La Supercopa de Arabia

Camavinga realiza una entrada para cortar un balón a Fermín durante la final de la Supercopa de España.
Camavinga realiza una entrada para cortar un balón a Fermín durante la final de la Supercopa de España. / Kai Försterling (EFE)

14 de enero 2026 - 03:07

Como viene siendo costumbre en los últimos tiempos, un año más tuvo lugar la Supercopa de España fuera de nuestras fronteras, trasladándose de nuevo una vez más hasta Arabia Saudí. Una competición que en esta ocasión reunió al FC Barcelona, Real Madrid, Athletic Club y Atlético de Madrid, volviendo a darse un ‘Clásico’ en la gran final tras dejar en el camino a los vascos y a los colchoneros. Lo que debía ser toda una fiesta para el fútbol español hemos tenido que acostumbrarnos a que, ya desde tiempos de Rubiales, se los llevaran a miles de kilómetros de nuestro país, privando a las respectivas aficiones de los equipos participantes de poder presenciarla in situ animando a los suyos y pudiendo ver a su equipo levantar un título. Y todo por el dinero, ese que en la actualidad a la vista está que todo lo puede, siendo la única explicación para llevarse la competición hasta un país como Arabia Saudí en el que muchos de los derechos humanos y de la mujer brillan por su ausencia. Pura campaña de blanqueamiento a través del deporte, como viene sucediendo en tantas otras disciplinas deportivas. Uno no puede negar que el cambio de formato, pasando a ser cuatro los equipos participantes frente a los dos de antaño, supuso todo un acierto dándole brío a una competición que bastante valor venía perdiendo por parte de los clubes, quedando prácticamente como si de cualquier torneo veraniego se tratase. Sin embargo, resulta un tanto incongruente que una competición de ámbito nacional, como claramente indica su nombre, sea llevada a miles de kilómetros de España. Quizás habría que ir llamándola ya como la Supercopa de Arabia. El dinero todo lo vale.

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