Salva Reina y lo auténtico
El ruido de CR7
El jueves nos despertamos con la rompedora noticia de que Cristiano Ronaldo es nuevo inversor de la UD Almería. Más concretamente, CR7 Sports Investments, filial de CR7 SA, propiedad de CR7. CR7, CR7 y más CR7. Sin ambigüedades. No podemos vaticinar lo que aportará en las decisiones estratégicas más allá de su innegable ambición y su evidente conocimiento de la liga española, factores ambos muy positivos, pero sí podemos adelantarnos a lo que será de nosotros a nivel mediático. Su llegada hace del Mediterráneo el lugar más escrutado de Segunda, y esto tiene luces y sombras. La UDA es un club joven con arraigo, pero no el suficiente como para someterse a una amenaza de esta magnitud. Cristiano lo absorbe todo. El portugués volverá a regar esos tallos madridistas que habíamos arrancado del estadio. Camisetas de CR amagan con germinar bajo el pretexto de que ahora pueden vincularse al club. Además, la UDA será carne de cañón del populismo futbolero. El tema banal de programas nocivos como El Chiringuito. Un arma arrojadiza en la egocéntrica guerra entre Madrid y Barça. Una fuente de clics para influencers vacíos. El comentario salvador de tu compañero madridista de trabajo. Una parada turística para ese fan carente de sentimiento. La coartada fácil de los rivales, que saldrán de cualquier embrollo con la excusa de que los arbitrajes favorecen al club de Cristiano. Es lo que será el Almería: el club de Cristiano. Ante esto, tenemos la obligación de preservar lo nuestro. Custodiar nuestra identidad y luchar contra la forma más atroz de fútbol moderno a la que nos hemos enfrentado. No controlamos lo que nos arrebatan desde fuera, así que nos queda salvar lo de dentro.
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