once sin ton, ni son; que Horta no tenga un mayor protagonismo, dada su calidad, liderazgo y jerarquía; el empecinamiento en jugar con 4 atacantes, incrementando la fragilidad defensiva que el equipo lleva de serie; cambiar de posiciones a jugadores que rinden peor en su nueva posición y el que los sustituye en su posición habitual, tampoco los mejora; y nuestra imposibilidad para defender centros laterales, que nos cuestan puntos jornada tras jornada, por no hablar de que la alarmante falta de intensidad o caraja con la que salimos a los partidos es desesperante. Dice estar obsesionado con el ascenso. Nosotros también. Y por eso no podemos estar contentos con lo visto hasta la fecha…
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