Francisco García Marcos

Justicia alternativa

Comunicación (Im)pertinente

Ese sistema judicial, mucho más justo que depender de las filias y fobias de un juez, aportó gran paz a los ciudadanos

08 de junio 2024 - 00:00

La península de Nueva Barataria constituye una de las repúblicas más pujantes y armoniosas en la actualidad. A ellos contribuye, y no poco, su privilegiada geografía, a orillas de un mar calmo y sedoso, de luminosidad permanentemente cálida, con festejos sonoros y coloristicos repartidos a lo largo del año y de toda su amable geografía. Esa privilegiada ubicación y ese talante de sus gentes la ha convertido en un destino turístico de primer nivel internacional desde hace ya unas cuantas décadas. Gracias a ello sus ciudadanos se han visto exonerados de gravosas labores en la industria, de las fatigas del campo o incluso del inevitable y tedioso enredo que suele ser consustancial a buena parte de la burocracia. De manera que la festiva república se ha convertido en una especie de Edén en la tierra. De ahí su nombre, recuperando la denominación de la mítica isla ficticia que soñaba gobernar Sancho Panza.

Ha sido necesario, no obstante, algo más que la contribución generosa de la madre naturaleza. Hace un tiempo en Nueva Barataria se adoptó lo que se conoce como “utilitarismo bonancible”; esto es, la supresión de todas aquellas prácticas sociales que pueden degenerar en espurias. Todo vino a raíz de las actuaciones de un juez que decidió encausar a una mujer famosa, apoyándose en libelos periodísticos sin fondo alguno, como era palmariamente evidente. Salió en todos los medios, máxime porque los instigadores de la denuncia eran un grupo de activistas obstinados en socavar la paz republicana como fuese. El juez, desde luego, pareció alinearse desde el principio con los agitadores: aceptó sus acusaciones falsas y no contrastadas, silenció al fiscal, no escuchó a testigos que apoyaban a la encausada y, en fin, hasta desestimó un informe de la policía peninsular, que viene a ser en Nueva Barataria como nuestra guardia civil. En vista de aquel despropósito, con urgencia se instaló la llamada “justicia croupier”. A partir de ese momento, ante cualquier caso, los nuevos magistrados lanzan dos dados, con lo que se abre un abanico de posibles resultados que va de 2 (absolución) a 12 (condena). Las penas se concretan en función de la proximidad a cada uno de los correspondientes extremos: 2 equivale a libre absolución, mientras que para el 12 quedan los fallos máximos.

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