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Villacís desahucia el cinismo

Y es que hay maldad y gilipollas tanto si se mira a la izquierda, como si también se hace a la derecha

Hace tiempo retuve en mi memoria la cita de uno de los florentinos universales por excelencia, Nicolás Maquiavelo: " Las personas olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio." Cínico, pero, por desgracia, mas cierto y común de lo que pensamos. Y no la traigo a colación para filosofar sobre la muerte, que algún día lo haré, sino para poner sobre la mesa la hipocresía, desfachatez y la doblez -por el rasero- que a veces prodiga en nuestra sociedad. Particularmente, con las personas que gustan asociarse bajo el parapeto de supuestas "causas" que, realmente, les ofrecen la excusa perfecta para actuar como no tendrían "razones" de hacerlo si tuvieran que afrontarlo individualmente, en soledad y vergüenza propia. Unas veces escudados por ideologías políticas, otras en el activismo.

A Begoña Villacís, a la cual felicitamos por el nacimiento ayer de su hija, le tocó padecer el otro día esa inmundicia. Haciendo campaña electoral el día de San Isidro por Madrid, como el resto de políticos, y embarazada aún, tuvo que soportar como unos mal llamados "activistas" de una manipulada plataforma anti desahucios le increparon. A esto gusta llamar ahora escrache, todo un edulcorante de lo que, en lenguaje castizo, siempre se ha calificado como presión, atosigamiento, molestia o coacción. Me pregunto por qué carajo hay que soportar, o permitir, esas situaciones. Ni va en el sueldo de nadie, ni a nadie debe fastidiarse de tal modo. Y las comparaciones son odiosas, pero políticamente se tiende a justificar este tipo de pseudo movimientos o plataformas, a pesar de sus actuaciones, bendiciéndolas como progresistas o de izquierdas. Por activa, apoyándolas, o por pasiva, con el silencio cómplice. Pero lo incorrecto, lo injusto o, incluso, lo ilegal, tan reprobable resulta si es de izquierdas como de derechas. Y es que hay maldad y gilipollas tanto si se mira a la izquierda, como si también se hace a la derecha.

¿Entonces? Lo dicho. De un lado, que el activismo a la carta, como por ejemplo los anti desahucios, se deslegitiman a sí mismo y su causa cuando se politizan. Los problemas sociales no tienen color político, son solo problemas, a ver si nos enteramos de una vez. Y, de otro lado, que nadie, y menos una persona embarazada que está a punto de dar a luz, merece este tipo de actuaciones. La educación y el respeto no tiene ideología.

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