Por si suena la flauta

17 de enero 2026 - 03:06

Hay un pensamiento recurrente cada vez que algún club goza de una noche mágica. Hablo de equipos mundanos, terrenales, al alcance. En definitiva, ni Madrid ni Barcelona. Ni siquiera Atleti o Sevilla. Los que se salen de la norma. Cuando contemplo a algún conjunto protagonizando una gesta, sistemáticamente me pregunto cuándo me tocará a mí. Uno podría pensar que hablo de títulos. En absoluto. No se necesitan para escribir tu historia inolvidable. Mi listón está más bajo. Mallorca, Osasuna o Alavés han vivido recientemente sus finales de Copa. El Recre lo logró a principios de milenio. Granada tuvo su periplo europeo y, antes, Málaga y Getafe o, más atrás en el tiempo, el propio Alavés y el Rayo, que repite ahora. El subcampeonato de Villarreal o el Girona acabando 3º. Uno tiene la falsa sensación de que, a estas alturas, cualquier aficionado ha vivido su particular final de Champions. Y, pensando en poder hacer lo propio, el camino más directo que se me ocurre como austero hincha de la UDA es la Copa. Más que nada, porque ni con todo el dinero del mundo hemos aguantado más de un par de años en la élite. Ni hablar de Europa. Por eso, cuesta entender que, tras noches como la de esta semana en Albacete o la vivida en la víspera de Reyes del pasado curso ante el Sevilla, todavía queden aficionados que repitan el mantra de que esta competición está de más. Que lo mejor centrarse en Liga. Como si de algo empírico se tratase. Como si nos fuese bien así. Como si soñar estorbara. Los hay que siempre confiaremos en ir pasando rondas por si algún año suena la flauta. Tener ilusión, escribir historias y pasarlo bien. El fútbol se parece a eso.

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