Utopías posibles

Luis Ibáñez Luque

Con quién aliarse

06 de marzo 2026 - 03:07

Lo fácil es aliarse con el más popular, con quien más ruido hace, el más fuerte, quien utiliza un discurso fácil, quien no nos complica la vida y sobre todo con quien nos interese, por diferentes motivos: mayor comodidad, rentabilidad personal, económica o profesional, quien nos dé seguridad, etc. Sucede, además, que normalmente lo malo hace mucho más ruido que lo bueno. Destruir siempre es más fácil que construir y enfrentarse a la destrucción es más complicado que permitir que las cosas ocurran por omisión o colaborar activamente a cambio de cierto beneficio.

Así, en las aulas debemos promover que las personas buenas se organicen de manera que no permitan que los «malos» ganen. Es una cuestión de principios, un contenido educativo de primer orden y una necesidad social. La grandísima mayoría de los chicos y chicas solo quieren estar tranquilos, no meterse en problemas, no molestar ni ser molestados por nadie, aprender, disfrutar, relacionarse, jugar, convivir… ¿Por qué permitir que el líder negativo acapare la atención y someta al grupo? Lo lógico, lo beneficioso, es no tolerarlo.

En los claustros también es importante tener aliados para sacar adelante iniciativas. De lo contrario, lo fácil es caer en la rutina, la desidia, la monotonía y la desesperanza. El trabajo con seres humanos siempre es complejo y puede resultar ingrato porque los resultados no son evidentes, lo que hacemos no es infalible y las variables siempre son infinitas. Por eso es importantísimo que haya un grupo de personas que actúen como impulsores del cambio y se organicen, de algún modo. No tienen por qué ser quienes ostenten cargos. Puede ser cualquiera, pero hay que buscar la manera de que el equipo sea cada vez más grando.

En el mundo, a raíz de los últimos acontecimientos, lo fácil, lo cómodo y lo que más interesa en términos económicos es aliarse con los más fuertes (Estados Unidos e Israel). Si quiebran la legalidad internacional, si ningunean la ONU, pisotean los derechos humanos y no respetan el más mínimo principio del derecho internacional, da igual. ¿Y lo beneficioso que va a ser tener todo el petróleo de Irán a nuestra disposición? ¿y lo bueno que va a ser que nuestros aliados hebreos se sientan cómodos y seguros en su colonia palestina? La mayoría de los países no buscan conflictos, afortunadamente. Buscan vivir en paz. De nuevo, hay que pensar bien con quién y por qué aliarse. Los buenos, somos más. Que no quepa ninguna duda.

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